Estrenos 19-10-2006

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Un docudrama nacional y una exquisita obra ambientada en la Europa de principios del siglo pasado entre la mejor de la semana
Deleite musical en historia simple y emotiva

Alejandro Saderman (?Golpes a mi puerta?) es un argentino que ha vivido buena parte de su vida en el exterior. ?El último bandoneón?, escrito con Graciela Maglie, pertenece a ese tipo de obras cinematográficas que suelen calificarse de docudramas o docuficción al combinar dos géneros y evitar caer simplemente en el terreno puramente documental. Afortunadamente lo logra con antecedentes tan destacables como ?Bar el Chino? de Daniel Burak. La historia de una chica, Marina Guyotto, que se gana la vida tocando el bandoneón en los transportes públicos y cuyo sueño es estudiar con el maestro Rodolfo Mederos combina realidad con ficción. Y lo hace en forma sumamente equilibrada y conmovedora aportando además obras musicales que el propio Mederos compuso para este film, así como temas tradicionales de nuestro tango y milonga. Saderman aprovecha además para mostrar tanto a jóvenes entusiastas como a veteranos músicos que comparten el gusto y la ejecución de una música que es central al relato. Un verdadero deleite para la vista y el oído.

De tal ?palo? no tal astilla

Efectivamente no parece haber mucha relación entre Luis Ortega y sus famosos padres. Que Palito sea homenajeado con la inclusión de algunas canciones en ?Monobloc? y que su madre, Evangelina Salazar, tenga un corto rol no acercan al joven director al universo de su progenitores. El suyo es uno muy oscuro y complejo que ya supo mostrar en su opera prima ?Caja negra? y que vuelve a reiterar en su segunda producción. En esta oportunidad los pocos personajes son todas mujeres y la ausencia de los hombres puede tomarse como símbolo del fin de la especie humana. En cuanto a las mujeres que componen este onírico relato, el de Graciela Borges (Perla) parece estar más cerca de la muerte que de la vida al tener que someterse diariamente a diálisis. Su hija (Carolina Fal) tiene un defecto físico en una de sus piernas y se prostituye por unas monedas de chocolate mientras que la madrina y vecina (Rita Cortese) se pasa horas y horas en un tanque de agua tomando Fernet Branca. Todo es muy extraño y hermético y si bien no se puede negar que Ortega tiene imaginación, autenticidad y convicción en lo que hace sería deseable que en el futuro, que parece promisorio, se esfuerce por ganar en claridad. Dada su admiración (y aquí) homenaje a Leonardo Favio sería bueno que incorpore de éste algunos de los elementos de su lenguaje cinematográfico.

Superficial y absolutamente prescindible

Pobrísimo por donde se lo mire este pseudo documental no es un docudrama sino un drama para quien lo vea. ?Yo Presidente?, de Mariano Cohn y Gastón Duprat con producción de Luis Majul, no aporta nada nuevo y lo que se ve son lugares comunes que la televisión y otros medios se han cansado de reiterar. Faltan además los testimonios de dos de los ocho presidentes (Adolfo Rodríguez Saá y Néstor Kirchner) que el documental pretende cubrir. Del resto hay dos (Ramón Puerta y Eduardo Camaño) que no interesan a nadie. De Duhalde se puede decir que quien en realidad más aparece es Chiche. Finamente volver a comprobar que De la Rúa es aburrido, Menem soberbio (y despreciable) y que Alfonsín ya está para el retiro no justifican pagar una entrada de cine. Si total mucho de eso ya está en la TV.

Irreconocible Oliver Stone en anodino relato más cercano al cine catástrofe

De Oliver Stone, un director cuestionador en obras tan contundentes como ?Pelotón?, ?Nacido el 4 de julio?, ?JFK? o ?Nixon?, podía esperarse otro documento polémico sobre un hecho bastante más reciente como el acontecido un aciago 11 de setiembre hace cinco años. Lo que, en cambio, se despliega ante nuestros ojos es un relato que sólo logra impactar en su primera media hora inicial, estupendamente filmada. De ahí en más el texto se trastoca al convertirse en la descripción de las angustias por las que atraviesan dos policías de la autoridad portuaria de Nueva YCork. Interpretados por el a menudo, como en ésta, mediocre Nicolas Cage y por el poco conocido y más eficaz Michael Peña, deberá pasar todavía una hora y media antes de que ?nuestros héroes? sean rescatados con vida por otros colegas. A estos se sumará un personaje heroico y paradigmático, según Stone, irritante y revulsivo, en nuestra visión, un Marine (Michael Shannon) que terminará afirmando que ?se necesitarán hombres competentes (como él) para vengar esta catástrofe?. Obviamente se está refiriendo a la invasión de Irak que el director parece aprobar y cuya complacencia lo lleva incluso a mostrar al propio Bush en un discurso patriotero por la televisión de esa época. El otro tema recurrente en ?Las Torres Gemelas? (?World Trade Center?) es la zozobra que atraviesa la vida de los parientes de ambos policías. Tanto Maria Bello, como la esposa del policía que interpreta Cage, como Marie Gyllehaal, como aquella de su colega, hacen lo que pueden o mejor sería decir lo que Stone les indica, no contribuyendo en nada a mejorar un relato donde abundan los golpes bajos. Una película reciente sobre otro hecho ocurrido ese mismo día, nos referimos a ?Vuelo 93?, lograba trasmitir el tremendo sacudón que significaron los atentados en el mundo. La película que ahora se estrena no lo logra y por momentos parece apenas una más del género de cine catástrofe.

Festejado regreso de Edward Norton en drama de época

Hay películas que parecen estar pensadas para el lucimiento de un actor. A veces, como aconteciera recientemente con Johnny Depp (?El libertino?), el resultado es fallido. Otras como es el caso de ?El ilusionista? (?The Illusionist?) de Neil Burger los resultados son más alentadores, permitiendo el lucimiento de Edward Norton. Habiendo debutado hace apenas 10 años con tres films de calidad (?La verdad desnuda?, ?Larry Flint ? El nombre del escándalo?, ?Todos dicen te quiero?) su carrera se fue consolidando con títulos como ?Dragón rojo? y ?La Hora 25? pero su presencia en las pantallas se venía extrañando últimamente. Ambientada a principios del siglo pasado en Viena, ?El ilusionista? lo presenta como Eisenheim, un hombre con notables poderes que sólo la magia del cine podía retratar. El objeto de sus deseos es Sophie, que también desvela a Leopold (Rufus Sewell), heredero del Archiduque Francisco José. Jessica Biel (?La masacre de Texas?, ?Celular?) presta su bello rostro y la disputa entre ambos pondrá al jefe de policía Uhl en un dilema de difícil resolución. Aquí descolla nuevamente Paul Giamatti, de quien vale la pena recordar sus actuaciones anteriores en ?Entre Copas? y ?American Splendor?. Gran belleza formal, la excelente reconstrucción de una época dorada en Europa Central y las ya señaladas impecables interpretaciones hacen disfrutable una obra cuyo final, quizás algo predecible, no está totalmente a la altura del resto.

Una pareja no tan ?perfecta?

Saludada por cierta crítica como una obra maestra, ?Una pareja perfecta? (?Un couple parfait?) nos parece apenas una obra correcta de un realizador japonés, Nobuhiro Suwa, del cual no se han estrenado sus obras anteriores (filmadas en su país natal) en Argentina. La primera novedad es que la que ahora se presenta está ambientada en París aunque es poco lo que se ve de la ciudad luz dado que el director privilegia interiores que poco lucen en la versión en video que se estrena localmente. Se trata de un cine intimista que por momentos recuerda a Antonioni con el cual tiene más de un punto en común. En efecto, lo que el film muestra es la destrucción de una pareja ?perfecta? en su sentido más irónico, ya que así la ven los otros, integrada por dos seres exitosos: ella una fotógrafa (Valeria Bruni Tedeschi) y él un arquitecto (Bruno Todeschini). Que ambos sean actores originarios de Italia puede ser una casualidad o una señal más hacia cierto cine italiano de otra época. Tampoco es ajena la nouvelle vague que Suwa parece añorar y a la que el director le agrega cierto ritmo oriental que puede complacer a cierto público e irritar a otro. Es probable que a esta altura el espectador potencial de ?Una pareja perfecta? vislumbre el tipo de cine que va a ver: una obra donde sobresalen virtudes formales y silencios.

Publicada en Leedor el 20-10-2006