Bacantes

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Dionisos se detuvo en San Telmo y con las “Bacantes” de Laura Gutman, logró un espectáculo de excelente calidad.Dionisos se detuvo en San Telmo

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Los artistas transgresores no son creaciones exclusivas del siglo XX, ni mucho menos del XXI. El autor de la obra que hoy nos compete, ya en el siglo V A.C., valiéndose del rol de la tragedia como celebración pública, se atrevía a mirar a los mitos con ojos de ciudadano y recrearlos con un criterio propio. Irreverente para con los dioses en una actividad (el teatro), que había nacido no como cultural sino como religiosa. Misógino, como todos sus contemporáneos y pesimista como pocos, el artista en cuestión es Eurípides.

“Dicen que ha venido un cierto extranjero, un mago, un encantador, del país de Lidia, que lleva una melena larga y perfumada de bucles rubios, de rostro lascivo, con los atractivos de Afrodita en sus ojos. ¡Y éste anda de día y de noche fascinando a nuestras jóvenes con los ritos mistéricos del evohé! Si logro prenderle bajo este techo, le haré cesar de golpear con el tirso y de sacudir su cabellera, ¡porque le separaré el cuello del cuerpo de un tajo! Ése afirma que es el dios Dionisos, ése que estuvo zurcido en un muslo de Zeus, que fue consumido en los fulgores del rayo, junto con su madre, por haber mentido unas bodas con Zeus. ¿Es que esto no es el colmo, y no merece la horca por propalar esas blasfemias, quienquiera que sea ese extranjero?”

Estas son palabras de Penteo, el rey de Tebas, (Rodrigo Ruiz Díaz), quien al igual que su madre Agave (Nora Siderakis) y su tía, no acepta la condición divina de Dionisos (Sergio Carlevaris), como hijo de Semele y Zeus. Y frente a esta negación familiar, reaccionará Dionisos en Bacantes, creando un ardid que ni el racional Penteo, podrá resistir. El representante de las virtudes Apolíneas, que no teme burlar las creencias de sus mayores, como Cadmo (Julio Pallero) y el sabio Tiresias (Gastón Basile) para seguir desprestigiando a Dionisos, no tendrá reparos en aceptar la oferta de éste, quien vestido de un extranjero de Lidia, le ofrece al rey, la posibilidad de ver de cerca a las bellas bacantes en su máximo esplendor.

En la puesta de Laura Gutman, que mezcla la dramaturgia clásica con el lenguaje teatral más contemporáneo, se aprovechan al máximo las características del espacio de la Scala de San Telmo. Todo es dinamismo. Vemos a un seductor Dionisos, enfundado en una refinada bata, introducir su plan de acción al público mientras bebe una copa de vino. Recorre toda la sala y parece desaparecer de ella, cuando el sonido de su voz al cantar desde la oscuridad, nos hace advertir que nunca la ha abandonado. La actuación de Sergio Carlevaris es convincente y atrapante. Las bacantes, son pura energía, cantarán, bailarán y también permanecerán agazapadas al pie del escenario, donde continúan sus místicos rituales. Es destacable la labor coreográfica de Daniela Corvalán brillantemente llevada a cabo por ella misma junto con Jazmín Adler, Cecilia Allende, Nora Siderakis y Laura Sirotzky.

La venganza de Dionisos se concreta cuando éste, hace que Agave, en pleno éxtasis báquico, confunda a su hijo Penteo con un cachorro de león y decida darle una horrible muerte sacrificial. El enigma que plantea Eurípides es descubrir si puede el hombre extirpar de sí mismo a su propio Dionisos sin caer en la locura o en la destrucción. Y la respuesta, claramente es no.

Hay algunos indicios, tanto en Penteo cuando se deja seducir por sus pasiones, como en Dionisos, cuando calcula racionalmente su plan de venganza, de que en cada ser conviven las dos tendencias. No se encuentran en estado puro ni siquiera en el mismo Dionisos.

Y a lo largo de las generaciones, muchos otros personajes de la ficción, se nutrieron (y se seguirán nutriendo, sin duda) del ejemplo de la tragedia ilustrando la misma dicotomía. Desde el “Jekyll y Hyde“, que inmortalizó Stevenson, pasando por el más risueño “Dr. Merengue y su otro yo“, de la historieta de la revista “Rico Tipo”, y terminando, para dar un ejemplo más cercano a nosotros en el tiempo, en el malvado Darth Vader de “La guerra de las galaxias” que finalmente descubriremos era nada menos que el noble Anakin Skywalker.

Dionisos se detuvo en San Telmo y con sus Bacantes, logra hacer un espectáculo de excelente calidad y que además no pierde vigencia.

Publicado en Leedor el 6-10-2006