Estrenos 21-9-2006

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Una semana con variada oferta y predominio de películas locales que compiten por un público que no siempre privilegia producciones de dicho origenDivertida comedia con buenas interpretaciones

Últimamente se ha venido registrando un incremento en el número de estrenos locales. Entre la variedad de géneros presentados han hecho irrupción varias comedias tales como El boquete?, ?Solos? y ahora ?El regreso de Peter Cascada? de Néstor Montalbano (?Complices?, ?Soy tu aventura?). Una de las constantes del director ha sido la elección de buenos intérpretes que en este caso incluyen a Horacio Fontova (poco visto en cine) en el rol principal y a Mausi Martínez (también directora del documental ?Sed?) que hace de su ex novia, casada con el hermano de Peter (Rubén Stella).

Otro personaje singular es Diego, joven transexual quien sería el hijo de Pedro (ahora Peter Cascada), para horror de éste. Nahuel Pérez Biscayart (?El Aura?, ?Tatuado?, ?Glue?) es quien lo encarna, confirmando su ya promisoria carrera. Otra de las cualidades de Montalbano es su capacidad en otorgar credibilidad a las situaciones que plantea. En este caso se trata del regreso de un cantor, radicado en Miami hace más de veinte años, con motivo de la conmemoración del centenario de su pueblo natal. Hay seguramente mucho de experiencia personal e incluso autobiográfica del realizador, quien es oriundo de una localidad similar a la que aquí se muestra. Lo que además ha buscado es la pintura de cierto tipo de argentino que cree haber alcanzado un nivel superior al radicarse en el extranjero. Es la imagen que intenta imponer Peter desde su llegada cuando es recibido por su tía Nora (la recuperada para el cine Mabel Manzotti). Pero la realidad es otra y a lo largo del relato se irán desnudando las limitaciones y falta de progreso que el recién llegado trata de ocultar. ?El regreso de Peter Cascada? es una amena comedia que no oculta su modesta intención de divertir, lo que logra en gran medida.

Cuando lo formal no alcanza para conformar un buen relato

Aun reconociéndole un cierto crecimiento frente a su ópera prima (?Vagón fumador?), que fue bastante elogiada en su momento, ?Agua? de Verónica Chen no alcanza a colmar las expectativas puesta en ella. Como es habitual en la mayoría de las producciones nacionales, sobre todo de directores jóvenes, existe un cierto regodeo en la forma en detrimento del contenido o historia de su films. ?Agua? exhibe una calidad técnica notable cuando muestra escenas acuáticas filmadas tanto en piscinas como en el río Paraná, donde transcurre la parte final, en ocasión de la maratón Santa Fe-Coronda. Casi toda la trama se circunscribe a la relación entre dos nadadores: Goyo (Rafael Ferro), un veterano que fuera acusado de doping hace 8 años y Chino (Nicolás Mateo), un joven muy disciplinado pero poco imaginativo. Es poco lo que acontece en este relato donde además los personajes femeninos, que interpretan Gloria Carrá, Leonora Balcarce y Jimena Anganuzzi, tienen escasa presencia y participación. Entre los rubros técnicos merece ser destacada la fotografía de la francesa Sabine Lancelin, habitual colaboradora del casi centenario director portugués Manoel de Oliveira.

Esquema repetido que termina por cansar

?Dear Wendy? parece más una película de Lars von Trier, su guionista, que de Tomas Vinterberg (?La celebración?), su realizador. Quien haya visto ?Dogville? o ?Manderlay?, del primero de los nombrados, notará un sospechoso parecido con la que ahora nos ocupa. Decorados minúsculos y una temática con fuerte crítica a la sociedad norteamericana, que von Trier no conoce personalmente, sustentan lo afirmado previamente. En este caso, el acento está puesto en la lamentable permisividad que el país del Norte tiene en lo que a portación de armas se refiere. Es sabido que detrás de cualquier poseedor de un arma de fuego, aún para su exclusivo uso defensivo, se encuentra latente la amenaza de un potencial agresor. Es lo que le ocurre al joven Dick, interpretado por Jamie Bell quien supo ser un recordable ?Billy Elliot?. Junto a otros cuatro jóvenes crea una especie de sociedad que se verá enfrentada con el policía Krugsky (Bill Pullman). Al igual que en las otras dos películas del guionista lo que al principio parece apacible y risueño se irá transformando en algo que en algún momento deberá estallar. No se pueden objetar los rubros técnicos de que hacen alarde dos de los más conspicuos creadores del ?Dogma?. En cambio resulta más criticable cierta previsibilidad en el esquema algo repetitivo de este tipo de producciones y que en su última parte se vuelve poco creíble, tediosa y por momentos peca de cierta ingenuidad. Sin embargo sería injusto desconocer que la obra no logrará la unanimidad de las opiniones. En una función en avant premiere reciente fue posible apreciar una notable diversidad en las percepciones del público asistente.

Retrato de una sociedad ferozmente competitiva

Ya conviene anotar a Meryl Streep entre las probables nominaciones al Oscar del próximo año. Su notable interpretación de Miranda, la ejecutiva a cargo de la publicación de modas ?Runway?, la muestra en un rol muy diferente al de películas anteriores, tales como el reciente éxito ?Sueños de diván?. En ?El diablo viste a la moda? (The Devil Wears Prada?) de David Frankel (?Rapsodia en Miami?) su personaje es, usando un término en inglés muy apropiado, muy ?bitchy?. Y en sus redes caerá la angelical Andy a quien Anne Hathaway (?El diario de la princesa?, ?Secreto en la montaña?) muy bien personifica. No se trata en verdad de un duelo actoral ya que inevitablemente habría un ganador de antemano. Pero la joven actriz no defrauda en lo suyo y está bien complementada por Emily Blunt (?Mi verano de amor?) quien hace de otra de las secretarias de la implacable Miranda. En verdad Andy, joven universitaria egresada, ambiciona trabajar como periodista de un gran diario y su expectativa es que su paso por el ambiente de la moda sea fugaz. Sin embargo, de golpe se verá envuelta en un sistema nefasto en que no existen lealtades y donde todo está permitido. Es probable que la propuesta central del director haya sido la de mostrar un ambiente dominado por yuppies y arribistas. Existe sin embargo una segunda lectura, igualmente interesante y quizás involuntaria por parte de su realizador, como es la de desnudar a la sociedad capitalista cuyo máximo exponente es la implacable Miranda. En ese sentido está muy buen resuelto el final, luego de algunos altibajos a mitad del relato, con una vuelta de tuerca que le da mucha coherencia. Frente a tantas comedias tontas recientes ésta logra salir a flote.

Lo mejor de Godard en mucho tiempo

Para muchos, la prolífica obra de Jean-Luc Godard puede dividirse en dos periodos. Un primero que abarca apenas 8 años (1959-1967) en que dirigió 20 películas con títulos tan notables y significativos como ?Sin aliento? (su opera prima), ?Vivir su vida?, ?Alphaville?, ?Pierrot el loco?, ?La Chinoise? y la que cierra esta primera etapa: ?Week-End?. La segunda, que ocupa casi 40 años, se extiende hasta nuestros días resultando difícil encontrar obras del nivel de las antes mencionadas y algunas otras que, por falta de espacio, se han omitido. Hay sin duda gente que no comparte lo antes expresado y entre ellos están los incondicionales de uno de los máximos exponentes de la llamada ?nouvelle vague?. Por ello aun para quienes ya hemos casi perdido la esperanza de recuperar al viejo maestro, nos resulta grato anunciar que ?Nuestra música? (?Notre Musique?) es un buen Godard, aún a sabiendas de que quizás se trate de la ?excepción que confirma la regla?. Dividido en tres partes de desigual estructura y duración el relato tiene cierta coherencia que no ha sido lo habitual en la producción de las últimas décadas. El primero, llamado ?infierno? es corto e impactante con imágenes de noticieros, películas de guerra y westerns en un montaje vertiginoso e impactante. El siguiente, denominado ?purgatorio?, es el más extenso y posiblemente el más interesante al estar ambientado en Sarajevo con la presencia del propio director. Finalmente el ?paraíso?, custodiado por marines norteamericanos, nos devuelve a un Godard irónico y provocador, que por una vez logra transmitir un mensaje (aquí antibélico) con cierta coherencia.

Estreno del final de una trilogía

Lisandro Alonso había dirigido dos películas sin actores profesionales: ?La Libertad? y ?Los Muertos? con cierta repercusión sobre todo internacional. Ahora regresa con ?Fantasma? que, de la misma manera en que Carlos Sorin califica a su intérpretes como ?no actores?, podría definirse como una ?no película?. No resulta claro lo que quiso hacer Alonso al pasear durante una hora a los intérpretes de sus dos obras anteriores dentro del Teatro General San Martín y la Sala Leopoldo Lugones. Es justamente en esta sala y durante tres semanas que se exhibirá ?Fantasma?. Quizás lo más rescatable del cierre de su trilogía sean las palabras que expresó durante la conferencia de prensa, después de su exhibición en la última Quincena de Realizadores del Festival de Cannes, anunciando que en el futuro piensa hacer otro tipo de cine. Es de esperar y desear.

Publicado en Leedor el 23-9-2006