Estrenos 31-8-2006

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Reaparecen los estrenos locales. Ahora la temática no pasa por los temas ?acuáticos? sino por los ?aéreos?.Polémico y valiente documental

Enrique Piñeyro es un hombre multifacético al ser, además de director y actor de cine, piloto aeronáutico y médico. Como intérprete se lo recuerda en algunas películas de un cine a menudo político y comprometido como ?Garage Olimpo? e ?Hijos/Figli?. Ahora regresa con el documental ?Fuerza Aérea Sociedad Anónima?, que desde su mismo título insinúa un contenido polémico y en tono de denuncia. Concentrándose en dos accidentes aéreos: el del avión de LAPA, base argumental de su auspiciosa opera prima ?Whisky Romeo Zulu?, y el de Austral en Fray Bentos, Piñeyro los atribuye a una misma causa u origen y mal argentino, la corrupción. Casi podría afirmarse que para el director todos los gobiernos (incluyendo el actual) comparten una misma avidez que es la de quedarse con lo que pertenece a todos los argentinos. No obstante, el mayor énfasis de su acusación está puesto, con justa razón, en la década final del siglo pasado. El tono didáctico elegido por Piñeyro es acertado pues facilita la comprensión y el alcance de su mensaje a un amplio espectro de público. Son impactantes las referencias a varios ?casi? accidentes aéreos tales como el que involucró a un misil que pasó muy cerca de un avión europeo y otro, a una máquina de similar origen, al que se le asignó una pista en malas condiciones. Quizás se le pueda criticar cierta defensa excesiva del gremio de pilotos al cual perteneció el ahora realizador. No obstante sus argumentos resultan suficientemente contundentes como para que se perciba que algo no funciona en la fuerza aeronáutica, que hace que peligre la seguridad de los pasajeros que se embarcan en nuestros aeropuertos. Resulta difícil entender porqué nuestro país es uno de los dos únicos del mundo (el otro es Nigeria) en donde el control de la aviación civil sigue aún en manos de la Fuerza Aérea.

Impactante reconstrucción muy cercana al documental

Transcurridos cinco años de los luctuosos sucesos del 11 de setiembre, la cinematografía norteamericana comienza a ocuparse de dichos eventos con los estrenos de ?United 93? y ?World Trade Center?. La primera de las mencionadas se acaba de conocer en nuestro país con el nombre de ?Vuelo 93?. Fue dirigida por Paul Greengrass, un inglés de unos 50 años del cual ya conocíamos, en cine, ?La supremacía de Bourne? y, editadas en video, sus tres primeros largometrajes donde sobresale netamente ?Domingo sangriento? (?Bloody Sunday?) sobre la sangrienta represión de 1972 en Irlanda del Norte.
Son varios los aspectos destacables del nuevo film de Greengrass y el primero es, sin duda, haber elegido a un conjunto de actores virtualmente desconocidos o poco vistos en cine, lo que seguramente demandó un intenso, y a la luz de lo visto exitoso, trabajo de ?casting?. Incluso varios de los protagonistas, básicamente de la torre de control y de organismos militares, participaron el mismo 11 de setiembre del 2001 reforzando el carácter documental y testimonial del film. Un segundo aspecto se refiere a los medios técnicos que incluyen la utilización de la cámara en mano que, por momentos, puede resultar agobiante pero que a la larga logra transmitir, sobre todo hacia el final, la situación caótica seguramente vivida en el avión. Igualmente meritoria es la banda sonora de John Powell, habitual colaborador del realizador. ?Vuelo 93? se refiere también a lo acontecido en las Torres Gemelas y lo hace ingeniosamente apelando a imágenes de la televisión y a como los acontecimientos se fueron percibiendo desde el punto de vista de quienes dirigían el tráfico aéreo. Filmada en tiempo real, lo que ayuda a mantener el interés del espectador, son sin duda los minutos finales los que más fuertemente llegan al público. Se trata obviamente de una reconstrucción de lo ocurrido, que no difiere mayormente de la versión oficial, enriquecida por el aporte de numerosos familiares de las víctimas, a las cuales está dedicada esta impactante y muy lograda película.

Primera incursión de Alejandro Agresti en Hollywood

En 1994 Sandra Bullock y Keanu Reeves tenían 30 años y actuaban juntos por primera vez en el éxito mundial de boletería ?Speed?, aquí conocido como ?Máxima velocidad?. Dos años después su director, Jan de Bont, tuvo la mala idea de aceptar la realización de una segunda parte en la que sólo la actriz reincidió ya que el actor prefirió acertadamente no ser de la partida. Ahora, doce años después, vuelven a reunirse pero quien ahora los dirige es Alejandro Agresti, quien ya había probado suerte fuera de Argentina, más precisamente en Holanda. Ambientada en los Estados Unidos, ?La casa del lago? (?The Lake House?) es un tipo de obra que atrae al público de ese país al encuadrarse dentro del género de cine que podríamos llamar fantástico. Alec (Reeves) y Kate (Bullock) tienen algo en común: habitan la misma casa y con el ?pequeño? inconveniente que hace que su comunicación se convierta en un dilema de difícil solución. En efecto, Kate vive en la actualidad mientras que Alex lo hace dos años atrás o sea en el año 2004. Lo destacable de la propuesta es que Agresti logra, en cierta medida, que aceptemos tanto este desfasaje en el tiempo como el mecanismo de comunicación, que resulta ser el buzón a la entrada de la casa. La clave estará entonces en ver si a la larga la pareja logra encontrar la manera de superar la valla temporal que los separa. Es ponderable la calidad técnica desplegada por el director de ?Valentín?, con un eficiente manejo de cámara en planos creativos, complementados por una buena banda sonora. Se advierte que se trata de un film por encargo y que Agresti debe haber peleado por el ?corte final?, con probables concesiones tales como el cierre que la maquinaria de Hollywood le debe haber impuesto. Pero el balance es positivo, abriendo la posibilidad de volver a filmar en los Estados Unidos. Además de la pareja central se destaca el veterano Christopher Plummer en el rol del arquitecto, y padre de Alex, que diseñó la casa del lago.

Comedia sencilla con buena dirección de actores

En el año 2001, tres jóvenes codirigieron ?El descanso?, una comedia que pasó bastante desapercibida pese a su frescura y originalidad. Como es bastante habitual, cada uno de los realizadores siguió su propio camino y uno de ellos, Rodrigo Moreno, tuvo la oportunidad de sobresalir recientemente en el Festival de Berlín con ?El custodio?. Ulises Rosell es hasta ahora el más prolífico de los tres ya que entre ?Sofacama?, que se presenta ahora, y su debut en la codirección, realizó ?Bonanza?, original documental poblado por personajes sumamente excéntricos. En la que ahora nos ocupa reúne a un elenco importante comenzando por Cecilia Roth, madre de tres varones conflictuados por la ausencia del padre y el desorden imperante en el hogar. La situación se agrava cuando ?aterriza? en la casa una lejana amiga de la madre, interpretada por María Fernanda Callejón, que pasa a ocupar el sofá cama del título. Será el hijo del medio (Martín Piroyansky) quien sufrirá el mayor shock con la aparición de la que al principio aparece como una intrusa para luego revelar otras aristas insospechadas en el adolescente. Tanto Piroyanski como Juan Pablo Garaventa (el hermano mayor) vienen trabajando juntos en teatro y su debut en el cine resulta promisorio. Curiosamente quien encarna al hermano menor, Nicolás Condito, es el único que acredita una trayectoria cinematográfica importante, seguramente respaldado por su padre Pascual, distribuidor y también actor. ?Sofacama?, que inauguró el último BAFICI, es una comedia agradable y sin pretensiones cuyo mayor mérito son las parejas actuaciones de todos sus protagonistas.


Apenas un estreno más

En forma casi inevitable nos llega semana a semana alguna producción norteamericana de escaso mérito y que hubiésemos preferido tener la opción de ver (o no) en el formato de video o DVD. A menudo se trata de comedias (tontas) o también, como en el caso de ?La última víctima? (?Cry Wolf?), de films de miedo o terror en que los protagonistas suelen ser estudiantes de una escuela secundaria. La película del ignoto director Jeff Wadlow repite un esquema harto conocido como es la transición de una situación inicial en que predomina la incredulidad a otra de preocupación y angustia. Todo empieza como un inocente juego que se transforma en una pesadilla al comprobar los adolescentes que entre ellos probablemente se encuentre un asesino que se hace llamar ?El lobo?. El principal problema de ?La última víctima? es que resulta sumamente aburrida y de escasa originalidad. La presencia de John Bon Jovi no aporta nada en el rol de un profesor. Por lo tanto se recomienda dejarla pasar y sobre todo no verla cuando aparezca el DVD.

Publicado en Leedor el 1-9-2006