La dama del agua

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La dama en el agua es una película original en todos los sentidos. Es una perfecta combinación de fantasía con cotidianeidad, de suspenso con humor sutil, con todo el estilo que M. Night Shyamalan ya logró imponer como marca personal a lo largo de su filmografía.

Sus éxitos anteriores fueron Sexto sentido, La Aldea y Señales, y para quien las haya visto conoce la facilidad del director para atrapar al público con sus historias llenas de atractivo fantástico, suspenso y temas de sentimiento humano.

Su último logro, que no sólo dirigió sino también escribió y produjo, cuenta la llegada de una ?narf? (como una ninfa) a un edificio, donde de inmediato es protegida por Cleveland Heat (Paul Giamatti ?Entre copas, Esplendor americano-), el portero del complejo departamental. Esta bella criatura se llama Story, y es perseguida por una fiera que no le permite volver a su mundo acuático. Cleveland irá investigando poco a poco el mundo de Story través de una antigua leyenda que una de las inquilinas conoce muy bien.

Pero al mismo tiempo que comienza a descubrir el mundo de la ?narf? se da cuenta que los habitantes del edificio poseen cualidades similares a los personajes de la historia, por lo que podrían ayudarlo a salvar a Story. Es así como el grupo de jóvenes de uno de los departamentos (que sólo saben fumar marihuana todo el día) pasa a representar la ?Comunidad? de la que habla la leyenda, al igual que el decifrador de crucigramas y su hijo asumen el papel de profetas o ?Simbolistas?. Hablamos de roles, de representaciones, porque ninguno de los personajes deja de ser una persona común, normal. Lo único que los diferencia de antes es que ahora formarán parte de una realidad fantástica; asumirán importantes desafíos y, por primera vez, se verán envueltos en una historia en la que tienen la oportunidad de demostrar que, aún como hombres pequeños, son valiosos e indispensables.

Shymalan ha demostrado ser un experto en trazar una fina línea argumental, que se inicia desde la sugerencia o que nace sólo del drama de las palabras para, desde allí, ir ingresando en la fantasía con sutileza, casi imperceptiblemente, formándola con lo más misterioso que pueda encontrarse en el mundo real. De este modo, logra que lo inverosímil se cargue de realismo en una extraña mezcla de lo sobrenatural y lo extremadamente humano.

Esta maravillosa fantasía nacida de una cotidianeidad significada, de una banalidad observada en profundidad, también es lograda con el más sencillo e impactante efecto de suspense como sólo Shymalan sabe lograr, y con una fotografía espléndida a cargo de Christopher Doyle (fotógrafo de Dumplings y 2046, entre otras) quien supo audazmente darle un clima de cuento a los espacios, manteniendo a su vez toda la habitualidad del complejo departamental.

La dama en el agua es un excelente film logrado con pocos medios técnicos y con mucho talento. Es un buen ejemplo de que el cine genérico, incluso el fantástico, no es imposible para la cinematografía latinoamericana, y que con aptitud y creatividad pueden lograrse grandes cosas.

Publicado en Leedor el 25-8-2006

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