Tomasz Gudzowaty

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¿Qué pueden tener en común a primera vista, sitios tan atípicos como un templo de monjes budistas y un desarmadero de barcos?. Gudzowaty es uno de los más reconocidos fotógrafos polacos y su obra se exhibe en el San Martín.
La Fotogalería del Teatro General San Martín, en el marco del Festival de la Luz 06 y con el auspicio de la Embajada de Polonia, presenta trabajos de Tomasz Gudzowaty, uno de los fotógrafos polacos contemporáneos más reconocidos en el ámbito internacional. En esta exposición se presentan dos de sus ensayos más recientes. Templo Shaolín realizado en China durante el año 2002, en la que muestra la vida y costumbres de los monjes budistas y Shipwreckers, realizado en Chittagong, Bangladesh donde se halla uno de los centros de desmontaje de barcos más grandes del mundo.

VISIONES DE MUNDOS DISTANTES

¿Qué pueden tener en común a primera vista, sitios tan atípicos como un templo de monjes budistas y un desarmadero de barcos?
La respuesta que más rapidamente puede acudir, ante la propuesta que se ofrece en la fotogalería del TGSM, es que ambos se sitúan en un mismo continente: Asia.

Sin embargo, ante la visión de las primeras fotografías que conforman la exhibición e independientemente por donde el espectador decida comenzar, se puede intuir que otras respuestas pueden dispararse hacia destinos a priori impensables.

Se trata, en ambos casos, de lugares que han dejado de lado su pertenencia a los parámetros convencionales de medición del tiempo. Las razones aparentan ser diferentes, pero en el juego de coincidencias y oposiciones que se produce ante la lectura de las obras, ambos sitios se resignifican y se retroalimentan gracias a que la percepción del artista los articula desde la hábil manipulación de la cámara. Este los rescata, los reincorpora a un circuito visual contemporáneo y por lo tanto los hace cobrar existencia para aquellos que jamás tuvieron o tendrán acceso al conocimiento de lo que allí ocurre.

La observación que estructura Gudzowaty es distante de cualquier tipo de experimentación. Se trata más bien de un registro tradicional, quizás debido a la influencia de su labor periodística. No obstante, las obras expuestas; todas ellas en un blanco y negro que logra en Shipwreckers su cima más expresiva; son exquisitas. La composición tendiente a la búsqueda de la simetría encuentra un contraste cultural en las tomas que testimonian las actividades de los monjes. Tanto estos, como sus disciplinados ejercicios, parecen extraidos de relatos fantásticos de los mercaderes viajeros europeos de siglos pasados. Algunos hasta atentan contra la ley de gravedad con la cual convivimos y que al menos desde Newton hasta el presente dificilmente se nos ocurriría cuestionar en este lado del planeta.

En cambio, ante el disfrute lúdico que puede despertar la vida del templo, la emoción que nos impone el grupo humano del desguasadero es de otra naturaleza, mucho más conmovedora, aún cuando sea posible seguir descubriendo ese clima de extrañamiento anteriormente mencionado. La diferencia, en este caso, es que esta atemporalidad se inscribe en un marco mucho más amplio y complejo que es el limbo que ocupan estos agonistas en la división internacional del trabajo.

Aquí Gudzowaty necesariamente debió complementar la visión desde distintas perspectivas que van desde la gigantesca oposición entre la dimensión humana y la de esos fantasmasmales monstruos industriales, hasta los primeros planos de los rostros de los operarios, a quienes, aunque sea momentanemente, les restituye su humanidad.

Teatro General San Martín
Fotogalería Entrepiso
Dirección: Juan Travnik
Av. Corrientes 1530
Buenos Aires
Desde el 4 de agosto hasta el 1º de octubre de 2006
Horario: 11 hasta la hora de finalización de los espectáculos
Entrada libre y gratuita.

Publicado en Leedor el 15-8-2006

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