Mi verano de amor

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Sensible y delicada película inglesa de chicas enamoradas.Mona es una adolescente aburrida. Es verano, no hay escuela y además hay poco para hacer en el pequeño y rural pueblo en el que vive. No tiene padre ni madre. Vive con su hermano Phil (un increíble Paddy Considine, el mismo de Tierra de sueños, de Jim Sheridan), que hace poco volvió de la cárcel transformado en un fanático religioso. Su casa está en el piso del arriba del pub que heredaron de sus padres. Y que Phil pronto cierra para transformar en un centro de plegarias. Así, Mona termina de perder su último asidero con el mundo. Ya no tiene padres, ni tampoco hermano en realidad. Sólo tiene su propio tedio, y tiempo, mucho tiempo.

Tamsin es otra adolescente aburrida. Pero muy diferente de Mona. Primero que nada, es rica. Y no se pasea por el campo en una vieja motocicleta sin motor, como Mona, sino en un elegante caballo. Lejos de la refinada escuela donde estudia todo el año, Tamsin no tiene mucho que hacer más que tocar el cello y rondar por su casa.
Pero cuando Mona y Tamsin se junten, harán saltar chispas.
Mi verano de amor se inscribe en la tradición de películas sobre adolescentes y su despertar (homo)sexual, que ya es a esta altura prácticamente todo un sub-género. O un trans-género (el juego de palabras es totalmente accidental), porque permite tanto la comedia como el drama. Pero aquí, Pawlikowski le agrega un elemento más: la dinámica entre Mona y Tamsin no es tradicional. Ellas no son iguales en la pareja: Tamsin (una poderosa Emily Blunt, angelical y peligrosa al mismo tiempo), sin dudas, lleva la batuta, es el personaje alrededor del quien gira la trama, y además es misteriosa, divertida, valiente. Tamsin parece haberlo vivido todo. Mona (interpretada por Natalie Press, otro ángel, pero no peligroso sino perdido), por su parte, parece no haber vivido nada, y se fascina con Tamsin tanto o más como el público; ella es sin duda la protagonista, pero se deja llevar por Tamsin.
Quizás por eso, Emily Blunt ha recibido más elogios que Natalie Press por su actuación. Tamsin es sin dudas un personaje más histriónico y atrayente. Y Blunt la juega a la perfección. Pero la labor de Press es igual de remarcable. Mi verano de amor está contada desde el punto de vista de Mona, y si, como espectadores, podemos perdernos tanto en la admiración de Tamsin, es porque Press logra que nos identifiquemos completamente con ella.
Logro que es también, claro, de Pawlikowski. Los planos tomados desde el punto de vista de Mona son constantes y logrados; las imágenes muestran lo que ella ve y, por medio de la magia del cine, lo que ella siente. La fascinación con la que observa a Tamsin, la decepción con la que mira a su hermano: lo que Pawlikowski ha logrado es transmitir un estado de ánimo por medio de sus imágenes. Para lo que la delicada fotografía del polaco Ryszard Lenczewski ha sido fundamental.
Las imágenes están enamoradas con el entorno rural en que se desarrolla la historia. Los rojos de las hojas caídas de los árboles, el azul del cielo, el verde del pasto… Mi verano de amor prefiere los tonos saturados y vivos para pintar la naturaleza. Que el cabello pelirrojo de Press sea del mismo tono que esta naturaleza es una coincidencia casi poética y un recurso más que Pawlikowski usa para destacar y definir a Mona: ella se mueve en un ambiente que, lejos de ser hostil como suelen ser los pequeños pueblos en este tipo de películas, es un reflejo de su alma: colorido, calmo, plácido y a la espera de que algo o alguien venga a revolucionarlo.
Y Mona recibe a Tamsin con los brazos abiertos. Al igual que el espectador recibe el delicado y sensible film de Pawlikowski.

Publicado en Leedor el 27-7-2006