Museos raros

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¿Cuánto espacio puede ocupar un museo dedicado a las relaciones amorosas fracasadas? “El proyecto ha tenido un enorme éxito…Vamos recibiendo todo tipo de aportes del mundo entero. Gran Bretaña, Francia, Italia, India, Vietnam, Malasia, Japón, Corea, EEUU y otros países”, aseguró Olinka Vistica, la creadora del museo que tiene sede en Zagreb, Croacia.

Un espacio original al que se convoca a todos aquellos que puedan donar por correo tradicional o electrónico, objetos, mensajes telefónicos y otros recuerdos de su relación sentimental marchita que desea desechar, o visitar parte del “legado emocional colectivo” creado por las donaciones más variopintas.

Hasta ahora, la colección contabiliza donaciones tanto personas de 16 años como una mayor de 60, y la “obra” expuesta más antigua es una caja de recuerdos de una abuela cuyo marido, Karlo, se ahogó en 1920 en un río.

Olinka y su ex novio, Drazen Grubisic, idearon el museo cuando rompieron: primero sus amigos acogieron y alentaron el proyecto, y la ex pareja invitó más adelante a todos aquellos “aquejados” por una relación rota a entregar sus aportaciones.

“El primer impulso es destruir o tirar todo lo que nos recuerde una experiencia a veces dolorosa y traumática. Pocas veces somos conscientes de que, en realidad, estamos destruyendo testimonios de unos hermosos momentos emocionales”, explicó Olinka.

Su intención ha sido crear cierto tipo de “refugio para esa valiosa historia emocional, para objetos que albergan tanta energía hermosa y única, un legado emotivo colectivo”. “Habiendo sobrepasado nuestro propio fracaso emotivo logramos con el tiempo no ser destructivos sino creativos. Con el Museo quisimos ofrecer esa oportunidad a todos”, aseguró su creadora.

Los múltiples objetos enviados de todo el mundo forman una enciclopedia del amor marchito, en la que hay poesías, un cuadro al óleo enviado del Reino Unido; un vestido de bodas de Italia, o incluso un cálculo procedente de la vesícula biliar de un esloveno que lo consideró consecuencia y recuerdo de una relación dolorosa y apasionada.

Las donaciones son anónimas, aunque deben ir acompañadas de una fecha y varias frases que describan por qué ese objeto reviste un significado sentimental especial. Así, bajo un teléfono móvil se lee: “Me regaló su móvil para que no volviera a llamarlo”, mientras que debajo de otra pieza -un osito de felpa con la inscripción “Te quiero”- dice: “¡Mentira, maldita mentira!. Este osito sobrevivió en el fondo de un armario sólo porque no tenía culpa de nada, a diferencia del idiota que me lo regaló”.

El museo iniciará una gira internacional en agosto en Liubliana (Eslovenia), mientras concreta su presentación en Venecia y París, y ha sido invitado a Estambul y Londres. Cualquiera puede ponerse en contacto con el museo, asegura la promotora del proyecto, a través de la dirección de Internet info@brokenships.com, recibir instrucciones y un formulario para rellenar si quiere enviar algo.

Aparte de la colección de objetos reales, el museo tiene su sección virtual, en inglés (www.brokenships.com), en la que cada usuario que se registra puede almacenar directamente fotos, correos electrónicos y mensajes de teléfono o examinar creaciones ajenas.

El emprendimiento dispone también de un “confesionario”, una habitación en la que uno puede encerrarse y grabar sus últimas palabras secretas sobre la relación fracasada y depositar otros mensajes.

Fuente: Télam

Publicado en Leedor el 29-7-2006