Arte Precolombino

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Cerca de 400 piezas destacadas del arte precolombino de provincias del centro y norte de nuestro país procedentes de museos e instituciones públicas y privadas se muestran hasta setiembre en el Museo Fernández Blanco. Otra muestra imperdible.
Penetrar en el Palacio Noel, actual sede del Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco, nos permite reconocer el ?aspecto neocolonial del edificio con motivos decorativos exteriores e interiores inspirados en el repertorio hispanoamericano de los siglos XVII y XVIII?. El conjunto arquitectónico se convirtió en ?una pieza clave para una mejor compresión de la evolución y proyección del eclecticismo academicista y del estilo neocolonial en la Argentina?, nos ilustran los folletos del lugar.

En este escenario se desarrolla la exposición que tiene la particularidad de reunir piezas destacadas del arte precolombino de provincias del centro y norte de nuestro país procedentes de sus museos e instituciones públicas y privadas en una cantidad aproximada a los cuatrocientos objetos.

La mayoría de ellos habían permanecido en sus provincias y recién ahora salen fraternales para formar una nueva colección temporaria integradora en lo geográfico y mucho más completa.

El argumento de la exposición gira en torno a la ?cosmovisión andina? y con ese objetivo las piezas en materiales como bronce, oro, plata, cerámica, piedra, madera, hueso y fibras vegetales, corresponden a las principales culturas sedentarias agroalfareras que habitaron la región desde el siglo VI aC aproximadamente, hasta el siglo XVI.

La visita de la muestra admite tres posibles acercamientos al arte precolombino como son la estética, la arqueológica y la simbólica con piezas que nunca habían sido mostradas conjuntamente, en esta variación temática, nos aclaran oportunamente las excelentes fichas técnicas colocadas a lo largo de la exposición.

No sería posible para nosotros abordar conjuntamente los tres aspectos de la exposición y es por ello que hemos elegido el tratamiento de los valores estéticos de las piezas en su relación con la abstracción, en la seguridad que los visitantes podrán introducirse en las otras variantes de su interés sin dificultades.

Pero trataremos nuestras observaciones en esa visión general del mundo en que se la ha querido ubicar, donde dioses, hombres y naturaleza son integrantes indivisibles de una concepción del mundo en las civilizaciones primeras. El cosmos concebido como una estructura ordenada en distintos planos, la dualidad tomada como complemento de los opuestos -masculino y femenino-, la división en cuatro partes del espacio y el tiempo. De estas relaciones de espacio y tiempo surgen el círculo y el cuadrado como formas geométricas y el trazado de la diagonal como una orientación sagrada. La dualidad geométrica puede ser considerada como su expresión más abstracta.

El perfeccionamiento de la metalurgia, nos enteramos, coincide en estas civilizaciones con el nacimiento del liderazgo y la especialización de la economía. Así los grandes discos circulares, las hachas y las campanas ovales del Período Tardío que se exhiben, presentan imágenes en relieve entremezcladas de cabezas de hombres, serpientes y otros animales que pueden ser leídas como integrantes de cierto lenguaje abstracto. Esta forma de expresión puede interpretarse asimismo, como un rechazo del arte que se limita a reproducir las formas reales. Encontramos en ello un anticipo de la investigación artística del empleo de la forma geométrica que a principios del siglo XX llevó a una concepción no figurativa del arte que convergió en la abstracción.

Muchas piezas representan figuras masculinas y femeninas con pinturas corporales que siguen patrones geométricos. En ellas las horizontales, las verticales o en zig-zag aparecen remarcadas o incisas en color blanco sobre la superficie rojiza de la cerámica como si se tratara de tatuajes.

La piedra como símbolo universal de lo ancestral fue elegida asimismo por estas civilizaciones como soporte de pinturas y grabados a los que los estudiosos les asignan gran trascendencia. Estas piezas con incisiones representando la simbología andina reúnen lo geométrico, lo animal y lo humano. Han tenido probablemente su origen en ceremonias rituales, como se observa en los petroglifos, grabados rupestres ejecutados en pequeños bloques de piedra, que se ubicaban en principio al aire libre.

Observamos una pieza zoomorfa en piedra de la Cultura Alamito, de forma trapezoidal, que representa una chinchilla macho con grabados en el lomo de cabezas de víbora y rostros humanos.

También un cántaro con pintura bicolor, rojo sobre ante, presenta motivos geométricos y rostro en el cuello de la vasija, de origen en la Cultura Vaquerías. Aquí los trazados abstractos se presentan en juegos separados de cinco líneas paralelas de trazo grueso, dispuestas en sentido vertical, horizontal o en zig-zag. En otras piezas las líneas se repiten igualmente pero en cantidad de cuatro.

Otro jarro en cerámica de la Cultura Ciénaga en gris pulido se encuentra decorado y separado en tres campos: dos con incisos de chinchillas y uno intermedio con cuadrados(losanges), que sobre el borde presenta una figura en relieve.

También rescatamos un disco de bronce de la Cultura Belén, con relieve representando los cuerpos de dos serpientes que confluyen en una cabeza única, en un trazado geométrico de exquisito diseño.

Serían muchas más las piezas que merecerían ser descritas, pero les resultará mucho más instructivo y agradable contemplar las piezas directamente. Participarán así de la emoción de conocer los inicios y avances de las civilizaciones primeras de nuestro país, en una exposición no frecuente y dentro de una ambientación ceremonial como la lograda por los organizadores, que seguramente se recordará especialmente.

Agradecemos la colaboración del Lic Isaac Lisenberg, Coordinador de la muestra y del señor Juan Ignacio Holder, participante del grupo de Prensa del Museo.

Exposición: Tesoros Precolombinos del Noroeste Argentino
Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco
Suipacha 1422 ? Buenos Aires
Martes a domingo de 14 a 19 horas.
Hasta el 10 de setiembre de 2006.

Por Julio Portela

Publicado en Leedor el 21-7-2006

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