Voraz!

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Una nueva propuesta en el campo de la danza que vale la pena conocer Voraz es la segunda parte de un tríptico que indaga sobre las relaciones a partir del movimiento como principal disparador de la acción dramática.Por Cecilia de la Cruz

Una ráfaga de viento sopla suavemente en escena suspendiendo el tiempo en la tranquilidad para mantener una concordancia absoluta con los movimientos lentos realizados por un bailarín casi al raz del suelo.
Pero de repente los cuatro interpretes irrumpen en escena y nada parece ser lo que en primera instancia se nos presentaba.

Luego de la puesta en escena de Incandescentes, Carlos Trunsky estrena con Voraz la segunda parte de un tríptico que indaga sobre las relaciones a partir del movimiento como principal disparador de la acción dramática.

En esta nueva apuesta coreográfica las relaciones son entabladas entre dos hombres y dos mujeres que continuamente cambian sus roles para indagar sobres las diferentes posibilidades de conocerse y emprender contactos amorosos.

Los encuentros y desencuentros se inician en lo que parece ser una charla trivial que continua con un juego de manos en el cual la consigna central es mirarse a los ojos. Luego se suceden cuartetos, trios y duetos en los cuales el cuerpo se transfigura continuamente para adquirir un espesor dramático.

Es el movimiento a partir de sus cambios de dinámicas e intensidades el que marca las diferencias entre situaciones y personajes y de este modo otorga un ritmo magníficamente logrado que oscila entre la aceleración y la desaceleración.

Los encuentros fortuitos utilizan como elementos centrales cuatro banquitos con la finalidad de crear espacios y a la vez sonidos de percusión que son el puntapie inicial para entablar nuevos contactos.
Cada cuadro de baile será intercalado por silencios y canciones anónimas entonadas por los mismos bailarines para no dejar de lado los momentos de introspección o intimidad luego de escenas donde el conflicto con el otro obliga a accionar continuamente.

A su vez, Voraz lleva a escena el intento fallido de ciertas relaciones y en algunos momentos encuentra pequeños instantes de humor gracias a las expresiones de los bailarines que se destacan a la vez como actores puesto que logran componer personajes diferenciados a partir de los gestos.

Una nueva propuesta en el campo de la danza que vale la pena conocer debido a que es un claro ejemplo de que el movimiento puede significar por sus propios medios y aportar una perspectiva original sobre los diferentes modos de relacionarnos.

Publicado en Leedor el 12-7-2006