Estrenos 15-06-2006

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Seis estrenos bien cinéfilos en la segunda semana de junio en Buenos AiresESTRENOS DEL JUEVES 15 DE JUNIO

Por Fredy Friedlander

Luego de varias semanas de ausencia, muy bien cubiertas por Nicolás Kusmin, el regreso a esta habitual columna se produce en oportunidad de una serie de estrenos que configuran excelentes opciones para el cinéfilo.

Son seis los goles?, perdón, novedades de esta semana, que pasamos a comentar.

Lecchi levanta la puntería

Alberto Lecchi es posiblemente el director argentino más prolífico de los últimos diez años. Sus películas iniciales (?Perdido por perdido?, ?El dedo en la llaga?, ?Secretos compartidos?) generaron expectativas que se fueron diluyendo con el correr de los años. ?Una estrella y dos cafés? representa un auspicioso retorno luego de varios fiascos recientes. Gastón Pauls y la española Ariadna Gil (?El lado oscuro del corazón 2?), que ya habían sido dirigidos por Lecchi en ?Nueces para el amor?, componen a una pareja en plena crisis matrimonial. Carlos (Pauls) es un arquitecto porteño que llega a Purmamarca para construir un complejo de cabañas. El destino hace que se cruce con Estela, una adolescente jujeña, quien con gran espontaneidad le ofrece guiarlo por el pueblo. La notable Marina Vilte, a quien el director ya había dirigido en uno de los episodios de ?18-J?, impacta con una creíble y ajustada interpretación logrando transmitir esa mezcla de afecto y enamoramiento que dejará una marca en su vida. La llegada de Ana, la mujer de Carlos, generará los celos de la joven y la compasión del personaje interpretado por Ariadna Gil. Película tierna, sencilla y sin pretensiones que recuerda en cierta medida a las obras más recientes de Carlos Sorin. Permite además ser disfrutada en lo visual (excelente fotografía de Hugo Colace), con una banda sonora que realza la belleza del Altiplano.

Ver la entrevista a Alberto Lecchi

Dos notables directores de Europa Oriental

Del director Goran Paskaljevic se conocían en Argentina tres películas anteriores: ?Tiempo de milagros?, ?La otra América? y ?Como barril de pólvora?, todas ellas de alto nivel cinematográfico. La que ahora se estrena, ?Sueño de una noche de invierno?, está casi a la altura de las anteriores con las que comparte una visión pesimista muy explicable para que quien vive en los Balcanes, una de las regiones más castigadas del mundo. La historia es simple y el director ha preferido muy acertadamente conservar los nombres reales de los tres protagonistas centrales. Lazar, el actor Lazar Ristovski visto en ?Underground? de Kusturica y la nombrada ?Como barril de pólvora?, regresa a su casa natal luego de haber pasado diez años en la cárcel. Su madre ya no vive pero su hogar está ahora ocupado por una refugiada bosnia y su hija autista (también en la vida real). Lazar, al principio, sólo piensa en echar a ambas pero en su necesidad de compañía termina por adoptar a las dos mujeres. Sus esfuerzos infructuosos por curar a la joven niña son en realidad un símbolo del autismo de su propio y desolado país, para el cual no parece haber esperanza. Ello explica un final algo inesperado aunque quizás innecesario que no resta méritos al conjunto y explica por qué en el último Festival de San Sebastián la película se alzó con el Premio Especial del Jurado.

?Ser digno de ser? (?Va, vis et deviens?) del rumano Radu Mihaileanu, recordado por ?Tren de vida? es una de las mejores películas que se hayan estrenado en nuestro país en los últimos tiempos y por lo tanto imperdible para todo buen cinéfilo. El personaje central es un joven de Etiopía a quien su madre cristiana hace aparecer como judío para que pueda emigrar a Israel en la denominada Operación Moisés. Corría el año 1984 y la historia muestra las dificultades de asimilación que tuvieron los refugiados, provenientes de un campo en Sudán, debidas al color oscuro de su piel y al rechazo por una parte de la propia población de Jerusalem. Schlomo, nombre con que es ?rebautizado? el niño etíope, extrañará las costumbres de su país natal pero terminará insertándose, no sin dificultades, en su nuevo país. Tres actores interpretan acertadamente al personaje central en un film que pese a durar más de dos horas se sigue con enorme interés y gran emoción justificando el premio del público que obtuvo en el Festival de Berlín.

Ganadora de ocho premios Cesar

La entrega número 31 de los Premios Cesar, el equivalente al Oscar francés, tuvo en ?El latido de mi corazón? (?De battre mon coeur s?est arreté?) a su máximo exponente al llevarse, entre otros, el premio al mejor film y al mejor director francés. Jacques Audiard (?Lee mis labios?) es hijo de Michel, uno de los más grandes guionistas del cine galo del que parece haber heredado sus atributos. Sorprende que la película sea una remake del algo olvidado ?Fingers? que en 1978 dirigiera James Toback con Harvey Keitel en el rol central. Quien aquí lo encarna es Roman Duris (?La muñecas rusas?), la figura más ascendente del cine francés en los últimos años. Su Tom es un personaje que se debate entre la herencia que le transmitió su padre, un gangster (notable Niels Arestrup, ganador de otro Cesar) y su madre muerta, una concertista de piano. Será justamente una profesora de piano china (Cesar a la actriz Linh-dan Pham), que apenas sabe expresarse en francés, la que tendrá un rol determinante en el futuro de Tom. Por una vez la ?remake? parece haber superado al original, en un film que hace honor por su ritmo al título local y más aún al original.

Dos típicos productos de Hollywood

?Poseidon? es también otra remake de un film norteamericano de la década del ?70, aunque absolutamente innecesaria. Al menos la versión original de Ronald Neame, conocida aquí como ?La aventura del Poseidón?, tenía a un conjunto de notables actores (Gene Hackman, Ernest Borgnine, Shelley Winters) entre sus intérpretes centrales. Aquí los que cubren esos roles y otros son de ?cartón? y el desarrollo psicológico de los personajes absolutamente inexistente. Resulta penoso ver a Richard Dreyfuss y Kurt Russell mezclados con los más jóvenes Josh Lucas, la argentina Mia Maestro y la inexpresiva Emma Rosssum, todos en caracteres unidimensionales. Insoportable resulta Kevin Dillon como Lucky Larry, aunque por suerte rápidamente sacrificable (?expendable?). Hacia el final, la aparición milagrosa de un bote (vaya a saber de donde salió) agrega un toque de humor no buscado en esta película catastrófica, no por su género sino por los logros que lo son exclusivamente en sus rubros técnicos. Sorprende que un director interesante como el alemán Wolfgang Petersen (?El barco?, ?En la línea de fuego?, ?Avión presidencial?, ?Una tormenta perfecta?) haya podido caer tan bajo en esta oportunidad.

El otro estreno norteamericano de la semana, ?Noche diabólica? (?Reeker?) de David Payne, tiene al menos la virtud de no tener mayores pretensiones que las de provocar sobresaltos entre los numerosos seguidores del género del terror. Película típica que sigue a un grupo de jóvenes que llegan a un lugar perdido en el sur de California, más precisamente a un motel que se revelará poco acogedor. Habrá abundante sangre en una noche que, como el título local del film lo indica, no será para nada tranquila. Sólo recomendable para adictos al género.

Publicado en Leedor el 17-6-2006