La búsqueda

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Una historia de Wenders y Sam Shepard sobre hijos abandonados y padres solitarios.La búsqueda (Don`t come knocking)

Por Elizabeth Motta

En Don?t come knocking, el protagonista se llama Howard Spence (Sam Shepard) y es un actor de películas western que se escapa en el medio de la filmación a caballo por el desierto. A pesar de este inicio tan grandilocuente y genérico, donde se muestra como un verdadero héroe cowboy, Howard es en realidad un hombre solo y decadente, cuya vida parece haber pasado sólo por las drogas y las mujeres. Es por este motivo que huye sin rumbo aparente, para terminar refugiándose con su madre a quien no visitaba hace treinta años. Allí se entera que desde su última visita a ese pueblo, una de sus amantes (Jessica Lange)lo había buscado porque un hijo de él había nacido. La noticia, mas que sorprenderlo, pareciera ser precisamente lo que él estaba buscando: algo que le de sentido a su vida por primera vez.
De este modo la trama va a desembocar en una historia de hijos abandonados y de un padre que busca un hogar donde quedarse, dejando atrás los hoteles.

Pero Howard no es un hombre de familia. Es un actor que nunca vivió en ningún lugar fijo, sobre todo por las condiciones de su carrera y los contratos que firmó durante casi toda su vida. Su pertenencia a ningún lugar es lo que derivó en una vida de excesos y soledad. Precisamente, una de las particularidades del director de Paris Texas es el de situar personajes (casi siempre solitarios) dentro de un espacio que los determina. Los hoteles y los territorios desérticos son esferas que suele incorporar en su filmografía, y allí se suelen definir sus personajes, casi siempre solitarios, a la deriva, en busca de un giro abrupto que signifique sus vidas.

El relato está contado con todos sus detalles y por momentos resulta un poco extendido. Ahora bien, no se advierte ningún tipo de monotonía ya que las escenas están en evolución constante, no sólo por la incorporación de nuevos personajes a lo largo de la historia, sino también por las intermitencias de situaciones extrañas, puestas allí por el director con el objeto de decir algo más sobre los protagonistas.

Los cumplidos, más que el relato,los merece la fotografía de Franz Lustig que tan bien supo expresar tanto los espacios abiertos como los cerrados.

Publicado en Leedor el 28-5-2006