Yo no!

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Con “Yo me animo” Tinelli le agrega cucarachas y ratas a la dieta nocturna, en Showmatch.Yo no!

Por Raúl Manrupe.

Algo pasa cuando el hombre supera los cuarenta y cinco años.
Las carnes se aflojan. La fuerza no es la misma.
Duda entre teñir o no teñir sus cabellos. En asumir o no la mediana edad.
Algo pasa en Marcelo Tinelli en Show Match. Compra contenidos para que veamos a Dady Brieva bailando con cara de disgusto. Hace cantar a chicas ciegas.
Ahora inaugura un nuevo segmento. “Yo me animo” es como una supervivencia del más apto mezclado con cierta influencia de programas similares de MTV.

Participan parejas. Ella debe asomar la cabeza en una caja de acrílico donde cada tantos segundos le tiran ratas (por las dudas tiene antiparras). Alguna se lo banca con una sonrisa, otra al borde del vómito, otra esquivando los animalitos con gimnasia facial. Mientras, él se tira en un piletoncito también transparente, lleno de serpientes marinas. En el fondo reposan siete llaves. Debe tomar de a una,(llave) salir del tanque acuático, tirarse por un tobogán de escasa angulación y tratar de abrir con esa llave un candado que cierra otra caja más donde, entre arañas peludas -lo más flojo en materia de asco al menos en estos primeros intentos- hay un interruptor. Tiempo!

Hijo de Soldán y Jugate conmigo, el primer participante probó todas las llaves sin poder abrir el cofre…aparentemente había probado mal (un dato que después se debe haber discutido en la post) mientras su novia, rubia y sonriente, seguía con su rutina de roedores caminantes.
Pero todavía hay más! En una segunda prueba, el macho debe beber un licuado que contiene cucarachas y otras tantos elementos insoportables, vertiendo el contenido embuchado en un tubo largo -también de acrílico- con ella ubicada en el otro extremo recibiendo el líquido para a su vez llevarlo en el buche hasta un vaso con una medida a superar. Hasta ahí llegamos. Lo que no se sabe es adónde puede llegar Tinelli en esta nueva etapa de su programa. Que casualmente o no, en el canal más aspiracional para la clase media y media alta, ofrece su espectáculo de golpes más bajos y gusto cada vez más escaso, quizá en busca de suplir on “impacto” (vaya palabra) la originalidad perdida.

Publicado en Leedor el 20-5-2006

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