Ricardo Cinalli

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Realistas en los detalles, simbólicas en su tratamiento, las pinturas de Cinalli parecen traducir las obsesiones y los complejos del inconsciente. En el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires hasta el 19 de junio.RICARDO CINALLI: neoclasicismo y vanguardia.

Por Julio A. Portela

Museo Nacional de Bellas Artes.
Av. del Libertador 1473 ? Buenos Aires.
Hasta el 19 de junio de 2006.

¿Cómo podríamos clasificar la obra de Cinalli con sus pinturas de personajes y animales habitando en construcciones escenográficas de apariencia neoclásica pero con planteos contemporáneos? De todos modos, admitirá su obra una clasificación que la limite en sus alcances?
Cuando se accede a una exposición de este artista comienza el asombro por lo monumental de los escenarios descriptos. El dibujo preciso de sus criaturas revela asimismo un conocimiento excelso del desnudo, una búsqueda de la perfección en los detalles de sus manos y pies, en el enrulado de las barbas y cabelleras.

A partir de allí observamos el tratamiento del color en superficies lisas, en cielos nubosos que anuncian las tormentas, en espacios cerrados que reciben la luz desde aberturas horadadas en lo alto de cubos dispuestos como contenedores de paisajes misteriosos. En otras obras en cambio se observan los brillos espejados de medios acuáticos, o se perfilan atmósferas cargadas de vapor.

Sería lícito entonces vincular estas pinturas con caracteres del surrealismo, por la introducción de aquellos elementos a los que sistemáticamente se los identifica con los medios de exploración del subconsciente; se trata de descender al fondo del alma para encontrar lo que se trata de disimular.

Sin embargo, por la preocupación del artista por las formas y los colores, podría aceptarse que las obras de Cinalli incluyen también recursos del realismo académico.

Realistas entonces en los detalles, simbólicas en su tratamiento, las pinturas de Cinalli parecen traducir las obsesiones y los complejos del inconsciente con autenticidad. Están presentes en ellas, a veces con cierta obstinación, lo monstruoso o lo enigmático y todo aquello que no se puede comprender en una primera observación.

Esta exposición, en una selección de obras de 1985 a 2006 proviene en su mayoría de Inglaterra e Italia por tratarse de dos países del hemisferio norte donde se encuentran las mayores colecciones de su obra, tal vez por la radicación temprana del artista en Londres desde 1973.

Implicó por ello un esfuerzo mayor para lograr su exhibición, por la necesidad de ?importar? las obras, convirtiéndose en un mal mayor por las dificultades esgrimidas por la burocracia local para introducirlas temporalmente. Ello motivó, nos dicen, la postergación de la inauguración por unos días.

Contemplando sus ?Premoniciones II ? Fuego? un pastel sobre capas superpuestas de papel de seda se observa que las figuras yacen detrás de un brazo que parece protegerlas en su abandono. En otra consagrada al elemento Tierra una figura en esfuerzo ciclópeo empuja la planta del pie del gigante que parece alejarse, mientras otros personajes en segundo plano mantienen una conversación serena.

En la ?Pirámide humana. Homenaje al milenio. Trilogía? (2001) se muestra el conjunto de cuerpos arracimados contenidos en la punta de flecha, quizá representando una proa que avanza simbólicamente al porvenir.

Curiosa también es la serie dedicada a la ?Black People? de sus últimas pinturas referidas al fenómeno de las inmigraciones en el hemisferio norte que son vistas como una amenaza de lo extraño y primitivo al equilibrio en Occidente.

Así en ?La ducha? (2005) óleo sobre tela, la figura desnuda del negro aparece sentada en el borde del sillón rodante de oficina, quizá por tratarse de un elemento fetiche de Occidente y se baña en la lluvia de oro que brota de sus manos en lo alto. Por su parte en ?El pensador? (2004) las mismas gotas se transforman en plata.

Por lo expresado, nos atrevemos a reconocer en estas pinturas elementos vanguardistas, al menos en los planteos de sus figuras clásicas.
Los invitamos a aprovechar esta oportunidad para admirar la obra de Cinalli ya consagrada en el mundo, que se asoma a Buenos Aires en un deseo de trascender asimismo en nuestro medio.

Publicado en Leedor el 16-5-2006

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