Cine Independiente II

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Segunda nota sobre el cine independiente norteamericano con Abel Ferrara, los Hnos. Coen y Atom Egoyan como protagonistas. Escribe Abel PosadasCINE NORTEAMERICANO: LA INDEPENDENCIA Y EL PRECIO (II Nota)

Por Abel Posadas

A raíz del desarrollo del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires en abril pasado, publicamos una primer nota sobre Cine Independiente Norteamericano, escrita por Abel Posadas. La promesa de continuar con esa revisión, en esta oportunidad tiene como lugar central a Abel Ferrara, los Hnos Coen y a Atom Egoyan.

AQUEL MALDITO POLICÍA

Por Abel Posadas

Cuando se estrenó en Buenos Aires BAD LIEUTENANT o UN MALDITO POLICÍA (1992) el nombre de Abel Ferrara nos era por completo desconocido. La película no se hizo famosa por su director sino por una actuación sin precedentes de Harvey Keitel, tal vez uno de los mejores y menos promocionados actores de su generación. Habíamos visto a Keitel por primera vez en DEATH WATCH, LA MORT EN DIRECT o LA MUERTE EN DIRECTO de Bertrand Tavernier (1979) y no conocíamos aún sus trabajos con Martin Scorsese. El investigador David Lyons ?INDEPENDENTE VISIONS- no cree que Ferrara se encuentre, al menos en UN MALDITO POLICÍA, relacionado con el catolicisismo. A su vez, el propio realizador en su libro THE MORAL VISION, con prefacio de Brad Stevens, entiende que existen valores y antivalores y que los mismos no pueden ser adjudicados al mero ámbito de lo religioso. El dilema de este policía ?carece de nombre propio- no se resuelve y no puede hacerlo porque la sociedad en que vive es en si misma una flagrante contradicción. Ayudado por la fotografía de Ken Kelsch ?que trabajaría de nuevo con Ferrara en THE FUNERAL o EL FUNERAL– y por el montaje de Anthony Redmas ?que iría a NEW ROSE HOTEL-, este film que no gustó a los espectadores tradicionales contiene una alta dosis de violencia, la misma que permea toda la obra de Ferrara. Una de las aristas del Imperio es precisamente esa violencia que pocos se animan a poner de relieve sin adornos. El protagonista decide encontrar una salida en el suicidio buscado desde el mismo momento en que comienza el film.

Cuando se ve Ms 45 (1981), en la que Zoe Tamerlis decide ultimar a cuanto hombre se le pone a tiro luego de ser violada dos veces en el mismo día, el espectador se pregunta por qué termina eligiendo un disfraz de monja para cumplir su cometido. ¿Cuál es la diferencia entre el mainstream y la violencia glamourizada a la BONNIE AND CLYDE y Ferrara? Porque tampoco EL FUNERAL ?con una Isabella Rosellini convertida en una trágica- es recomendable los tranquilos habitantes de los suburbios del Imperio que imaginan a USA tal como la ofrecía Frank Capra. Sencillamente, para Ferrara no existe afecto alguno que no sea producto de una profunda culpa relacionada con la alienación. A esta última contribuyen desde la droga lisa y llana hasta los aparatos de TV siempre encendidos o el sexo practicado de manera violenta o asqueante ?cfr. la orgía del policía en cuestión-. Los fracasos de este director ?y nos parece que NEW ROSE HOTEL es uno de ellos del mismo modo que SNAKE EYES ?con una equivocada elección de la sodomizada Madonna como estrellita televisiva- no empañan los logros de este paladín de la violencia. Y el actor que le cuadra debido a las posibilidades de improvisación es Harvey Keitel.

PSICOSIS ERA UN JUEGO DE NIÑOS

Si los primeros cuarenta minutos de PSYCHO (Alfred Hitchcock-1960) se sostienen aún, el estreno en 1986 de HENRY: PORTRAIT OF A SERIAL KILLER ?HENRY, RETRATO DE UN ASESINO- de John McNaughton deja muy atrás los múltiples asesinatos cometidos en el mainstream. Este film espantó al bueno de Nanni Moretti, según aclara en CARO DIARIO e inclusive el investigador Donald Lyons confiesa que tardó mucho tiempo en decidirse a verlo. La pregunta que cabe hacerse aquí es ¿qué clase de sociedad engendra estos seres que inician a otros en el ritual del asesinato? No hay ninguna justificación psicologista y los tres personajes centrales parecieran haber egresado de una escuela para deficientes mentales. Los encuadres apretados nos permiten ver una cocina donde se juega a las cartas, una peluquería, un negocio de licores, calles oscuras y autopistas que se adivinan cuando los dos hombres se convierten en ?snipers? o francotiradores. Nada hay que nos conmueva, ni siquiera los crímenes. Al revés de lo que ocurrió con Moretti o con Lyons, la película nos deja por completo indiferentes. Esto no quiere decir que carezca de valor. Ocurre que los personajes son demasiado estúpidos y el descuartizamiento de la muchacha fuera cuadro nos provoca risa debido a la credulidad de esta aprendiz de peluquera. Un poco de crueldad: no sabemos si merecen vivir, a no ser que nos apiademos de los animales.

En 1993 McNaughton eligió dirigir a Robert De Niro en MAD DOG AND GLORY ?título que se refiere a los personajes de la estrella y de Uma Turman-. Tuvo que soportar, incluso, golpes entre algunos integrantes del elenco para obtener un resultado menos que mediocre.

En 2001 intentó, con un presupuesto de dieciséis millones de dòlares, la comedia posmoderna con SPEAKING OF SEX, rodada en Canadá y con James Spader en uno de los roles centrales. Al parecer McNaughton se encuentra interesado por aquellos seres que no tienen muchas luces ?el cuadrilátero que se forma aquí lo ratifica-. Son esos seres grises que rara vez aparecen en el mainstream y están vencidos de antemano.

A su vez y en 1983 los hermanos Joel y Ethan Coen entregaron SIMPLE BLOOD ?SIMPLEMENTE SANGRE-, otro paradigma de la violencia con un repugnante detective a cargo de M. Emmet Walsh en el papel de su vida. Aquí hay también asesinatos y entierros, además de una módica cuota de sexo. Tardarían varios años en llegar a THE MAN THAT NEVER WAS o EL HOMBRE QUE NUNCA ESTUVO(2001), rodada en blanco y negro con el asesinato correspondiente, aunque accidental. La multipremiada FARGO aparece como menor frente a los dos films mencionados. En cuanto a la tomadura de pelo al dramaturgo Clifford Odets en BARTON FINK(1991), se vieron en la necesidad de embarcarse en los años 30 para poner al descubierto el poder de los estudios sobre los guionistas ?uno de ellos es una mezcla de William Faulkner y Francis Scott Fitzgerald-. El alucinado John Turturro encaja a la perfección en ese hotel donde la única cabeza visible es Steve Buscemi. Ha habido y hay detractores de los Coen ?también de otros cineastas independientes-, pero es innegable que tuvieron algo que decir y eligieron un discurso propio, en el que se mezclan tanto la cinefilia del viejo Hollywood como intentos por superar el lugar que ocupaba el film noir dentro del dispositivo genérico.

EXÓTICO

El cine independiente de bajo presupuesto permite toda clase de experimentos. Ocurre que algunos de ellos pueden interesarnos y otros no. Aquellas películas que se pasaron en funciones nocturnas en los años 70 en Nueva York ?John Waters con Divine- o bien la Factory de Andy Warhol escapan a nuestras posibilidades de análisis. Quizás sean supersofisticadas o bien estén dirigidas a públicos eternamente jóvenes.

El hecho es que, tal como ocurre con el cine hecho por el autor de HOLLYWOOD BABYLON, no hemos podido llegar al final de ninguna de esas películas. A lo mejor hay alguien interesado en rastrear esos experimentos que han sido mundialmente reconocidos y sobre los que hay libros valiosos como DESPERATE VISIONS, donde Jack Stevenson entrevista a los hermanos Kuchar. O bien otro más interesante como MIDNIGHT MOVIES de J. Hoberman y Jonatan Rosenbaum. Frente a toda esta producción nos sentimos casi indefensos y, aunque no nos atrevemos a negarles valor, suponemos que se destinan a espectadores que saben más que nosotros.

En nuestro caso es imprescindible que veamos un avance hacia determinada obra central, tal como ocurrió con Atom Egoyan, de origen armenio y nacido en El Cairo pero criado en Canadá. Las distribuidoras norteamericanas, luego de EXOTICA (1994), comprendieron que Egoyan era un buen negocio. La sensualidad y el erotismo que se filtran en cada plano de esa película ?el negocio de los animalitos domésticos tiene su correlato con la venta de carne que se ofrece en el night club que da título al film- no logran que el aislamiento y la soledad paranoica sean los andariveles recorridos por el mundo que nos ofrece. Se espía, se engaña, se crean rivalidades pero cada uno de los habitantes de este mundo no puede salir jamás de si mismo. Al revés de lo que ocurre con muchos de los integrantes del cine independiente, Egoyan es dueño de una técnica muy depurada y alcanza cierto grado de buen gusto en la banda de sonidos ?ROMEO Y JULIETA de Prokofiev-. La ausencia de convencionalismos narrativos va a desorientar al espectador promedio que busque simplemente la narración de una historia clara. Esto último recién va a lograrse en THE SWEET HEREAFTER o EL DULCE PORVENIR (1997), basada en la novela homónima de Russell Banks ?quien actúa en el film-.

Se trata de una película polifónica en la que el corifeo es un abogado ?Ian Holm- que llega hasta el pueblo perdido para que los habitantes se enfrenten con la verdad de un misterioso accedente en el que han muerto criaturas ?un ómnibus escolar se ha hundido-. Yendo bastante más lejos que en EXÓTICA, Egoyan utiliza los diversos puntos de vista para mostrarnos en montaje alternante las diversas fases que concluirán con el accidente. La diferencia con EXÓTICA, según nos parece, es que la sensualidad y el erotismo del que hablábamos alcanza en este caso ribetes nada convencionales ?el adulterio gratuito o el incesto-. La limpidez de la fotografía a cargo de Paul Sarossy y un montaje muy seguro otorgan a EL DULCE PORVENIR una categoría singular dentro del cine independiente. Al propio tiempo y como en EXÓTICA, ni la sensualidad ni el erotismo que contrastan con la ferocidad del accidente, nos libran del no querer saber, de permanecer en la ignorancia. Ni siquiera la adolescente paralítica víctima del incesto que concluye por hundir a su padre logra salvarse y mucho menos el abogado redentor ?con una desquiciada hija drogadicta de larga distancia-. Si la historia es fascinante, la manera de narrarla nos mantiene en vilo mientras observamos las imágenes no sólo del accidente ?eso sería barato- sino de la absoluta soledad de todos y cada uno de los que pueblan este universo. Desdichadamente, no hemos visto ARARAT (2002), que fuera estrenada en Buenos Aires.

Sigue…

Publicado en Leedor el 7-05-2006