La hora azul

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Una historia real, con datos sobre la guerra civil de Sendero Luminoso en Perú seriamente documentados. Su autor, Alonso Cueto ganó con La hora azul el Premio Herralde 2005 recreando una anécdota para convertirla en algo más que un simple hecho aislado.
Cuando el pasado se hace presente

Por Valeria Sol Groisman


La hora azul
está en la librería de Leedor.com

Cuando salen a la luz, los secretos familiares pueden ser poderosamente peligrosos. Y si aquellas personas que pasan a ser nuevas portadoras de esos ?secretos? se empecinan en hurgar en lo prohibido para conocer más, entonces, todo puede volverse mucho más riesgoso todavía. Ésa es la premisa básica de la historia que se cuenta en ?La hora azul?, la novela del peruano Alonso Cueto ganadora del Premio Herralde 2005.

En la época de la guerra civil de Sendero Luminoso (1980-1992), un militar se enamora de una de sus prisioneras. Desobedeciendo a las normas y obedeciendo a sus sentimientos, el militar decide refugiarla junto a él. A diferencia de las otras rehenes, que son violadas y masacradas luego, ésta adquiere el privilegio de vivir. Hasta que un día ella se escapa. Fin de la (primera) historia.

Varios años después, Adrián Ormache, hijo de aquel militar, se entera casualmente de esta historia. Y entonces recuerda lo que su padre le dijo en sus últimos instantes de vida: ?Hay una mujer, en Huanta, en Ayacucho, tengo que contarte de esa mujer, tienes que buscarla. Te lo pido antes de morir?.

Tiempo después, luego de la muerte de su madre, Adrián ?abogado exitoso, casado, padre de dos hijas- encuentra una carta extorsiva escrita por una tal Vilma Agurto, que dice ser la tía de la prisionera de su padre. A través de la lectura de la misiva, Adrián se entera de que su madre pagaba una mensualidad a Agurto para que no revelara la verdad acerca de la actuación de su padre en la época de la guerra civil.

Temeroso de lo que las huellas del pasado de su padre pueden generar en su presente, Adrián decide buscar a Agurto para minimizar riesgos. Pero, en realidad, detrás de aquella búsqueda se esconden otros motivos, tal vez inconscientes: descubrir quién era realmente su padre, buscar a la ex prisionera y amante de su padre, y develar su propia identidad.
El relato de esa investigación es la (segunda) historia que se cuenta en este libro. Una historia que, como bien se aclara en la solapa, es ?un cuento de hadas a la inversa?. Cueto lo explica así: ?Adrián es una especie de Adán: vive en un mundo paradisíaco del cual es expulsado al querer conocer la verdad?.
Adrián ha podido soportar la ausencia de su padre de una única manera: borrando los pocos recuerdos que de él tenía y evitando saber más. Así, durante muchos años la figura de su padre quedó reducida a un mito: militar que había luchado contra los terroristas de Sendero Luminoso para defender la patria.
En el afán de obtener lo que no tiene -la verdad acerca de su padre-, Adrián pone en riesgo lo poco que sí posee: su familia y su trabajo. Y así comienza la aventura que se narra en ?La hora azul?, que incluye encuentros con personajes siniestros y misteriosos, y una peculiar historia de amor.

Una extraña relación

No tiene sentido ocultarlo: cuando encontrarla ya se ha convertido en una obsesión, Adrián encuentra a Miriam, aquella misteriosa mujer que había logrado humanizar a su padre. Y aunque al principio un muro de silencio se interpone entre ellos, poco a poco comienzan a entablar una extraña relación que los coloca en una situación impensada.
Cuando su vida vuelva a la normalidad, Adrián habrá aprendido que la vida se extiende más allá de los límites de su pequeño mundo privado. Porque allí, del otro lado de la frontera, Adrián habrá encontrado una buena nueva razón para seguir viviendo.

La realidad hecha ficción

La historia de ?La hora azul? es real, y los datos que se brindan acerca de la guerra civil de Sendero Luminoso en Perú están seriamente documentados. Cueto ha recreado una anécdota para convertirla en algo más que un simple hecho aislado.
Con su nueva novela, Cueto, autor de la tan festejada ?Grandes miradas?, ha demostrado una vez más que la ficción ocupa un lugar importante en la difícil pero necesaria tarea de mantener la memoria viva.

Publicado en Leedor el 5-04-2006