Robert Capa

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En medio del caos, existe en Robert Capa una visión profundamente poético-artística de la fotografía. Ya concluída la muestra en Buenos Aires, Hernán Pesis escribe sus impresiones.Robert Capa en el Centro Cultural Borges

por Hernán Pesis*

El 19 de Abril terminó en Buenos Aires la muestra retrospectiva de uno de los fotógrafos más importantes de la historia del medio.

Robert Capa (tal es el apodo que recibiera el joven judío nacido en 1913 en Budapest, Hungría, de parte de su amiga fotógrafa y periodista Gerda Taro), nunca se hubiera imaginado que su apodo pasaría a ser reconocido en la historia de la fotografía como sinónimo de fotoperiodismo bélico comprometido.

Realizando una fotografía documental, directa y comprometida, trabajó y retrató en los frentes más conflictivos y peligrosos de la época, es así como Robert Capa nos ha dejado un legado invaluable de imágenes, no solo por su alto contenido documental, sino también por su visión profundamente humana.

Trabajó para las revistas y publicaciones más importantes de la época, como Regards, Life, Collier, Weekly Illustrated, logrando imágenes verdaderamente impactantes, como la famosa fotografía del miliciano de 24 años herido de muerte o el desembarco de las tropas aliadas en Normandía, durante el famoso día ?D?.

Fueron además la Guerra Civil Española, la guerra Chino-Japonesa, la Segunda Guerra Mundial, la creación del Estado de Israel, la guerra Indo-China, las situaciones más importantes documentadas directamente por su lente. Hacia 1947, junto con otros fotógrafos como Henri Cartier-Bresson, David Seymour, George Rodger y William Vandivert, fundan MAGNUM PHOTOS, una cooperativa fotográfica vigente hoy día, y que actualmente reúne fotógrafos reconocidos de todas partes del mundo.

Solía decir: ?Si tu foto no fue lo suficientemente buena es porque no estuviste lo suficientemente cerca?.

Bajo esa premisa fue que murió, hacia 1954, cuando acompañando a una expedición del ejercito francés en Thai Binh, Indochina, piso accidentalmente una mina, falleciendo en forma instantánea.

Sensaciones de una muestra

La muestra me pareció buena, tanto en su contenido didáctico como en el montaje. Con un recorrido temporal, desde la primera imagen de la muestra, tomada a Leon Trotsky hacía 1932, hasta la última, realizada minutos antes de que una mina acabara con su vida, el recorrido se hacia dinámico y claro.

Mi única observación (?pero? si se quiere), está en el hecho que teniendo en cuenta que las fotografías de Capa fueron tomadas para ser publicadas en diversos medios de comunicación, tal vez hubiera resultado interesante observar alguna vitrina con las imágenes, las mismas que se podían contemplar colgadas en la pared, impresas en alguna publicación de la época. En mi opinión, sólo faltó eso.

Sensaciones de un fotógrafo?

Escribir, en apenas algunos renglones algo interesante sobre este fotógrafo genial es verdaderamente una tarea complicada. En primer lugar porque ya se ha escrito mucho de él, y en segundo lugar, no creo que unos renglones logren definir ni la mitad de su trabajo o de su humana personalidad.

Por lo tanto me voy a detener en una sensación que he experimentado al ver sus trabajos, sensación que ya había experimentado frente a sus fotografías publicadas en alguno de los libros que tengo, y que trataré de expresar lo mejor que pueda.

Siguiendo su premisa de estar allí, en donde se produce la acción, la sensación constante que experimenté al estar frente a sus imágenes es la de, justamente, estar ahí, participando constantemente de las diferentes situaciones.
Tomado como referencias sus fotografías mas reconocidas, como el discurso de Trotsky, el miliciano herido de muerte y el desembarco de tropas aliadas el día ?D?, la sensación, de estas fotografías y por supuesto de muchas otras, es la de estar participando activamente de los acontecimientos, escuchando el griterío en ese discurso, sintiendo como el cuerpo sin vida de aquel muchacho se desploma al lado mío y sintiendo la humedad penetrar por mis ropas mientras me arrastro por el agua junto a aquel soldado, como una película, pero de una inquietante y atroz realidad.

No obstante, en medio de ese infernal caos, donde su vida muchas veces estuvo al borde de la muerte (de hecho muere pisando una mina), existe en él una visión profundamente poético-artística de la fotografía.
Si bien esta capacidad de ver y componer fotografías perfectamente equilibradas a nivel estético, en medio del caos y de la muerte, llevaron a algunos críticos ?apresurados? a creer erróneamente que componía con anterioridad sus tomas, creo que en la historia del medio son pocos, pero muy reales, los casos en los que, a pesar de contemplar y vivir la muerte y la desgracia humana tan de cerca, se logra tener una sensibilidad superior que logra finalmente sobrepasar esa desgracia.

Mi sensación fue la de contemplar fotografías directas, comprometidas y de un profundo valor documental, pero a la vez ver arte, conocer a un poeta de la imagen, la mayoría hermosas y perfectamente equilibradas, producto de un sensibilidad y un ojo profundamente entrenados, para retratar la muerte, y a la vez elogiar la vida.

*Fotografía & Diseño
www.hernanpesis.com.ar

Publicado en Leedor el 19-04-2006

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