4.48 Psicosis

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En el límite entre la locura y la lucidez, se luce Leonor Manso en la obra de Sarah Kane
4.48, el instante preciso en el que el efecto de los psicofármacos se desvanece y produce un choque con aquello que se quiso evadir: lo real.
Ese mismo instante es el que se inmiscuye en el cuerpo de una paciente
psicótica que, a través de monólogos y soliloquios, nos dará las piezas de un rompecabezas que se encuentra en el límite impreciso de la locura y la lucidez.

Desde el inicio la propuesta resulta tentadora a nivel temático pero la
originalidad va in crescendo debido a la particularidad del trabajo en escena.

La fuerza de 4.48 Psicosis se centra en primer lugar en la presencia de su protagonista Leonor Manso. Cuando todo transcurre en el centro del escenario sin desplazamiento alguno, el ritmo de la obra está dado por los parlamentos: énfasis, silencios, aceleraciones y desaceleraciones productos de un discurso que va acumulando diferentes sensaciones oscilando entre la soledad, el desamor y el vacío, para que de este modo quede planteado un interrogante sobre la misma existencia de aquella que habla y de quien mira.

A su vez, este personaje sin identidad precisa construye su realidad a
partir de otros discursos que resuenan como un eco en el interior de su ser jugando con la contradicción que existe entre lo que cada uno percibe de sí mismo y lo observado por la mirada científica considerada objetiva.
Sin lugar a dudas en la puesta dirigida por Luciano Cáceres nada está
librado al azar.

Juegos de luces bocetando claroscuros, sonidos eléctricos que parecen fluir desde una cabeza con necesidad de estallar, cantidad de pequeños objetos que en conjunto adquieren gran poder visual y sonoro…

Sobre dramaturgia de Sarah Kane 4.48 psicosis , tiene como referente la psiquis humana que se hace presencia figurada gracias a un riguroso trabajo conjunto donde el detalle y la sutileza nos llevan a las imprecisas fronteras de la locura, la razón, la vida y la muerte.

Publicado en Leedor el 19-04-2006