Flores Rotas II

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¿Cómo hacer para tratar problemas existenciales y al mismo tiempo lograr que el público se ría a carcajadas durante casi toda la película?: Jim Jarmusch tiene la respuesta.
Flores rotas: buscando a la “culpable”.

Por Marta Opacak

“En el fondo, la pregunta fundamental de la Filosofía (igual que la del Psicoanálisis) coincide con la de la novela policíaca ¿quién es el culpable?” “Para saberlo (para creer que se sabe) hay que conjeturar que todos los hechos tienen una lógica, la lógica que les ha impuesto el culpable”. Umberto Eco.

En un principio, el film de Jarmusch se nos presenta como una desopilante “historia de detectives”, que juega para sostener la estructura del relato con la leyenda de Don Juan. En este caso, para adecuarlo a la lengua inglesa el director lo llama, Don John/ston y para hacerlo memorable, le pone el rostro sumamente expresivo (justamente porque le tocará en suerte transmitirnos una máscara que será todo lo contrario a la expresividad) de Bill Murray. Jarmush escribió el guión especialmente para él y realmente costaría imaginarse a otro actor en el mismo rol.

Un sobre color de rosa llega por correo al hogar de una pareja, en el preciso instante en que ella, maleta en mano, está dispuesta a abandonarlo. Al ver el femenino color del mismo, y antes de dar el portazo final, Sherry (Julie Delpy) le echa en cara a Don (Bill Murray): seguramente “es una carta de “otra” de tus novias”.

El famoso sobre, es abierto el día después, por el despechado caballero que también tendrá un “Leporello” asistente como Tenorio: su vecino Winston (Jeffrey Wright) a la sazón un detective aficionado.

Sin remitente y escrita a máquina, la nota, supuestamente enviada por una antigua novia que había guardado hasta ahora el secreto, le comunica a Don que es padre de un varón desde hace 19 años.

Winston, ofrece su ayuda “profesional” para descubrir cuál de todas las novias fue la madre de su hijo y cómo puede hacer para encontrarlo. Y aunque Don lo llamará (en broma) Sherlock Holmes, Sam Spade (como el personaje de Dashiell Hammett, de “El halcón Maltés“), o Mike Hammer (como el de Mickey Spillane en “Yo, el jurado“) nada tendrá de la pericia investigativa de aquellos. Está dispuesto a forzar las circunstancias al máximo para encontrar “a la culpable” de la que hablaba Eco, y a dar sentido a este misterio en la vida de Don, mas que nada tal vez, para autoreivindicarse a si mismo como el gran detective que nunca será. A punto tal que llega a decirle a su vecino “andá, y cuando encuentres a la que escribió la carta, sacále la máquina de escribir y traémela para acá, así puedo comprobar si coincide con la tipografía de la carta (!?)”.

Merece párrafo aparte la actuación de Jeffrey Wright que complementa excelentemente el binomio humorístico con Bill Murray. La escena cuando le recomienda por celular a su vecino, que no deje de respetar cuidadosamente las instrucciones del plan e incluso se desplaza hasta el domicilio de aquél caminando, para dar más énfasis al pedido, entra al mismo y sigue hablando por celular ante la atónita mirada de Don, no tiene desperdicio.

Luego del cuidadoso trabajo logístico de Winston para organizar viajes, estadías, planos, y hasta la música para escuchar en el auto, mientras se traslada Don a los diferentes lugares donde viven en la actualidad sus ex-novias, éste último parte.

Y junto con él, iremos siguiendo por los distintos caminos, el rastro color de rosa (literalmente), de los amores de Don. La misma estética se repite en el diseño del link de promoción de la película. (www.brokenflowersmovie.com/home.html). Para pasar a las distintas historias amorosas, deberemos clickear ya sea en el ramo de rosas que lleva Don, en la carta que contiene el misterio sobre la mesita de su living, la bata de Sharon Stone,etc.

Ya habíamos comenzado a conocer, por la puesta en escena elegida para su departamento, su particular obsesión por las mujeres. ¿Quién sino un obsesivo decoraría su casa con obras de arte que sean exclusivamente retratos de damas en distintos estilos pictóricos?.

Este dato nos da pie para seguir hablando de las distintas referencias a otras obras cinematográficas y televisivas que aparecerán en “Flores Rotas”.

También estaba poblada exclusivamente de pinturas y esculturas cuyo tema era la figura femenina, el departamento de Waldo Lydeker, uno de los enamorados de : “Laura“, de Otto Preminger (1944).

El personaje de Alexis Dziena, se llama “Lolita”, como la seductora protagonista del film de Stanley Kubrick (1962). ¡Y vaya si se comporta como ella!. “Flores Rotas“, recuerda a otra historia de amor pero del cine mudo “Pimpollos Rotos” (1919), de Griffith. Y el filme está dedicado a un cineasta que habló de las dificultades de la comunicación en las relaciones entre hombres y mujeres en “La mamman et la putain” (1973): Jean Eustache.

Y para hacernos ver cuán fuera de moda está el estilo donjuanesco de nuestro protagonista hoy en día, comparado con los modelos masculinos hollywoodenses de las últimas décadas, cuando Don se presenta, las damas entienden que su nombre es Don Johnson (como uno de los protagonistas de “División Miami”) en vez de Don Johnston.

La presencia de un motivo reiterado que integra toda la decoración de las casas de sus novias, se irá repitiendo cíclicamente a lo largo de todas sus visitas. Laura (Sharon Stone) tiene fotos de autos de carrera de su hija Lolita y de su fallecido esposo que era corredor. Dora (Frances Conroy), rosas en pinturas, tarjetas personales de su empresa, y en arreglos florales de la mesa, Carmen, (Jessica Lange) mascotas varias por todos lados, y de la empobrecida casa de la agresiva Penny (Tilda Swinton) no vemos mucho, porque apenas se asoma a la puerta, lo manda al diablo a Don y da un portazo. Pero tirada frente a la entrada, llegamos a divisar una máquina de escribir, por supuesto, rosada.

A medida que la película avanza, vamos advirtiendo que esta búsqueda no es detectivesca sino existencial, y que no debemos confundir lo verdadero con lo aparente.

Si no terminaremos falazmente contentos como Mona, la esposa de Winston, (Heather Simms) que sabiendo que su esposo es un fumador empedernido, manda a la hijita de ambos, Rita (Brea Frazier) a controlar si su padre respetaba la orden del médico de dejar dicho vicio. La niña, al ver fumar a su padre le dice: “Papá, mamá dijo que nunca más tenías que fumar tabaco”. El padre le contesta: “No es tabaco, son hierbas” (hachís), para tranquilidad de la niña que no conoce el significado de la última palabra.

Salvo para las personas religiosas que lo encontrarán resuelto en la otra vida, en esta, no hay un plan tan perfecto que nos lleve a encontrarle un sentido a “todos” los sucesos de la misma. No hay, por mucho que nos gustaría, “lógica del culpable” en todos los misterios de la existencia, porque a veces no hay culpable, o nunca lo podremos saber. Las preguntas siguen pendientes para nosotros. Luego de conocer el final de la película, veremos cómo se resuelve este dilema para Don.

Publicado en Leedor el 13-04-2006