Adán Buenosayres

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El sábado 8 de abril Elena Bisso iniciará un taller de lectura que tratará distintos aspectos de la obra de Leopoldo Marechal y su época. Buena excusa para saber algo de Adán Buenosayres .El corazón de Adán Buenosayres

Por Elena Bisso

Adán Buenosayres se publicó en 1948 y Leopoldo Marechal comenzó a escribirla en 1930, en París. Podríamos suponer que el inicio de esta escritura es necesariamente anterior, porque en rigor un sujeto comienza a escribir su ficción muy tempranamente.

Mucho se ha dicho respecto del olvido y desatención en la que cayó esta obra, de las circunstancias políticas y sociales, y las luchas por el prestigio que habrían causado la falta de reconocimiento. No es muy alentador ubicar como causa inconmovible estas hipótesis, pero sí es una verdadera aventura entrar en la novela misma. Esto es: leer Adán Buenosayres.

Consta de un prólogo indispensable, y siete libros. Graciela Maturo la ha descripto como una novela polimorfa, señalando su diversidad.
El libro sexto, el ?Cuaderno de Tapas Azules? y el libro séptimo, ?Viaje a la Oscura Ciudad de Cacodelphia?, podrían ser considerados como anexos, según la propuesta de Julio Cortázar de 1949.

Sin embargo también se podría pensar que el núcleo de la novela está en el ?Cuaderno de Tapas Azules?, que Marechal presentó como autobiográfico y que, también se ha señalado, no sigue la convención del género.
El autor anuncia la importancia del ?Cuaderno de tapas azules?, no sólo en el prólogo indispensable, sino en el libro segundo, en una escena en la que Ruth pretende arrebatarle el cuaderno que Adán llevaba en un bolsillo. Ruth le anuncia que quiere leer su corazón.

Creo que efectivamente es autobiográfico, la pregunta que formula es de estatuto universal y que, desde este texto poético, bien puede organizar ?el viaje de su alma?. El párrafo, que en mi hipótesis, es central en la novela es:

?En seguida hice dos observaciones paralelas: me dije, por una parte, que todo esplendor supone un ?esplendente?, por lo cual era dado preguntarse ?qué cosa resplandecía en Aquella? o ?esplendor de qué cosa era su hermosura?; observaba, por la otra, que su belleza no producía en mí un deslumbramiento de los ojos, como la luz material, sino un deslumbramiento del alma, como la luz inteligible. Ahora bien, siendo su hermosura una luz que yo alcanzaba pro vía de mi entendimiento, y siendo el entendimiento una potencia que tiende a la verdad, me dije que su belleza no podía ser otra cosa que el esplendor de algo verdadero?(1)

¿Podríamos encontrar en el ?Cuaderno de Tapas Azules? el mismo problema que planteaba Alcibíades en el Banquete de Platón? ¿No aparece en este viaje del alma la pregunta por ese ?algo verdadero? que es el ágalma?

?Estando solos en el vivero de las flores, aquel recinto nos aproximaba como nunca; y ésa fue mi gran oportunidad y mi riesgo inevitable, porque junto a ella sentí de pronto el nacimiento de una congoja que ya no me abandonaría, como si en aquel instante de nuestro mayor acercamiento se abriese ya entre nosotros una distancia irremediable, a la manera de dos astros que al tocar el grado último de su cercanía tocan el primero de su separación?(2)

¿Y en este otro pasaje la descripción de aquello de lo imposible, vacío irresoluble hacia donde el sujeto teje su ?shintoma??

El sábado 08.04.06 iniciará un taller de lectura que tratará éste y muchos otros aspectos de la obra de Leopoldo Marechal y su época. Quienes estén interesados pueden solicitar mayor información a invitacionesaleer@yahoo.com.ar

Elena Bisso
03.04.06

1) MARECHAL, Leopoldo; Adán Buenosayres, AGEA SA, 2000, Pág 379
2) MARECHAL, Leopoldo; Adán Buenosayres, AGEA SA, 2000, Pág 379