Ulpiano Checa

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Excelente muestra del arte de Ulpiano Checa en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires. ULPIANO CHECA: velocidad y calma.

Por Julio Portela

Checa en la Argentina. Exposición itinerante 2005-2006.
Museo Nacional de Bellas Artes
Av. Del Libertador Gral. San Martín – Buenos Aires
Hasta el 19 de marzo de 2006.

Ulpiano Fernández Checa y Saiz (1860-1916), conocido en lo artístico como Ulpiano Checa había nacido en Colmenar de Oreja en España, estudiando en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y luego en Roma.
De su permanencia en esta última comprendió los tiempos históricos y la dinámica de los circos romanos que luego plasmó en sus obras con meticuloso realismo. Se dice que los directores de cine de Hollywood de los años ?30 y ?40, tales como Cecil B. De Mille entre otros, se inspiraron en sus obras plasmando escenarios históricos cuyo realismo sorprendió a los espectadores como creaciones contemporáneas. En una época de tecnología sin efectos especiales las pinturas de Checa descubrieron en los realizadores la posibilidad de crear efectos visuales de profundidad, perspectiva y relieves inusuales en cine hasta entonces.
Creemos así encontrar en Checa una vinculación primaria con el cine ya que sus obras de acción contienen asimismo efectos de movimiento que el séptimo arte haría propios de su creación artística..
Pero ante todo se reconoce en Checa la autoridad del investigador histórico que le permitió comprender y reconstruir con autenticidad los personajes de la vida cotidiana de otros tiempos.
Esta cualidad la trasladó a las telas y al bronce en referencias artísticas de épocas anteriores a la suya que fueron siempre admiradas por su precisión.
Todo esto lo encontraremos en esta exposición itinerante exhibida ahora en Buenos Aires, luego de su presentación en Córdoba y Mar del Plata.
Nos interesamos en ?El Barranco de Waterloo? óleo de grandes dimensiones (94 x 144cm.), donde la batalla final de la época de Napoleón ocupa la totalidad del soporte con personajes y animales que llenan el espacios hasta el horizonte, creando en el espectador una sensación de escena dantesca y a la vez asfixiante. En ella los coraceros montados sobre sus caballos fluyen como en torrente desde lo alto de la barranca semejando jinetes del Apocalypsis para enfrentarse con la muerte en la batalla final donde hombres, animales y elementos bélicos aparecen entremezclados. Se trata de una obra minuciosamente descriptiva, donde lo más destacable es esa sensación de movimiento que permite la participación del espectador en el fragor de la lucha como un miembro más de esa acción que lo atropella y envuelve. Aquí aparece asimismo un elemento simbólico en la obra, representado por dos espadas caídas en la pendiente de la barranca, que podríamos interpretar como un deseo de dejar las armas o renunciar a la lucha. El movimiento encontrado en esta obra es también aquí de características cinéticas participando de la modalidad que atribuimos a Checa, anteriormente.
También la figura de ?Mazeppa? circa 1900, un óleo sobre lienzo, se presenta desnuda y atada a lo largo del lomo del caballo. Aquí el galope del animal se percibe descontrolado pasando por un fondo de naturaleza agreste.
Dos óleos y una acuarela sobre papel nos remiten en su descripción a tiempos de los romanos representando carreras de cuadrigas en el instante previo al desenlace de la competición que puede llevar al triunfo o a la muerte.
Las escenas orientales del norte de Africa están dominadas asimismo por jinetes y animales a la carrera, pero aquí el tratamiento de la luz es diferente al iluminar las túnicas blancas de los personajes con resplandores dorados.
En ?Caballos desbocados? (Ver foto) (1894), la escena se desarrolla de derecha a izquierda y representa la confrontación de dos fuerzas: la animal arrastrando un carruaje cuyas ruedas tropiezan con piedras al borde del camino y al fondo el tren con máquina de vapor que avanza vertiginosamente como un elemento de la nueva tecnología. Se trata a nuestro entender de un dilema futurista: la fuerza bruta, la tracción animal versus la locomotora que avanza hacia nuevos tiempos. Creemos ver en esta obra de Checa una visión anticipada de los cambios que propiciarían los futuristas italianos a principios del siglo XX.
Pero no todo es vértigo en las obras de Checa porque también encontramos escenas costumbristas, momentos de gran intimidad y esos retratos deliciosos por el tratamiento de los rostros y el uso de la luz que nos muestran al artista participando del sosiego.
De su vinculación con la Argentina de fines del siglo XIX y principios del XX destacamos por su grandiosidad el ?Retrato ecuestre del General Bartolomé Mitre? un óleo sobre tela de 1906 que destaca al personaje sobre un fondo nuboso asimilado a la bandera argentina.
Los invitamos a concurrir a esta sorprendente muestra esperando compartir nuestras apreciaciones respecto a la excelencia de las obras, en un montaje exquisito.

Las obras pertenecen a:
Ayuntamiento de Colmenar de Oreja ? Madrid.
Círculo Militar ? Buenos Aires.
Museo de Granaderos a Caballo General San Martín ? Buenos Aires.
Museo Mitre ? Buenos Aires.
Museo Nacional de Bellas Artes ? Buenos Aires.

Referencia Imágenes

Caballos desbocados,