Tiempos de Hollywood

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Las películas del mainstream norteamericano se han convertido en uno de los mayores negocios en la historia de Estados Unidos. ¿Puede alguien criticar esto.? Sí: Abel Posadas.El dinero hace al mundo …y a Hollywood

MONEY MAKES THE WORLD ?AND HOLLYWOOD- GO ROUND O S C A R T I M E

Por Abel Posadas

?No creo que vaya a extrañar las películas. La mayoría de ellas apestan y, en lo que se refiere a mí, el estrellato carece de sentido. Por el amor de Dios, Rin-Tin-Tin era una estrella. Estoy en el negocio de los freaks? Robert Mitchum

Las películas del mainstream norteamericano se han convertido en uno de los mayores negocios en la historia de Estados Unidos. Si en 1990 la venta de entradas totalizó la suma de 5,02 billones de dólares sólo en el territorio local, para 2005 había alcanzado los 7,82 billones. A esto deben agregarse las ventas en video y a la TV que se elevaron a 5,7 y 3,2 billones respectivamente. En lo que se refiere al mercado internacional, las cifras se elevaron de 11,6 billones en 1989 a 18,7 billones en 2005. Las cifras hablan a las claras: el mainstream está pasando por el mejor momento de su historia económica.

No es fácil saber hoy día quiénes manejan los diversos estudios que aún siguen funcionando con añejos logos remozados. No lo es tanto comprobar que las denominadas estrellas se cotizan por encima de los 15 millones para intervenir en determinada película, siempre que su imagen sea masculina. No hay ninguna mujer que logre semejante cifra en el universo de Hollywood. De acuerdo con el criterio de los ejecutivos los hombres van al cine a ver hombres, las mujeres van a ver hombres y los hombres encuentran vergonzoso el ir a las salas a ver películas consideradas ?de y para mujeres?. (1) En el pasado hubo estrellas femeninas que lograban ?abrir? una película. El término implica, en la actualidad, que la manufactura debe recaudar al menos 20 millones de dólares en la primera semana de exhibición, sólo en territorio nacional. Algunas mujeres pueden ser reverenciadas por los críticos, alabadas por el público, ser muy talentosas, pero no venden tanto. Meryl Streep ha sido muy explícita al respecto cuando mencionó que cobraba la cuarta parte de lo que recibía Jack Nicholson en aquellos productos que coprotagonizaron. (2)

El viejo concepto de los años 20, las mujeres no envejecen tan bien como los hombres, sigue firme y es, hasta el momento, inamovible. Hubo una segunda oportunidad para Richard Gere pero, en líneas generales, las estrellas femeninas no lo tienen. Luego de los 35 años deben, por fuerza, resignarse a ser vendidas dentro de un paquete en el que figure un colega importante o un director de renombre o una historia que venda. Ellas, por sí solas, no logran la recaudación necesaria. En ocasiones aparecen en el horizonte sorpresas inesperadas: Sigourney Weaver, gracias a ALIEN, pudo exigir cada vez más para las secuelas, pero sus esperanzas terminaron con la escasa recaudación de GORILAS EN LA NIEBLA. Hoy día es un nombre que no se tiene en cuenta. Se dice, incluso, que SECRETO EN LA MONTAÑA no hubiera sido un éxito fenomenal de boletería si la historia se hubiera planteado en el universo femenino.

Los ejecutivos y agentes cambian, pero no el pensamiento de que ?las estrellas mujeres tienen problemas de identidad? (3). En la jerga esto quiere decir que las imágenes resultan demasiado cambiantes como para venderlas, empaquetarlas y ofrecerlas a un mercado consumidor tal como éste quiere. Entre 1939 y 1948 Bette Davis podía ?abrir? una película y lograr que la Warner embolsara suculentas ganancias. El slogan era simple: ?Nadie es tan buena como Bette cuando hace la mala?. Se sabía que era poseedora de talento, aunque nadie iba a negárselo a Katharine Hepburn, por ejemplo. Sin embargo, Hepburn nunca tuvo tanta suerte en boletería si no era vendida junto a potentes nombres.. Por otra parte, hubo momentos en que Hollywood no se tomaba tan en serio. Una peliculita de Bob Hope para la Paramount no era nada más que eso. Hoy día, se nos ofrece a Schwarzenegger y a De Vito como dos reyes de la comedia en un producto ínfimo y se obtienen resultados descomunales, además de creerse que están en el camino correcto no sólo para ganar dinero. Se piensa que contribuyen a algún tipo de arte popular que resulta, al menos, esotérico.

IN THE CUT

Cuando el personaje de Joe Gillis decía en SUNSET BOULEVARD que el público era tan imbécil que pensaba que no había guiones y que las estrellas improvisaban sus líneas, no estaban en exceso equivocado. Ese es un guión con sentido prospectivo. En la actualidad Paul Schrader señala que ?si la idea no puede ser vendida a millones de personas, es mejor publicar una novela o un libro de cuentos? (4). Porque el paquete necesita un guión como cimiento. No sabremos nunca cuál fue el libro original, porque una vez que se vende puede ser modificado por la estrella, el ejecutivo y el director, cada uno agregando o quitando lo que desee.

Lo que relata William Goldman en su libro (5) no son precisamente fabulaciones. A las penurias de quien merece cierto respeto por haberse ocupado de BUTCH CASSIDY AND THE SUNDANCE KID, THE STEPFORD WIVES y ALL THE PRESIDENT´S MEN, habría que agregar lo siguiente: si alguien quiere obtener de 5 a 7 millones de dólares por sus palabras, es mejor que se adapte a las reglas del juego. Quien escribe debe conseguirse un buen agente y prepararse para dejar que hagan lo que se les dé la gana con su producción una vez que la venda. No le conviene volverse difícil mediante un pleito posterior porque ya no escribirá más para el mainstream. Esto no ocurre sólo con los guionistas: Harvey Keitel abandonó el rodaje de APOCALYPSE NOW y el señor Coppola se ocupó de que pagara muy caro el desaire.

Si el dinero es el que tiene la última palabra, entonces absolutamente nadie está seguro. Y los guionistas fueron, desde siempre, los seres más despreciados y, a pesar de ello, gente que se necesita de manera imprescindible. Esto puede parecer obvio aunque no lo es tanto cuando se investiga qué es lo que está diciendo el mainstream desde las presidencias de Ronald Reagan, por lo menos. Algunos realizadores escriben sus propios guiones e indican que algo está fallando. Tal el caso de Tod Solondz, quien fue gratificado por las críticas por su WELCOME TO THE DOLL´S HOUSE. Sin embargo, cuando se estrenó HAPPINESS fue crucificado inclusive por Leonard Maltin ?no importa que la película haya obtenido algunas recompensas-. Además, el público norteamericano ni siquiera se dio por enterado ?si la vio- de que Solondz planteaba sin adornos algunos problemas de la sociedad de ese país ?el terreno sexual debe ser convenientemente adobado con una espiral amorosa si quiere el beneplácito de la crítica-.

En el mainstream todo es ?cream and peaches? ?precisamente, un mundo feliz-. Esos guiones no nos sobresaltan en demasía ni cortan nuestra digestión. Quien escribió BASIC INSTINCT ?que en el exterior se vio completa aunque no en Estados Unidos- estaba seguro de jugar con la necesidad de incrementar las fantasías sexuales de un público siempre ávido. No hay nada allí que no hubiéramos visto en algunas películas de Bergman mucho antes. La diferencia estriba en que BASIC INSTINCT se encuentra manipulada de tal manera que se aleja por completo de nosotros y nos hace sentir gozosos y felices: ¿qué tenemos que ver con una mujer asesina? ¿Cuál es el escándalo frente a una pose sexual que cualquiera puede ensayar en su casa? Al parecer, no cualquiera, a juzgar por los resultados en taquilla. Los guiones pergeñados por las mentes afiebradas del mainstream logran que veamos estos artefactos como procedentes de Marte. En todo caso, cualquiera puede solazarse con el soft porno aunque no protagonizado por Michael Douglas, a una edad más que provecta y bastante ajado, algo que nos hace pensar que aún estamos a tiempo, a pesar de la edad. La educación sexual que imparten estos productos no deja de llamar la atención porque no escapan a la alienación generalizada del Imperio. Tenemos derecho a espiar pero nuestra suerte reside en que nada tenemos que ver con lo que se nos muestra. Es una suerte que no tratemos a lesbianas sospechosas de crímenes varios. BASIC INSTINC está muy dentro del ?cream and peaches? mencionado. El horror que provoca HAPPINESS, en cambio, pone en duda la felicidad de un sector de la sociedad norteamericana: desbroza gentilmente el cáncer de las familias comunes..

No nos vamos a poner nostálgicos. Cuando la METRO colocaba a una galaxia de estrellas en GRAND HOTEL o DINNER AT EIGHT los guionistas tenían que saber a cuál le correspondían las líneas. No nos parece que los libros confeccionados por ese entonces sean mejores. En realidad, nos parecen idiotas. Sin embargo, la manipulación poseía otra coloratura: intentaban, al menos, ofrecer una cierta calidad en los rubros técnicos que era apreciada por quienes padecían la Depresión de los años 30. Ahora siguen siendo dueños de una técnica inmejorable pero no saben para qué sirve, excepto para el gran y suculento negocio. Lo fascinante de observar películas viejas es preguntarse por el público que las veía, por sus formas de vida, por la clase de potencia en la que iba a convertirse Estados Unidos. La defensa de la territorialidad, por ejemplo, está planteada ya en la soporífera GONE WITH THE WIND, desde el momento en que se comprueba que son los sureños quienes en realidad han ganado la guerra.

Pero donde notamos el déficit absoluto es en la ausencia de comedias. Nora Ephrom escribe WHEN HARRY MET SALLY y, dentro de su superficialidad, al menos se la puede ver hasta el final. Sabemos cómo va a terminar pero no nos importa: lo que nos interesa es el desarrollo. ¿Por qué han dejado de reírse quienes dieron al mundo a Buster Keaton, Charles Chaplin, Laurel y Hardy, Cary Grant, Carole Lombard, Ben Hetch, Howard Hawks o contrataban a especialistas en comedias como Earnst Lubitsch? Si lo único que tienen para ofrecer es el primer Woody Allen es muy poco. Es cierto que la comedia está en crisis absoluta en todo el mundo, pero si ellos tienen tanto dinero ¿por qué contratan a Peter Weir para dirigir algo tan insípido como GREEN CARD? Las películas que verdaderamente son burdas y provocan la carcajada ?AIRPLANE!, THE NAKED GUN, por ejemplo- no abundan y están desprestigiadas. Hasta el momento, Mel Brooks, el rey de la chutzpah, no ha merecido el beneplácito de la crítica a pesar de sus burlas. Es supuestamente inferior. ¿Por qué? En realidad no sabemos de qué se ríen ahora o por qué son incapaces de crear excelentes guiones de comedia. Si habían tomado ZERO HOUR ?Linda Darnell, Dana Andrews en conflicto conyugal- y concibieron AIRPLANE! siguen teniendo mucho material para reírse de si mismos. En la medida en que el Imperio fue creciendo, Hollywood se ha transformado en un monstruo psicópata que intenta imponer comedias que inducen a la mueca.

THE PACKAGE

Cuando un guión es comprado por una agencia (6) se procede a armar el paquete para venderlo a algún estudio. La entidad tratará por todos los medios de que sus representados ?estrellas y director- vayan dentro del mismo. Se procede entonces a las negociaciones que pueden tardar meses o años. Ya no están en la vieja línea de producción de los antiguos estudios que tenían gente a sueldo y bajo contratos férreos. Del mismo modo que Robert De Niro puede decir ?Voy a Los Ángeles si me pagan?, directores y estrellas tienen el hígado calmado en base a sus cuentas bancarias, algo impensable hasta la crisis de los años 60. La cuestión es saber qué se pone en juego dentro de estas negociaciones.

Comienzan las intrigas: si los ejecutivos del estudio quieren a la estrella A y la agencia que compró el guión no la tiene en su cartera de clientes, se procede a una campaña de desprestigio: es muy cara, está ocupada en otros proyectos, prepara un viaje, su comportamiento es errático, no tiene peso en boletería, etc. Lo propio ocurre con un director. Para sintetizar, la agencia que es ya dueña del guión que ha comprado intentará por todos los medios de llegar al packaging. No siempre se consigue pero siempre vale la pena. Cuando algún desprevenido se pregunta qué hace X director en una película la respuesta es obvia. La astucia reside en ver quién puede dirigir BROKEDOWN MOUNTAIN y salta el nombre de Ang Lee por su THE WEDDING BANQUET. Sin embargo, los protagonistas masculinos de la película están también representados por la misma agencia. ¿Vale la pena hacer una comparación entre una y otra o todo el mundo se olvidó ya de THE WEDDING BANQUET? Una peliculita de bajo presupuesto había producido ingresos millonarios. Por lo tanto, ¿qué mejor que Ang Lee? Pero si querían a Ang Lee iban a tener que aceptar la escasa química existente entre los dos actores en ascenso. Total, nadie iba a darse cuenta. La bisexualidad monógama, la soledad y la muerte no estaban presentes en THE WEDDING BANQUET aunque otro director resultaba impensable. Además, el público norteamericano ?ni siquiera el internacional- conocía escenas de sexo homosexual feroces como las de LA LEY DEL DESEO. Era cuestión de suavizar el camelo y gastar unos cuantos millones en publicidad.

Creemos que el cine norteamericano contemporáneo es, simplemente, para el público domesticado por la televisión que resulta, por otra parte, el lugar adonde van a parar los productos una vez que cumplieron su ciclo. Las ganancias de video, se dijo al principio, van aparte. Si al decir de Sydney Pollack ?la última palabra la tiene el dinero? (7) no están haciendo otra cosa que vender publicidad, emociones precocidas, nada que pueda sorprender al público, tal y como cuando uno va al supermercado a conseguir un producto determinado. En realidad, Hollywood es un gigantesco supermercado en el que la mercadería abunda aunque se parece demasiado entre si. La defensa a ultranza de la familia, entre los valores tradicionales, es algo que queda bien claro. Se asiste a un renacimiento aggiornado de los artefactos anodinos de los años 50.

Lo curioso es que las agencias que venden su cartera de clientes, los ejecutivos de los estudios, las denominadas estrellas y los realizadotes no creen en nada de lo que están haciendo. El cinismo se cuela por los intersticios de cualquier manufactura y esto es sufrido, esencialmente, por quienes venden un libro a una agencia. Libro que jamás llegará a la pantalla tal como fue escrito. La marca pudo haberse llamado en algún momento Stallone o Schwarzenegger o Nicole Kidman o Francis Ford Coppola o Brian de Palma. Ahora tal vez tenga otros nombres, aún cuando el nieto del trapero ?Michael Douglas- se haya ido ya a los 20 millones por película. Del mismo modo, ningún realizador va a admitir que no tiene control sobre el material que filma. La teoría del auteur llegó a Estados Unidos para quedarse, como si la mereciera. En todo caso, si Scorsese consiguió el absoluto dominio sobre THE LAST TEMPTATION OF CHRIST fue porque gastó solamente la irrisoria suma de 4,5 millones de dólares.

IDIOT`S DELIGHT

Cuando entre los años 10 y 40 del siglo XX la maquinaria compraba talento extranjero lo exprimía al máximo pero ese talento lograba, en la mayoría de los casos, relumbre propio. Cabría preguntarse en una larga lista para qué han ido a Hollywood desde Antonio Banderas a Jane Campion y qué es lo que han logrado. La lista es demasiado extensa y sólo cabe agregar que el dinero de Warren Beatty más capitales asociados lograran que su mujer fuera dirigida por Istvan Szabo en algo llamado REGARDING JULIA que no tuvimos la paciencia de soportar. En este aspecto, desde los viejos tiempos de Jean Renoir y de Danielle Darrieux, los franceses parecieran ser los más astutos: toman el dinero y se vuelven a casa en versión TAKE THE MONEY AND RUN. En palabras de Jeanne Moreau: ?Una francesa en Hollywood es una puta al alcance de todos?.

Estos artefactos descafeinados, plenos de sabores artificiales, pueden ser comparables a cualquier cadena de comida chatarra. Luego del McDonald la gente se llega al multicine y continúa con lo mismo. Sería ingenuo pensar que el Imperio no demuestra su poderío mediante las manufacturas del mainstream. Cuando algún realizador independiente enoja a los secuaces de Jack Valenti basta con dejar a la película sin calificación alguna para que logre exhibirse en dos salitas de Nueva York y alguna de Los Ángeles. No hay demasiadas esperanzas aunque cada vez consigan menos y menos respeto por lo que hacen. En este aspecto su política internacional es comparable a las agresiones que el público masoquista acepta con placer. Y celebremos Halloween, porque los disfraces están a la orden del día.

Los 18,7 billones de dólares que Hollwyood ganó en el mercado internacional durante 2005 desvanecen cualquier esperanza de crítica. Hay, por lo menos, dos generaciones que se han alimentado únicamente con estos productos. Que el cine independiente norteamericano es muy valioso nadie lo duda: el problema es su distribución. De lo que aquí estamos hablando es de esos artefactos con estrellas o firmados por directores que pretenden se los crea auteurs dentro del mainstream. Cuando se revisan las cifras en las diversas capitales de América Latina, los productos son siempre los mismos. En Argentina el BUENOS AIRES HERALD ya no se molesta en contratar redactores para las películas norteamericanas. Reproduce, de manera directa, lo dicho por el NEW YORK TIMES. En cuanto a los medios locales, ¿qué se puede esperar de ellos?

A la fiesta del IDIOT`S DELIGHT concurrimos todos, aunque sea para comprobar una vez más que no hay nada que hacer: el Hollywood del Imperio ha perdido el rumbo definitivamente. En cuanto a la audiencia: el 17 de agosto de 2000 un artículo del New York Times firmado por Philip Lopate cuyo título era WHEN FOREIGN MOVIES MATTERED nos dejó ligeramente asombrados: el público norteamericano del siglo XXI no ve películas subtituladas y padece de analfabetismo internacional. Las mismas quedan para las salitas de Nueva York y Los Ángeles. Está bien que fabriquen chatarra y la consuman ellos mismos. No pueden, sin embargo, descuidar los mercados internacionales. ¿Cuándo, en las ciudades de América Latina, el público se negó a ver películas subtituladas?.

Notas

1. “Actresses lose war of sexes at internacional box office?, HOLLYWOOD REPORTER, 26 December 1989,
2. ?Meryl Streep attacks Hollywood`s Gender Gap at SAG Conference?, Los Angeles Times, 3 August 1990 .
3.Anne Thompson, periodista de LA TIMES a Nicolas Kent. Cfr. el capítulo HEAVENLY BODIES en NAKED HOLLYWOOD, MONEY AND POWER IN THE MOVIES TODAY, St. Martin`s Press, New York, 1991 4.
4. Paul Schrader a Nicolas Kent, idem 3
5. Goldman William, ADVENTURES IN THE SCREEN TRADE, Futura, New York, 1990. Hay traducción al castellano
6. A las agencias más importantes hay que agregarles las denominadas ?boutiques?, que poseen sólo una media docena de clientes ?ilustres?.
7. Sydney Pollack en THE DIRECTOR, capítulo de THE MOVIE BUSINESS BOOK, compilaciòn de Jason E. Squire, Columbus Books, London, 1986

Publicado en Leedor el 3-03-2006