Mbira y Pampa

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El disco de Santiago Vázquez va a la búsqueda de los sonidos africanos y a la vez, es un conmovedor abrazo de bienvenida al espíritu de su padre.

Abrazo de bienvenida

Mbira y Pampa
de Santiago Vázquez
Musical Antiatlas Producciones
2005

Escuchá Entre los dedos
Escuchá Pampa

En Zimbabwe, al sureste del Africa, los Shona son mayoría étnica. De una población de 13 millones de habitantes, este pueblo llega a casi 7 millones, el resto lo ocupan distintas tribus y etnias.

Principalmente agricultores, arraigados en una religión autóctona que fue, poco a poco, incorporando el cristianismo, los Shona creen en dos tipos de espíritus: un grupo de errantes que por su naturaleza pueden salir fuera del territorio para conectarse con poblaciones vecinas, europeos, o animales. El otro grupo de espíritu son los Vadzimu, asociados con sus antepasados recientes o con héroes de la cultura más remotos cuya genealogía exacta se ha olvidado. Son protectores.

Para convocar a esta protección y a esta moralidad ideal que representan los espíritus de los antepasados, hay un ritual llamado bira en donde se toca básicamente un instrumento de percusión artesanal de dulce sonoridad llamado mbira

Entre 22 y 28 flejes de metal martillados a mano conforman la mbira, a veces llamado piano de pulgar. Estos metales están ordenados en tres octavas, en una disposición intrincada (más parecida a la de un bandoneón que a la de un piano) que obliga a un estudio concienzudo. Se ejecuta con tres dedos únicamente: índice y pulgar de la mano derecha y pulgar de la izquierda.

La mbira es un instrumento diatónico, es decir que utiliza las notas de la escala, sin cromatismos, y se afina en diferentes modos tradicionales ?nyamaropa, gandanga, etc.?, variados sutilmente en su temperación según sea la familia, la zona, el grupo o el intérprete. De modo que las mismas piezas son tocadas en distintas afinaciones con resultados sonoros muy diferentes.

La mbira tiene sus seguidores, su organización no gubernamental (basta ingresar a la pagina oficial) sus intérpretes (en general maestros del instrumento o luthiers)

En ?mbira y pampa?, el percusionista argentino Santiago Vazquez (Puente Celeste, Colectivo Eterofónico, Será una noche) da a escuchar el dulce llamado de la mbira combinado con bombo legüero, hosho (una especie de maraca), en algunos temas el bajo, caxixis, crótalos, tambor de agua y semillas. Un desafío descubrir entre los sonidos las voces y las palmas en el tema 11 del disco: “Caraguatá”. Tanto los temas que requieren esta cantidad instrumentos o aquellos que se bastan sólo con la mbira tienen en común algo que como occidentales nos puede parecer inasible, pero a la vez límpido y natural, y ahí reside quizás la belleza recóndita de este disco.


Dentro de la música argentina, ¿en qué tradición te ubicás, Santiago?

Las tradiciones se hacen por repetición y variación, por referencia a un pasado. Tienen que ver con la identificación con un grupo, con una escuela, con una manera de hacer las cosas. En ese sentido yo me identifico con el argentino de Buenos Aires, que es fruto de una mezcla muy compleja de culturas. La tradición del desarraigo.
Sólo el tiempo puede determinar la dirección, y convertir un punto en una línea. En ese sentido me siento un punto del que tal vez más adelante alguien pueda leer la relación con un movimiento o tradición determinados.
Por ahora lo único que puedo hacer es tratar de ser honesto con lo que siento y pienso, y moverme en esa dirección.

¿Cuál es el objetivo de este disco?
El disco surge del contacto con la mbira y su tradición. Porque éstas fueron la forma que se me presentó para continuar el estudio de la heterofonía.
Una textura musical que casi no se usa en occidente, y que sin embargo es, a mi entender, primordial con relación a la función de la música en las comunidades.
En la heterofonía las melodías se completan por la participación de varios músicos, que tocan cada uno una parte del todo. Esa parte sólo tiene sentido cuando es tocada junto a las otras partes. Cada músico aporta su parte pero escucha el todo. Esto es lo contrario de la polifonía, que es la textura que evolucionó en occidente, en la cual cada músico toca una parte autosuficiente, que convive con las otras. Para mí ésta simboliza la enfermedad de occidente. La búsqueda de la evolución individual por sobre la colectiva. Por eso pienso que la música de mbira puede contribuir modestamente a la curación. Y por eso me interesa divulgar su tradición.

Por otro lado, me parece que el folklore argentino fue evolucionando en un sentido que está casi agotado: el de la inclusión de armonías europeas o de jazz, o la instrumentación eléctrica, etc.
Todo eso es muy interesante, pero parece haberse desechado el origen africano de los ritmos, y la enorme riqueza que está aún por explorarse en ese sentido. Creo que es momento de plantearse otras formas de evolución que la que se nos propone siempre desde la tradición de la música erudita europea: Más armonía, más acordes, más polifonía.

¿En qué se diferencia la experimentación de este disco con la de Raamon?
Son bastante diferentes. En Raamon trabajé sin composiciones previas, dejando que los grooves se conviertan en temas a medida que los grababa. Luego trabajé esculpiendo el sonido para quitarle cosas hasta dar con el resultado final.
En cambio en Mbira y Pampa partí de temas ya compuestos desde y para la mbira, y simplemente registré la música con la mejor calidad posible de grabación, tratando de respetar la sensación del momento.
Aunque para la mayor parte de la gente, el timbre y la música de la mbira pueden resultar nuevos, Mbira y Pampa es un disco mucho menos experimental. La improvisación y el desarrollo se da adentro de la interpretación, y en el lenguaje de la tradición de Mbira.

¿Cómo descubriste la mbira y cómo se da la fusión con nuestra “Pampa”..
La descubrí hojeando un libro sobre mbira en la biblioteca de una amiga, en Estados Unidos. Lo que leí me atrapó y conseguí un cd de mbira. La música me cautivó aún mas, por lo que tuve que conseguir que unos primos que viajaban a Zimbabwe me consiguieran una, para poder estudiarla.
Lo de Pampa esta debido a que la mayoría de las tomas de la mbira las hice en una iglesia en medio de La Pampa (en provincia de Buenos Aires). Por otro lado simboliza esa búsqueda de la raíz africana de los ritmos de nuestro folklore, que en el disco es mas una sugerencia o un guiño que un foco prioritario. El disco es de música de mbira. El bombo legüero está para sugerir una relación. No para desarrollarla.


¿Pensabas en un público a medida que hacías este disco, a quién pensás que le puede gustar?

No pensé en nada de eso. De hecho el día que grabé las mbiras no sabía que luego terminaría haciendo un disco con esas tomas. Fue simplemente el registro de lo que venía tocando y estudiando con la mbira hacía varios años.

Te recomendamos la pagina personal de Santiago Vazquez

Publicado en Leedor el 1-02-2006

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