Pradera en flor

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Llena de imágenes poéticas la obra de Cappa invita a jugar con los sentidos en la relación entre un hombre y una mujer.Pradera en flor

por Cecilia de la Cruz

Un espacio plagado de objetos cotidianos y sin trascendencia alguna es lo que percibimos en primera instancia. Todo toma significación cuando un hombre y una mujer nos presentan la historia de su relación amorosa para así transformar aquello que los rodea.

Una puerta que intenta mantenerse cerrada, una maleta cargada de historias pasadas y resignificadas, un sombrero, una maceta con una planta sin vida… Pradera en flor, utilizando el texto de Bernardo Cappa, va a construir un universo poético narrando la historia de dos personas unidas por un amor en decadencia que a pesar del desgaste lucha para evitar la pérdida.

El tiempo pasa y como un oráculo de los sentimientos que los invaden, va
marcando los estados de ánimo y el desgaste continuo. Por eso, pequeñas
escenas que recorren el pasado de sus vidas en un contexto de playas y mares permiten evocar imágenes poéticas en el espectador y se desvanecen en atardeceres para finalmente ocultarse en la silenciosa y monótona noche.

A pesar del asfixiante presente, el pasado resignificado a partir de los
objetos, intenta no ser arrebatado por el viento que sopla cada vez con más fuerza hasta penetrar en los intersticios de una relación disecada.
Sin embargo los personajes mantienen la frescura que Daniel Rocchia y Azul Ballone le otorgan en su trabajo escénico.

Pradera en Flor no busca representar una situación realista y mimética sino crear imágenes poéticas para que el público construya sentidos múltiples. Sin dar marcas temporales y espaciales precisas, ni definir los personajes de una manera determinada, acertadamente logra que la naturaleza y todos los elementos que intervienen en la representación se transformen en símbolo de la vida de algún hombre y alguna mujer.

Publicado en Leedor el 21-02-2006