Fraternidad

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La nueva versión de la obra de Mariano Moro en el teatro Ante Sala es una trágica y cómica visión de la relación entre hermanas.Hermanas

Por Alejandra Portela

Salta. Año 1990. Podrían ser vecinas, compañeras de trabajo, amigas, primas tal vez, pero no: Marta y Lucía son hermanas y como tales despliegan toda su fraternidad en ese pequeño escenario del cómodo teatro Ante Sala. En esta nueva versión que se presenta a partir del lunes 20 de febrero con dirección de Santiago Doria, la diferencia física y de personalidad de estas dos mujeres es el eje de un conflicto que supera lo personal para explicitar lo humano: la violencia, el descontrol de las palabras, la indiscreción, las paradojas, las contradicciones. Moro no elige Buenos Aires para este drama sino la feudal y poderosa clase adinerada provinciana, la de Salta para más exactitud, lo cual no es cosa que deba dejar de tenerse en cuenta.

Lucía es pequeña, modesta y llega ante un llamado amenazante y desesperado de su hermana, Marta, que vive recluída en ese departamento de la ciudad de Salta ?porque ella va donde va su marido?, un montonero devenido en traficante de armas. A Marta sólo le interesa el presente, su presente de soledad en un escenario limitado y lleno de botellas

La obra de Moro despliega a sus personajes y los llena de matices: la agresividad de Marta (Mercedes Vaccarezza) se neutraliza con el sometimiento de Lucía (Carolina Avigliano). Cuanta más ?pobre cosa? es Lucía, más terrible es su hermana. La sofisticación y belleza desgajada de Marta contrasta con la sencillez de la empleada de oficina que tuvo un hijo sin amor. Marta odia a todo el mundo. Un odio que también parece un artificio y una contradicción. En un tono de parodia, esta puesta de Santiago Doria le hace honor a un texto lleno de humor y tragedia humana donde la infidelidad, la política, el abandono y la soledad se extrapolan tristemente hacia otros lugares indecibles.

Publicado en Leedor el 20-02-2006