Encuentro de amor

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Esta “Historia japonesa” (y australiana) tiene un guión poco interesante y una historia poco intensa.Cuando el amor nace de la tragedia

Una de las preguntas que me gustaría hacerle a Sue Brooks es ¿qué le encuentra de interesante al contar una historia de un amorío casual entre una joven occidental y un japonés en el desierto de Pilbara, Australia?

Toni Colette (la actriz de Sexto sentido, Las horas y En sus Zapatos, entre otras) interpreta a la casi varonil Sandy Edwards, una geóloga lo suficientemente apasionada por su trabajo como para dedicarle tiempo a su vida personal. Aunque experta en minerales, Sandi deberá esta vez convertirse en el chofer de Tachibana, un ejecutivo japonés que ha viajado a Australia para recorrer el desierto de Pilbara, y con quien ella deberá mantener buenas relaciones por ser socio de la compañía donde trabaja. Estos personajes tan distintos y casi opuestos (ella es una occidental enérgica, de carácter fuerte y decidida; él es un oriental serio, callado, de contextura pequeña y casi frágil) sufrirán un percance que les hará olvidar sus diferencias y los acercará hasta ?casi- protagonizar una historia de amor. Decimos ?casi? porque Japanese Story manifiesta un encuentro entre dos seres que se abren a una relación sentimental ?sabida de antemano- pasajera y que sólo rozará el amor, a pesar de su título.

La historia pareciera decirnos que también aquellas relaciones amorosas, que no proyectan ningún futuro, pueden ser lo suficientemente fuertes como para dar un rumbo de 180° a la vida de una persona. Pero ese giro no es planteado por la directora Sue Brooks como consecuencia de una aventurada odisea por el desierto. Tampoco por el encuentro entre dos personas de culturas opuestas en medio de la soledad de los paisajes australianos. Lo que realmente mueve y da sentido a la relación de los protagonistas pareciera venir sólo de la mano de la tragedia. No es sino ante una sorpresiva desdicha que los personajes se acercan y atraen. Una fatalidad inesperada, que en algún momento quiebra abruptamente el relato, pareciera ser el único factor que da al encuentro entre Sandi y Tachibana la profundidad que no adquirió mientras se desarrollaba.

Tal vez la búsqueda de un realismo estricto fue lo que determinó que Alison Tilson escribiera un guión poco interesante, sin arriesgarse a nada más que al drama del azar, obteniendo como resultado una historia poco intensa y con un final interminable de aproximadamente 20 minutos de duración.

A pesar de que los personajes pierden peso frente a la debilidad del guión, en lo que respecta a las actuaciones es destacable el trabajo de Toni Colette, quien dio al personaje de la geóloga el carácter y personalidad necesarios para evidenciar el contraste y la incompatibilidad de Sandi frente a Tachibana.

Publicado en Leedor el 9-02-2006