Orgullo y prejuicio

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Una historia de amor con la frescura de unos personajes bellamente delineados.
Por Elizabeth Motta

Además de la tan polémica y reclamada película también hoy estrenada ?Secreto en la montaña?, hay otros estrenos como Orgullo y prejuicio que, a pesar de quedar en un segundo plano por la desafortunada competencia, es muy recomendable para aquellos que gustan de las películas de amor.

Basado en la novela romántica de la inglesa Jane Austen (“Orgullo y prejuicio”, 1813), el último film de Joe Wright es una historia de amor en el contexto de la Inglaterra de principios del siglo XIX . Son cinco hermanas que viven con sus padres en un modesto hogar rural lleno de amor. La mayor es la más bella y buena de todas; la segunda es moderadamente rebelde, inteligente y lo suficientemente orgullosa como para no dejarse llevar por la riqueza de sus conquistadores; ella será, por supuesto, la protagonista de la historia; la que le sigue en edad gusta de tocar en piano, y las dos menores son las más traviesas. Los personajes son muy similares a la famosísima novela escrita en 1868 (algunos años después que “Orgullo…) por Louisa May Alcott, ?Mujercitas?. Pero estas muchachas son bastante disímiles a las retratadas por la novelista norteamericana. Sobre todo la trama es totalmente diferente. Aquí no predomina un contexto de guerra, y tampoco el drama se centra en la espera del padre que regresa sano y salvo del campo de batalla. La acción se centra en la búsqueda de las hermanas al día en que un apuesto hacendero les proponga matrimonio y las salve de su destinada pobreza. Sin embargo, no todas esperan la salida material sino, como es el caso de Elizabeth, también encontrar el amor verdadero. Ella, a pesar de los interesados consejos de su madre (la más preocupada por el bienestar económico de la familia) es lo suficientemente orgullosa como para entregarse al primer hombre rico que se le presente. Es su orgullo lo que hace que se enamore del más engreído de todos, por lo que el romance tardará en concretarse. También su hermana mayor encuentra el amor, encarando una enternecedora trama secundaria.

Orgullo y prejuicio es un film muy original en el sentido de que, esta vez, el ya tan visitado contexto de principio de siglo no está teñido de gris por el drama de sus protagonistas. El último logro de Joe Wright consiste en enriquecer la trama con la sencillez y frescura de personajes perfectamente delineados, en contar una historia de amor dinámica, rodeada de los toques de humor (muy sutil pero efectivo) traídos a escena por aquellos roces amorosos que encarnan el resto de los personajes. A esto se le agrega el dinamismo del montaje y una cámara que, circulando por todos los espacios del salón de baile, se detiene, al menos por un instante, en cada una de las historias que por allí transcurren. No faltan las tomas panorámicas de hermosos paisajes ingleses, ni tampoco la música clásica que, esta vez, no suena tan melancólica.

Publicado en Leedor el 2-02-2006