Patagonia Indómita

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Algunas recomendaciones de lectura para emprender la travesía a la Patagonia. Patagonia: lo indómito y lo espectacular.
Una invitación a navegar en lectura de viajes.

por Elena Bisso

Antes de abordar algún viaje a un lugar desconocido, no está de más cargar una provisión de lecturas relacionadas al lugar, tal vez para acompañar los sentidos, un modo de embellecer el mundo anticipadamente.

Después, lo que ocurre en forma casi inevitable, es que los paisajes superan las ficciones, como realidades que son, de esas realidades que nos toman por entero y no nos dejan resquicio para decir demasiado.

Cuando elegí viajar a Calafate y a Chalten, provincia de Santa Cruz, un libro me acompañó de maravillas. También puedo decir, fantaseando, que he acompañado nuevamente a Francisco Pascasio “Perito” Moreno en algunos tramos de su “Viaje a la Patagonia Austral”. Se trata de una travesía por tierras de indómitos guerreros y tiene en principio un doble valor: vuelve a nombrar un mundo y describe su experiencia de viajero entrañable.

Toda la vida bien puede ser un largo viaje y también es cierto que los viajes agrandan la vida. La lectura de viajes puede motivar, acompañar o cerrar, en parte, una travesía.

“Este “diario” que contiene mis impresiones de viajero no tiene pretensiones de ningún género…Como es indudable que la lectura de viajes aumenta el número de viajeros, desearía que ella contribuyera a que algunos de mis compatriotas visiten las regiones que describo.” (1)

Francisco Moreno narró, con el recuerdo de sus lecturas infantiles de Marco Polo y Simbad el Marino, escenas imperdibles con tehuelches, momentos de penuria, el ataque de una leona, los temores de sus acompañantes y hasta el intento de una tehuelche de comprar a su asistente brasileño. Tiene sus encantos poder recorrer estos lugares con la compañía de un diario de esta magnitud.

A la lectura de este diario de viaje, también pude sumársele una “Historia de la Patagonia”, en cuyo prólogo encontré una declaración que propicia misterios:

“Ayer como hoy la Patagonia tiene mucho de mágico… Esa magia, ese poder de atracción no ha muerto, se halla intacto y conquista todavía a los hombres de hoy como lo hizo en el pasado…” (2)
¿Por qué la Patagonia puede resultar mágica? Cuando se formula una pregunta, uno ya tiene al menos, una respuesta posible, accesible o no en la inmediatez.
Bien podría decirse que es mágica para los habitantes hastiados de grandes ciudades, conclusión previsible. Lo mágico puede ser su poder convocante, su ofrecimiento desértico desafía a la conquista particular, aunque modesta, de un propio mapa de ficciones, una cartografía de palabras.

La soledad se presentifica frente al despliegue descomunal de la naturaleza y puede no ser soledad. Puede ser la compañía inevitable del asombro, la comprobación de la carga endeble que llevamos desde nuestras ciudades aturdidoras, frente a la experiencia profunda del silencio, la inefable sonoridad del viento y de los pájaros y el hallazgo de violetas en los bosques andinos.
“No hay nada que impresione más al viajero que las grandes soledades; la naturaleza severa de estos sitios se graba en mi imaginación y podré contar estos instantes entre los más agradables de mi existencia”. (3)
“Soy feliz aquí, puedo abandonarme libremente a mis pensamientos. Me siento solo en este inmenso pero escondido templo de la naturaleza donde sus mismas fuerzas levantan altares para que el hombre los venere….En una niebla intelectual dejo transcurrir las horas de la tarde, que siguen a la humilde cena, hasta que el sueño me sorprende” (4)

Tal vez la propuesta en este caso sea abordar un recorrido patagónico pertrechados para escribir sobre su desierto, escoltado de una naturaleza furiosa y bella, un tramado propio de ficciones para la conquista simbólica, al modo en que también lo hizo Moreno, construyendo ficciones con el recuerdo de sus lecturas infantiles. Y lograr como él, apropiarse de algunas visiones:
“Sentado sobre un cubo de casi diáfano cristal, dominado por una columna partida y rodeada de tenues ruinas celestes, de un palacio de hadas antárticas, todo de agua congelada que el sol de la mañana disipará, pienso en las gloriosas víctimas del hielo…” (5)
“Cuando la luz y la sombra se alternan sobre la superficie del lago, se diseñan en él inmensos fantasmas…” (6)

¿La Patagonia no resultará mágica porque nos ofrece también bastante de su nada? Una nada custodiada por el viento, el hielo y el frío. Para conquistar su nada ¿bastará con intentar una escritura como si se inventara una nueva forma del fuego?

Notas

1. “Viaje a la Patagonia Austral” de Francisco Pascasio Moreno- Ed El Elefante Blanco 1997- pàg 7
2. Prólogo de Néstor Tomás Auza a “Historia de la Patagonia” de Pedro Navarro Floria. Ed Ciudad Argentina 1999.
3. “Viaje a la Patagonia Austral” de Francisco Pascasio Moreno- Ed El Elefante Blanco 1997- pàg 425
4. “Viaje a la Patagonia Austral” de Francisco Pascasio Moreno- Ed El Elefante Blanco 1997- pàg 362
5. “Viaje a la Patagonia Austral” Francisco P Moreno pág 426 Ed El Elefante Blanco 1997
6. “Viaje a la Patagonia Austral” de Francisco Pascasio Moreno- Ed El Elefante Blanco 1997- pàg 361

Publicado en Leedor el 3-02-2006