Cómo decirlo…

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¿Se puede aprender la buena comunicación?. Fundamental para cualquier gestor cultural, en esta nota exclusiva Dionisia Fontán nos lanza algunas puntas para contestar esta pregunta.¿Cómo digo lo que digo?

Por Dionisia Fontán*

Comunicar mejor es una habilidad que se aprende con entrenamiento. Hoy, a la par de nuestra actividad específica, necesitamos recursos para divulgar, transmitir, argumentar, persuadir, vender, escuchar… tan importantes como hacer bien el trabajo.

Justamente, por tratarse la comunicación de un hecho tan natural y automático, nos desentendemos de ella y, como ocurre con algunas cosas esenciales de la vida, pensamos que no hay nada que aprender.

Entonces nos comunicamos mal: afuera y en casa. Nos in-co-mu-ni-ca-mos.
En los cursos de Stella Adler, prestigiosa maestra del Actor´s Studio, sus alumnos de primer año tenían prohibido hablar. Así se las rebuscaban creativamente, apelando a herramientas gestuales para hacerse entender.
Comunicar es más abarcador que hablar. Por eso,el lenguaje no verbal resulta tan poderoso y constituye más del cincuenta por ciento de la comunicación. Comunicamos todo el tiempo: nuestros gestos y conductas expresan más que las palabras.

En la era virtual, el cara a cara es un desafío. Primero me ven, después, con suerrte, me escuchan. Y si pretendo que mi mensaje sea escuchado por la otra persona (que no es lo mismo que poner la cara), resulta imprescindible cuidar el “modo” y el “tono”. Sintonizarlos en una frecuencia amigable.

¿Cómo digo lo que digo? ¿Con prepotencia?¿Con impaciencia? ¿Con bronca? No suena igual pedir que exigir.

¿Y que tono empleo? ¿Gritón? ¿Quejoso?¿Amenazante?

Autoridad y autoritarismo

En uno de mis talleres, una enfermera, con vocación de servicio y larga experiencia, se lamentaba que el personal a su cargo no le hacía caso: “Yo hablo, hablo y hablo, pero no me entienden. En cambio, otras colegas mías con la misma responsabilidad, se hacen respetar de prepo, a fuerza de maltrato.”

Acá tenemos un caso típico de “modo” de comportarse, que se confunde con mensaje poco claro. No es que la enfermera habla y habla y no la entienden. A veces, la buena educación, el modo amable para pedir o reclamar, pueden interpretarse como falta de carácter. Por conceptos erróneos, se asocia carácter con mal carácter y autoridad con autoritarismo.

Sin embargo, es posible desempeñarse en el trabajo como alguien efectivo y, a la vez, afectivo.D os conductas que se complementan y se potencian.

El buen trato es negocio. Los nuevos líderes apuestan a construir una comunicación mas horizontal y humana, cuyos pilares se apoyan en el respeto, la credibilidad, el compromiso, la persuasión. Los líderes modernos valoran estas conductas muy positivas a la hora de interactuar con cualquier jerarquía: jefes, pares, subalternos.

Resumiendo: la comunicación eficaz trae el buen trato incorporado.

*Entrenadora en comunicación.
http://www.dionisiafontan.com/

Publicado en Leedor el 20-01-2006