Creando obras maestras

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Cómo influye el estado de conservación de los soportes pictóricos, en la tarea de comunicar las verdaderas intenciones del artista al realizar una obra? Es lo que nos trata de explicar con ejemplos de la National Gallery de Londres, cada capítulo de “Creando obras maestras”, todos los domingos en Film and Arts, a las 14 y a las 21 hs.Estado de conservación y comunicación pictórica

Por Marta Opacak

La calidad del programa “Creando obras maestras” se aprecia desde el trabajo de montaje que vemos apenas comienza el primer capítulo. Una serie de fotos fijas cuidadosamente elegidas: la fachada de la entrada principal de la National Gallery, frente a Trafalgar Square, las escaleras mecánicas de su Ala Sainsbury, el Díptico Wilton, y finalmente un plano secuencia del público por las distintas salas contemplando las obras maestras del arte europeo. Cada una de dichas fotos, alude al orden lógico de puntos en el camino por el que deberán transitar los visitantes, interesados en optimizar el significado pedagógico del recorrido.

Sólo entrando por el Ala Sainsbury, podemos comenzar la visita respetando el panorama cronológico de la colección. Allí están las obras medievales, como el mencionado Díptico. Si lo hiciéramos por la entrada principal o Edificio Wilkins (en homenaje al arquitecto que la construyó en 1823), nos enfrentaríamos directamente con las obras del siglo XVI. Por eso también el plano secuencia de extasiados contempladores, termina con obras impresionistas. Hasta allí llega el alcance de esta colección: fines del siglo XIX.

Esta debe ser nuestra constante al mirar el programa, prestar atención hasta el último detalle, porque todo lo elegido para aparecer tiene un valor imperdible.

El hincapié en como el estado de conservación de los soportes materiales de las obras favorece o dificulta el mensaje que el artista quiso transmitir, esta presentado desde el título. De allí la utilización de la palabra inglesa “Making” para aludir a las obras maestras (“Making Masterpieces”) y no por ejemplo “creating” (“creando”, palabra que se utilizó para la traducción) que da una idea mas intelectual del proceso. “Making” según su utilización en idioma inglés hace referencia a hacer con las manos, a una tarea mas artesanal, relacionada con las obras.

Oficia de narrador del programa, el Director de la National Gallery, Neil Mac Gregor, quien se hizo famoso mundialmente en 1998, cuando protagonizó una encarnizada polémica con el Director del Louvre de aquél entonces. Mac Gregor era partidario de
eliminar las capas de barniz que cubren La Gioconda, para que la obra recupere sus colores originales.

En “Creando obras maestras” no hay polémicas. El programa nos plantea interrogantes, y nos da pautas para ir resolviéndolos a medida que transcurre, frente al trabajo de los profesionales de la institución. Como espectadores, participamos, nos involucramos. Y desde ese punto de vista es revelador para nosotros apreciar, por ejemplo, como se realiza la técnica del dorado a la hoja y poder contrastarla luego, con un modelo terminado con dicha aplicación, que será nada menos, que una de las mencionadas obras maestras.

Dos ejemplos de este proceso nos convencerán de que cada detalle, es fundamental y debe ser leído correctamente.

El primero, toma como obra base a un verdadero pilar iconográfico de la cultura británica, muy adecuado para presentar esta Galería Nacional: El Díptico Wilton. Para filmar el documental se sometió por primera vez frente a las cámaras, a la obra con la verdadera iluminación que hubiera recibido un ejemplo de devoción religiosa privada medieval: luz de velas.

Los dorados no son “todos iguales” como nos parece con la iluminación actual del museo. Hay ciertos símbolos que se destacan en la oscuridad y esto no es casual. Ellos son: el halo y el manto del Niño y la Virgen, el anillo que lleva Ricardo II y la corona de San Eduardo el confesor.

El halo y el manto del Niño y la Virgen, aluden a aquella Inglaterra (que no vivió aún la reforma protestante) unida bajo la protección de la Santa Madre y su Sagrado Niño.

El anillo que lleva Ricardo II, pertenecía a San Eduardo el Confesor, último rey de la dinastía Sajona y es pieza principal de una historia milagrosa: mientras Eduardo cabalgaba hacia una iglesia en Essex, un anciano muy pobre le pidió limosna. Como él no tenía dinero consigo, le entregó el mencionado anillo. Años después, dos peregrinos en Tierra Santa, compatriotas de Eduardo, se encontraban desposeídos de todos sus bienes. Reciben la ayuda del mencionado anciano, quien entregándoles el anillo de Eduardo, les solicita le comuniquen al rey, al regresar a su patria que en 6 meses estaría en el paraíso con él. El anciano era nada menos que San Juan Evangelista. Y efectivamente el rey falleció y fue canonizado. De allí la importancia para el artista de iluminar dicha joya, símbolo del premio que recibirán las almas caritativas y su valor en la tradición monárquica. La resaltada corona de Ricardo, cierra la idea.

El segundo ejemplo, es “La visión de Santa Elena” de Veronese. Recordemos también que su visión alude a un sueño que la leyenda atribuye a su hijo el emperador Constantino (*). La noche anterior a combatir y efectivamente triunfar, en el 312 en la Batalla del Puente Milvio (Puente del Río Tíber de Roma), Constantino sueña con una gran cruz acompañada de la frase “Con este signo vencerás”. Dicha victoria lo hace decidir finalmente a convertirse al cristianismo y terminar con las persecuciones a los feligreses de la religión de su madre Elena, con el Edicto de Milán.

Al ver ese cielo terroso que rodea a la santa, cabe preguntarse, porqué si tanto en el lugar geográfico donde vivía el artista como en el lugar donde vivía Elena, eran de clima soleado, aquél lo plasmó en esos tonos? Es una referencia a un estado de ánimo? O a la austeridad de la vida de santidad? No, ninguna de todas estas suposiciones es correcta. Se trata del pigmento utilizado para realizar la obra, que siendo de mala calidad y seguramente escaso precio, se descompuso químicamente y perdió su coloración original. Podemos ver gracias a coloraciones logradas por programas de computación, como sería el efecto del cielo original celeste, realizado por el artista. Pero lamentablemente, no hay vuelta atrás con dicho deterioro. El contacto directo con la obra sólo nos permitirá verlo con el color amarillo terroso que el tiempo le dio.

Cada capítulo promete ampliar esta radiografía de las obras de arte y sus mas profundos secretos los domingos, a las 14 y a las 21 hs. en Film and Arts.

(*) Hay fuentes que atribuyen el Sueño directamente a Santa Elena, nos manejamos con lo citado en la “Iconografía del Arte Cristiano” de Louis Réau, que lo atribuye a su hijo.

Publicado en Leedor el 29-12-2005