Shangay

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Exótica, sadomasoquista y sexual, la puesta de Shangay de José María Muscari desde el 7 de enero en el Chacarerean Teatre.SHANGAY

Por Micaela Pereira

Té verde y sushi en ocho escenas de amor y sexo en un bar ambientado con estilo oriental, japonés para esta ocasión.

En el Chacarerean Teatre, con una super producción se realiza la puesta de José María Muscari, Shangay, la sala está armada como un bar temático, la escenografía está alzada al detalle, elefantes de cerámica, tapices de colores, lamparas rojas. En la recepción se encuentran unas señoritas occidentales vestidas de orientales japonesas con bellísimos kimonos, que te sirven un trago.

El espacio está dividido en tres, en el centro una tarima con dos asientos, en el frente un escenario a la italiana con proyección de diapositivas de paisajes japoneses. En el contra-frente, se halla un piano blanco en el que sucederán algunas secuencias.

Las actrices son cuatro Liliana Weimes (la madre de Lucas), y las otras tres, Ideth Enright (Nuria) Mariana Plenazio (Atila) y Paula Schiavon (Mora). Los actores son dos José María Muscari (Lucas) y Fernando Sayago (Alejo) serán los protagonistas de las ocho escenas en las que se desarrollan situaciones y conversaciones de una pareja, que ya está rota.
Mora, Atila y Nuria relatan noticias de Shangay al micrófono, también poesías y promociones. Las tres actrices componen figuras de fotos en el escenario del frente con los paisajes japoneses de fondo, imágenes muy lindas por cierto.

En la historia hay un juego explícito con los géneros masculino y femenino, en distintos planos, por ejemplo, cuando se muestra una situación erótica entre Lucas y Alejo, simultáneamente tenemos en el otro lado de la sala, una situación similar entre Atila, Mora y Nuria. El género masculino será el protagonista, el femenino el co-protagonista.

En la obra, está presente el concepto de lo exótico que resulta el universo oriental al argentino medio, se llega a postulados donde se llama a todo oriental, chino, y agrega que tienen feo olor, prejuicio de clase media alta Buenos Aires. En estos toques la obra recorre tanto lo cómico como lo cínico.

Un producto innegablemente posmoderno, exotismo, sexo, sadomasoquismo (parece que está de moda), sexo con el mismo sexo será la propuesta y la marca de todo el espectáculo, también habrá disco, tragos, sushi, té verde, universo Shangay.

Publicado en Leedor el 2-5-2005