Amor en custodia

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Terminó Amor en custodia y ya entró al círculo de las más elegidas de las telenovelas argentinas… LA CUSTODIA DEL AMOR

Por Viviana Garay

El público meloso de la tarde se regocijó esta temporada con el retorno de un hijo dilecto: el culebrón tradicional y además, argentino. Atrás quedaron los años en que ?Muñeca brava?, ?Yago? y la más reciente ?Culpable de este amor? obligaban a llevar a los apurones a los chicos a la escuela y dejar los quehaceres domésticos para otro momento. Gracias a la modificación horaria impuesta por los reyes del rating nocturno toda la grilla de programación de los canales de aire sufrieron cambios. Telefé lideró la franja de las 13 y pico hasta las 16 y monedas y en este nuevo huso (si, con hache) el éxito indiscutible correspondió a ?Amor en custodia?, la telenovela escrita por Enrique Estevanez y Marcela Clitterio.

Protagonizada por Soledad Silveyra y Osvaldo Laport ?quienes ya habian demostrado y comprobado la química que los une desde la tira ?Campeones?- cuenta la historia de los vaivenes de la pasión y el amor entre una empresaria y su guardaespaldas, rodeada de parejas furtivas, romances de jóvenes y desencuentros familiares.

El amor maduro de Paz y Aguirre fue la apuesta fuerte de sus autores, matizada por escenas sugestivas en los momentos de la seducción en una época en que lo más osado es mostrar todo, para que no queden dudas.

Además, esta telenovela recuperó el estilo clásico del género: el protagónico para las clases opuestas, lejos del costumbrismo de la clase media que imperó en las telecomedias de hace pocos años atrás. Acompañado de un nutrido y surtido elenco ?muchos de ellos reconocidos actores de tiras diarias- las historias paralelas tambien tuvieron su lugar, hasta la pareja de los tíos diferentes tuvo su espacio y se casó en unión civil.

Como pocas veces una novela criolla lideró su franja y superó diariamente los 20 puntos de rating para alcanzar picos de 25, más que los ciclos nocturnos. Por eso para el final de este suceso Telefé decidió tirar la casa por la ventana: trasmitir en vivo ante un público de más de tres mil espectadores desde el teatro Gran Rex. Ya lo habían hecho con ?Resistiré? y con ?Padre Coraje?, pero nunca a la tarde y la última emisión superó los 30 puntos.

Durante el año no faltaron los elementos clásicos de la telenovela, maldades, mentiras, engaños, confusiones, secuestros, heridos, cegueras y enfermedades porque en cada capitulo siempre algo pasaba aunque las grandes resoluciones fueron para el tramo final, donde los capítulos pasaban como agua mientras nacían bebés y a los pocos días ya casi terminaban la primaria.

Perlas y guiños cómplices hubo desde el comienzo con el nombre protagónico de Paz para Silveyra en obvia referencia a la exitosa Mónica Helguera Paz que protagonizó hace más de treinta años en ?Rolando Rivas, taxista? y el entusiasmo por la lectura y escritura de extensas reflexiones hacia el ser amado, tan propio de las novelas de Alberto Migré. El reconocimiento estuvo desde el llamado final del ?tío Alberto? hasta en la elección de los nombres de Lautaro y Ana, hijos de Carolina Papaleo y Raúl Taibo recordada pareja de ?Una voz en el teléfono? que cautivó nuevamente a la fiel platea televisiva.

?Amor en custodia? se integrará al círculo selecto de las clásicas telenovelas argentinas, muy querida por un público que le dijo sí desde el principio y que esperará pacientemente un par de temporadas para volver a disfrutarla por la pantalla. Será porque Solita y Laport son una pareja de novela (así se autodefinieron en el último capítulo), será porque hubo muchos buenos actores o porque el producto se vendió bien Porque el amor sigue y seguirá cautivando a ellas y también a ellos. Ya pasó el tiempo en que estaba mal visto o se le llamaba ?cursi?, el amor de telenovela atrapa, enciende, enamora y hace soñar, quizas como el amor verdadero, entonces alguien se animará a repetir como lo hicieron sus protagonistas que ?el amor que te tengo se me clava en la piel? y hay que guardarlo como un tesoro?. Deberá ser así.

Publicado en Leedor el 1-01-2006

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