Un amor de Chajarí

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Dentro de un autodenominado grotesco rural, la obra de Alfredo Ramos debe gran parte de su efecto al trabajo actoral de sus cuatro protagonistas.Un amor de chajari

Por Cecilia de la Cruz

Ahondando velozmente en el conflicto, tanto social como particular, de una familia en el sur argentino, esta historia hará incapié en los enredos amorosos entre Faustino y tres mujeres hasta el punto de llegar a la degradación a nivel personal producto de deseos insatisfechos hace largo tiempo.

De este modo, Faustino, en la búsqueda desesperada por tener un hijo
mantiene relaciones sexuales con su esposa inválida y su cuñada hasta llegar al extremo de querer comprar un niño.
A esta situación que se entreteje en un contexto social en decadencia se le suma la aparición de un pasado lejano encarnado en la figura de otra mujer, un ex amor de Faustino.

Todo parece ir en camino hacia una gran tragedia amorosa pero este nuevo
personaje marcará un giro radical en la estructura de la obra ya que teñirá a Un amor en Chajari de un muy bien logrado humor negro que sorprenderá a cualquier espectador.

El ritmo se acelera cada vez más a través de los enfrentamientos entre
personajes y provoca un gran contraste en relación al espacio donde
transcurre: una casa de campo perdida en el abandono repleta de objetos
añejos y en estado deprorable, por qué no, espejo de una época dorada de una familia venida a menos y con sus sueños truncados.

La obra de Alfredo Ramos debe gran parte de su efecto al trabajo actoral de sus cuatro protagonistas que construyen una parodia del estereotipo
campesino en el rol de personajes oscuros e imorales haciendo de una
historia sensilla y realista una gran pieza de humor negro e irónico.

Publicado en Leedor el 12-12-2005