Creep

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Efectiva y divertida, si aceptás las reglas del género vas a disfrutar de Creep. Género: subterráneo

Por Julián Rimondino

Kate quiere ir a una fiesta. Va a tomar el último subte de la noche. Se queda dormida en la estación. Cuando despierta, ya no hay nadie y la estación ha cerrado. Hay alguien o algo encerrado con ella, que parece no querer nada más que matar, tan sangrientamente como sea posible, a todo el que se encuentre.
Hay que aceptar las reglas del género para disfrutar de Creep. Quien se pregunte ¿por qué Kate no llama a la policía desde un público, si abundan en las estaciones de subte?, o ¿cómo hace ella para dormirse mientras un subte pasa a su lado?, se va a aburrir. Si se acepta que la protagonista grite cuando debería correr o se meta en túneles y pasadizos lleno de podredumbre en vez de ir hacia la salida de la estación, entonces el debut en la dirección del inglés Christopher Smith (también guionista del film) resulta una película efectiva y divertida.
La trama es muy básica, y no se dan demasiados detalles sobre la historia o los personajes. Esto podría hacer terminado jugando en contra, pero el relato no sufre por ello: como toda película de terror que se respete, Creep asusta cuando debe y tensiona por demás. Quizás no mantenga el espectador al borde de su silla, pero entretiene sin pretensiones y mucho gore. Y se agradece que no caiga en lo peor que tienen las películas de terror, esa obsesión por explicarlo todo.

Smith es un director con oficio, y el trabajo de la fotografía es quizás el más notable de todos los rubros técnicos: de tono amarillento, es sucia como el ambiente que representa, y sin dudas ayuda a crear el ambiente necesario. Lo mismo el gusto de Smith por que la pantalla quede en negro y sólo se oigan voces, respiraciones y pasos.
Franka Potente luce distinta poniéndole la piel a Kate (desde su despegue internacional con Corre, Lola, corre, siempre cambió de imagen para cada nueva película) y se suma a la larga lista de scream queens. Es la protagonista indudable, y la película está hecha a su medida, pero su personaje es poco más que eso: una chica que grita, corre y se asusta. Pero con eso basta. Y ya lo saben Sigourney Weaver o Jodie Foster: lucir asustada una hora y media no es tan fácil como parece.
En resumen, Smith hace un relato clásico de una historia típica. No poco original (aunque ideal para el género, las redes de subterráneos no han sido explotadas por el cine de terror), sólo una historia dentro de lo esperable. Una pequeña película con su toque de novedad, que luego deja para ir a terrenos más clásicos del género.
Al menos no sobreabunda la información, no se molesta en explicar pasados cuando, sabe muy bien Smith, lo que importa en estas películas es la sangre y el susto.

Publicado en Leedor el 8-12-2005