Buenos Aires-Paris

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Dos ciudades parecidas y distintas a la vez. Las recorre Héctor Portela.
Buenos Aires-Paris. Recorridos.

Por Héctor Mario Portela

Vuelan las palomas sobre Buenos Aires. Parten raudas desde Plaza de Mayo recorriendo calles y avenidas, se detienen por instantes en plaza de los Dos Congresos y enfilan hacia el sur en busca de los Parque Lezama, Beltrán, Patricios, Chacabuco, Avellaneda e Indoamericano. Visitan barrios olvidados para retornar al lugar de partida.

Plaza de Mayo las acoge en cúpulas, campanarios, cornisas, volutas, balcones, monumentos y edificios de distintos estilos arquitectónicos. Antes Plaza Mayo con armonioso Cabildo y Recova de arcadas interminables que cobijaban la variada mezcla de vendedores que voceaban su
riqueza. Cercenando el Cabildo, y absurdamente eliminada la Recova, quedó una plaza desprovista, asimétrica, sin el color ni la pátina de lo antiguo como un espacio vaciado de sus entrañas primitivas. Hoy día se siguen destruyendo valores Patrimoniales Históricos en aras del progreso y la ocupación laboral, olvidando que la obra arquitectónica debe estar en contexto con el entorno.

Las arcadas de la neoclásica Catedral Metropolitana, la italianizante Casa de Gobierno, los modernistas edificios de la calle Hipólito Irigoyen, el neoclásico Palacio de la Legislatura de Buenos Aires, la ecléctica sede del gobierno de la ciudad, el neogótico City Hotel con reminiscencia del Art Decó y otras construcciones, son refugio
nocturno de las palomas. Las torres de la Iglesia de Balvanera albergan palomas que vuelan sobre Buenos Aires. Continúan hacia las cúpulas cercanas de las Avenidas Rivadavia, Callao y Entre Ríos. La mas próxima esta en un edificio de principios de siglo XX en la esquina de las calles Ayacucho y Rivadavia, en estilo Art Noveau con ventanales de vidrios, destacando la belleza de sus líneas. A poca distancia se encuentra el edificio de la confitería El Molino, de la misma época, en progresivo deterioro, con su cúpula Art Noveau totalmente destruida, donde faltan los vidrios y se halla invadida por nidos de palomas e incipiente vegetación.

Paris surge en la bruma de la imaginación y se confunde con calles y lugares de Buenos Aires. Un delgado hilo como el vuelo de la paloma las une. Las construcciones de palacios y templos en los barrios fundacionales de Buenos Aires, estuvieron marcadas por la cultura francesa. Arquitectos y artistas de distintas procedencias como: Sargent; Christopersen; Pater; Le Monier; Norman; Duvours; Hume y otros participaron con proyectos y
construcciones que hoy son orgullo de la ciudad. En el siglo III a.C. cazadores y pescadores de la tribu celta de los Paris, instalaron sus viviendas en una es la del río Sena que se conoce como Ile de la Cité. Es el origen de Paris, una de las ciudades mas lindas del mundo. Dos placitas hay en la isla, la Dauphine y la Du Parvis, donde se juntan las palomas, que luego recorren sus bulevares y calles hacia los bosques de Boulogne y Vincennes.
La Ile de la Cité es como un pequeño barco con proa hacia el oeste que lleva de remolque la Ile de Saint Louis. Si observar obras arquitectónicas es como leer páginas de historia, la Ile de la Cité resume siglos de la de Francia. Los arcos y rectas del románico, las curvas del gótico y las molduras del clásico son lugares propicios para refugio de las palomas. En el extremo N.O. de la isla se halla la románica Consergerie con altas torres de piedra y próximas las iglesias góticas Saint Chapelle y Notre Dame que conforman una trilogía medieval de alto valor artístico e histórico. La Saint Chapelle es como un relicario donde se destacan sus vidrieras multicolores, mientras que Notre Dame por su grandiosidad es considerada emblema de Paris y símbolo máximo de las Catedrales francesas.
Los sucesos cotidianos también dejan huellas en los edificios históricos: en la Cocergerie estuvo detenida en el siglo XVIII Maria Antonieta antes de ir al patíbulo; en la Saint Chapalle, Enrique IV se convirtió al catolicismo pronunciando la celebre frase ?Paris bien vale una misa? y por ultimo en Notre Dame, Napoleón se autocoronó emperador, afirmando de esa manera que nadie lo superaba en grandeza.

Este acto esta sintetizado en el óleo de Jacques Louis David ?La Coronación de Napoleón?.

El gran rosetón de Notre Dame refleja los colores de Saint Chapelle las filigranas del gótico guardan a las palomas y las torrecillas son nidos desde donde parten hacia los barrios. Talve detengan su andar en los Champs Elysee y se entremezclen con los turistas. El amplio bulevar de líneas neoclásicas se extiende en el corazón de Paris y como nuestra Plaza de Mayo es lugar de concentración de las palomas.

La paloma, mensajera de paz y armonía, fue adoptada por el cristianismo como símbolo del Espíritu Santo. También sirvió a los artistas para expresar sus intimidades ocultas. Vincent Van Gogh la representó en sus paisajes con pequeños bastoncitos y Pablo Picasso, en exquisito sintetismo, para indicar el camino de la paz.

Notas relacionadas:

Buenos Aires al infinito
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Buenos Aires hacia el sur

Publicado el 7-11-2003