Una vida iluminada

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Un coleccionista de recuerdos intenta reencontrarse con el pasado de su abuelo ucraniano.Una vida iluminada

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Por Elizabeth Motta

Nunca es un desperdicio ver alguna película de cine independiente norteamericano. Son films que intentan quebrar con ese lenguaje dominante de la industria hollywoodense. Y aunque no siempre lo logren, afortunadamente muchos consiguen alejarse bastante.

Una vida iluminada es una historia sobre la importancia de la memoria para iluminar el presente. El protagonista, Jonathan Safran (Elijah Wood) es un coleccionista de recuerdos. Emprenderá un largo viaje hacia Ucrania para recuperar el pasado de su abuelo a partir de una foto que éste le dejó antes de morir (como si le hubiese encomendado recuperar algo que no podía quedar en el olvido). En esta ardua búsqueda el protagonista se introducirá cada vez más en el pasado de su familiar, y el espectador en el pasado de la segunda guerra mundial y la persecución antisemita.

Los protagonistas del film representan, cada uno, una idea y una forma narrativa diferente: En primer lugar, el personaje de Elijah encarna la importancia del recuerdo: éste teme olvidar, por ello toma un elemento de cada lugar por el que transita y lo guarda en una bolsita ?siplok?. Su gestualidad y comportamiento parecieran ser los de un personaje de cuentos. En segundo lugar, el joven ucraniano Alex (Eugene Hutz), que junto a su abuelo y perro ayuda a Jonathan en su búsqueda, al principio del film, mientras escuchamos su voz en off (es él quien lleva a cabo la narración de la historia), nos asegura que siempre creyó que el pasado debía quedar atrás y ser olvidado. Por ello su look moderno crea un ritmo diferente en el film y le da un toque de humor sutil (al estilo de Snatch, con música hip-hop y freeze de primeros planos). En tercer lugar, el abuelo de Alex, un viejo cascarrabias que no por nada simula estar ciego: él representa el pasado negado, ya que para quedarse en su país siempre tuvo que negar su religión judía, sobre todo durante la ocupación nazi. Sus lentes negros oscurecen no sólo su mirada, sino también su memoria y su identidad. Será este personaje quien se encargue de recrear, a modo de documento, los fusilamientos a judíos en la segunda guerra.
Los tres protagonistas colaboran en la difícil búsqueda de Jonathan, y mientras que éste recuperará la memoria de sus ancestros, los otros dos se encontrarán a sí mismos.

Es maravillosa la fotografía del film, que pareciera querer evidenciar literalmente que el pasado ilumina el presente ya que abundan los reflejos de luz y los rostros iluminados. También los paisajes de ese país oriental son bellísimos y ocupan gran parte del relato y, aunque no logren ser poéticos, dan a la historia un aire de leyenda.

El film vale la pena verse y es muy exótico en imágenes, aunque todavía al cine independiente norteamericano le falta llegar a dar contenido profundo a las temáticas que toma (en este caso, el antisemitismo). Sin embargo, aunque la forma siga predominando por sobre el contenido y la belleza de las imágenes no basten para hacer un film poético, Una vida iluminada logra un aire de simpleza muy particular y atractiva que lo hacen muy interesante.

Publicado en Leedor el 1-12-2005

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