Meykinof

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La duda es el eje motivador de esta interesante propuesta analítica de la documentalista Carmen Guarini.Meykinof

Por Sebastián Russo

Dice Carmen Guarini, ?me aburro?. La documentalista argentina cámara en mano, asiste tediosamente (según explicita) a la filmación de Ronda nocturna de Edgardo Cozarinsky. Le han encargado el ?detrás de escena? de la película, el making off, pero ella se aburre, y decide salirse de la empresa, al menos desviarse, y conformar su propio relato. Así nace Meykinof, a regañadientes, producto de un conflicto (¿qué film no nace de un conflicto?), y Guarini, su directora, manifestará abiertamente el desacuerdo, la incomodidad de su rol, y se servirá de ella para constituir su propia obra.

Guarini explicita su aburrimiento y abre una brecha con el espectador. Éste debe reubicarse (en relación a su rol habitual) y vivenciar (con fastidio o interés, o ambas cosas), junto a la directora, su aburrimiento. Un convivir con el tedio, que más adelante se hará exclusivo del espectador, ante la insistente pelea unilateral y hermética que Guarini llevará a cabo con Cozarinsky. Pasan los minutos y la confrontación con Cozarinsky (tendenciosamente mostrado por Guarini prepotente, autoritario, superficial), que había comenzado por una -sugerida por la directora- puja reflexiva entre documentalismo y ficción, se vuelve personal, intuyéndose conflictos anteriores, desconocidos para el espectador medio (por caso, yo).

Más allá del altercado insinuado, o a partir de él, Meykinof es preponderantemente una problematización recurrente de lo visible, lo decible, lo filmable, lo no filmable. Con Guarini dudando, cuestionando, usando dicha duda como testaruda herramienta metodológica: filma y piensa lo filmado, registra lo hablado y piensa -habla- sobre ello. Pero la directora se muestra solemne, amplificando, impostando su rol, evidenciando finalmente una preocupación por encontrar verdades esenciales (aunque lo oculte con sus recurrentes, permanentes, preguntas, más un vicio profesional que una genuina actitud).

Meykinof resulta una obra curiosa. Interesante en su propuesta analítica (la discusión, el desacuerdo, la duda como ejes motivadores, rev(b)eladores) Y destacable -Guarini- en su gesto de compromiso, construyendo desde allí su obra. Pero la propuesta se va disolviendo, se empantana, se ensimisma. De exaltadas pretensiones reflexivas, este casi ensayo filmado, se transforma en un monolítico monólogo monotemático.