Piedad TSO

0
5

En la Sala Villa Villa
el Teatro Sanitario de Operaciones despliega toda su energía en una interactiva Piedad.Operación Piedad

Por Alejandra Portela

Noche de calor en Buenos Aires. Es octubre y esto ya es raro. Por la larga galería que separa la entrada del Centro Cultural Recoleta de la sala Villa Villa, al fondo a la izquierda, comienzan a circular los invitados a la presentación de Piedad, la nueva puesta del grupo TSO agrupación que nace en el año 1996, en un seminario dictado por la Fura dels Baus. Luego de 4estomagos; Aparecido (intervención urbana Puente de la Boca); Zamarra; y Mantua y de la coreografía creada para Julio Bocca en ?Solo?, dentro del espectáculo ?El hombre de la corbata roja? en 2004.

Fuera de la sala, una chica con un barbijo con firmitas y dibujos (como si fuera el yeso por una quebradura) se abraza con otra chica a quien se le llenan los ojos de lágrimas: no sabemos qué nos espera en la obra pero evidentemente ya estamos predispuestos: ¿serán estas dos chicas parte de Piedad.?

Una vez adentro: estatuas vivientes fuman al lado de una lamparita que cuelga del techo (¿serán guapos al lado de un farol?). El espacio es negro. La música, muy fuerte. Hay que acostumbrar los ojos a esa oscuridad que nunca es definitiva. No hay butacas. Podemos circular entre los espectadores tanteando con la poca luz. Estamos parados, pero en movimiento.

Mirar para arriba o para los costados: todo el espacio es escénico, una construcción permanente: seleccionado por un espectador-actor incitado a participar, sacudiendo telas blancas o hablando con los actores-reales, o siendo de pronto amenazados o invitados al baile frenético. Ellos, los actores son los que en definitiva proponen desde su acción lo que viene te pueden gritar en la cara o susurrar al oído, entonces el espacio se puede convertir en un desafío o en un refugio. Dividido por una enorme tela blanca en un momento pared, en otro pantalla. Dos televisores marcan el comienzo y el final.

La gacetilla habla de un hilo conductor algo así como un proceso de salvación que incluye el nacimiento y la muerte, basado en la escultura de Miguel Ángel La Piedad. Quizás, no sea lo importante y si nos detuviéramos en la historia, es donde la obra tiene los mayores baches. Lo más significativo está en apostar a la múltiple estimulación del otro a través del ruido, la musica ska, electrónica, esa canción sin tiempo (futuro-pasado) en la voz de Laura Pron (uno de los fuertes seguramente) que baja de una estructura de hierro e invade el lugar.

Varias partes conforman la hora total de espectáculo, separadas entre momentos intensos y fuertes y momentos más introspectivos. Depende del tipo de espectador, se podrá sentir más cómodo en uno o en otro de estos momentos. Insisto en la importancia del espectador y en su intervención o su no-intervención: luces y penumbras, silencios y música, violencia y pena,

Una obra abierta a mentes abiertas que deja extrañas sensaciones: enojo, rareza, libertad y que todo es lo mismo. Afuera, en la calle, unos muchachos pegan rápidamente los carteles de las elecciones: se acerca la hora de la veda: también trabajan con el cuerpo..

Publicado en Leedor el 26-10-2005