Rodin y contemporáneos

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De color azul de cielo sin nubes, es la alfombra que nos conduce al encuentro de Rodin y sus Contemporáneos en el espacio cedido por el Emporio Armani para esta muestra de arte francés en homenaje a la Avenida Alvear en sus ciento veinte años desde la apertura.
RODIN Y SUS CONTEMPORANEOS.

Por Julio Portela

Emporio Armani
Avenida Alvear entre Callao y Rodríguez Peña – Buenos Aires
Hasta el 30 de noviembre de 2005.

Tal vez se eligió el azul por sus reminiscencias con la realeza, asociándolo a lo jerárquico y de estilo. Pero el que observamos aquí armoniza más con la tonalidad azul alilada de las flores de los jacarandaes que florecen en esta época en los alrededores de la avenida y en todo Buenos Aires.

Así nobleza y belleza son emblemas del escudo nobiliario que muestra la avenida con su tradicional distinción. Esta vía otrora reservada exclusivamente a residencias familiares, se encuentra actualmente engalanada con comercios de primer nivel que, por supuesto, se busca promocionar por la organización del evento Fashion & Arts con la participación de artistas y sus obras expuestas en ellos.

Es así como se presentan en el segundo piso del Emporio Armani dieciseis obras escogidas de la colección del Museo Soumaya de México traídas especialmente para el acontecimiento. Tampoco es casual la elección de pinturas y esculturas representativas de las artes plásticas francesas por la afinidad que siempre se atribuyó a la Avenida con sus similares de París. De ahí entonces esta muestra que tenemos el privilegio de contemplar en la ciudad en un ambiente que parece preparado para un museo, con instalaciones inmaculadas iluminadas tanto naturalmente como artificialmente que aseguran la contemplación de las obras sabiamente distribuidas en el espacio.

Mónica López Velarde Estrada, curadora del Museo Soumaya ha querido organizar la muestra como un encuentro del ?arte en un cruce de caminos?, en referencia al Romanticismo como movimiento literario y plástico y más tarde el Impresionismo, del siglo XIX y las vanguardias de principios del XX. Hablamos de épocas en que París ocupaba el centro de las artes plásticas del mundo.

En esta ambientación y considerando el encuentro como el acto de coincidencia en un punto de dos o más cosas, oponiendo una a las otras es que observamos esta exposición.

De la última década del siglo XIX es el bronce con pátina verde de Auguste Rodin con el nombre de ?Iris? un cuerpo crispado en una posición antinatural que sin embargo resulta armónica en el conjunto. Aquí Rodin ha prescindido de la cabeza del personaje, quizás para no desviar la atención del espectador sobre el tronco y los miembros en una expresión de ?movimiento? que sin dudas ha querido remarcar en esa búsqueda tan antigua de los artistas plásticos para otorgar vida a sus criaturas. En cambio en el ?Movimiento de danza A? (1910) identificado por su firma y el No. 8 adjudicado al ejemplar, el cuerpo de la danzarina se describe con gran movimiento plástico en una elongación de los miembros.

Por otra parte el estudio para el caballo del monumento al general Carlos María Alvear, emplazado en Buenos Aires y considerado la obra maestra de Emile-Antoine Bourdelle apunta más al carácter del animal en una identificación que se pretende con el de la figura ecuestre de gran reciedumbre.

Entre las pinturas se muestran ?Los caballos rojos? de Raoul Dufy (1925-1930) acuarela y gouache sobre papel y ?Niza, el paseo de los ingleses? (1930), gouache sobre papel de Jean Dufy, ambas de amable concepción y colorido representativas de una época de bonanza económica y social. Se destaca en Raoul la elegancia de las figuras de trazado firme y esquemático y en Jean el colorido suave del balneario mediterráneo, que le otorga al paisaje la innata elegancia de la época.
Mientras tanto una acuarela y lápiz sobre papel de Paul Signac, circa 1927 revela un sentido de orden en la concepción del paisaje y el empleo de colores puros en sus objetos y personajes.
Se destaca en el conjunto un retrato realizado por Edouard Vulliard en 1912, donde la figura participa de un ambiente de gran intimidad característico en las obras del artista.
Pero también están presentes otras obras como la de Maurice de Vlaminck, representativo del fauvismo, con un paisaje sombrío y amenazante de gran dramaticidad.

La muestra se completa con sendas obras de Gustave Loiseau y Maximilien Luce entre los pintores y Pierre-Auguste Renoir con una maternidad en bronce patinado en negro de 1916.

Auspician este evento Emporio Armani, Telmex, Museo Sou Maya

Publicado en Leedor el 17-11-2005

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