Un millón de años

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En la obra de Francisco Casabal Sastre se funde lo fantástico, mágico, e irreal, lo místico y lo mitológico con lo arqueológico. Se puede ver hasta el 18 de noviembre en La Plata.?UN MILLON DE AÑOS, UN MILLÓN DE DÍAS?
estudios sobre el arte precolombino
de Francisco Casabal Sastre

SALON DORADO
PALACIO MUNICIPAL
12 entre 51 y 53
LA PLATA
Desde el 26-10 al 18 de noviembre
en la Galería de ala norte y ala sur del Palacio Municipal


Las imágenes están en la Galería Leedor. Entrá!

EL TRANSPONEDOR

Francisco Casabal Sastre forma parte de esa categoría de artistas que nunca se conforman con los resultados obtenidos. Su búsqueda continua nos lleva a un mundo fantástico, mágico, irreal, donde lo místico y lo mitológico se confunden con lo arqueológico. Su buceo constante en las cosmovisiones fundadoras de la cultura refleja una pasión por reinterpretar las diferentes etnias transpoladas al siglo XXI, dejando de lado la sensiblería. Su amplia variación cromática, que va desde los colores más cálidos a los más fríos; el uso de stencil y las formas geométricas, donde se ve la tensión del signo que prevalece en la definición de los contornos, en la construcción de los equilibrios y de las armonías, llegando incluso a desarrollarse como gráficas y hasta verdaderas escrituras, sobre todo orientales, recrean esa relación símbolo-signo que hacen de Francisco Casabal Sastre un artista único.
(Carlos A. Molinari)

Este texto de Molinari nos introduce al mundo de Francisco Casabal Sastre (1962) que estudió arquitectura en las Universidades de Belgrano y Harvard, donde se especializó en paisajismo. Completó sus estudios de arte con el argentino Jorge Otermín Aguirre en París. Reside en la ciudad tejana de Dallas desde principios de los 90, donde alterna la pintura con el diseño de interiores para mansiones. Descendiente directo de Ernesto de la Cárcova y de Marcos Sastre heredó de ambos la pasión por la escritura y las artes plásticas. ?Un millón de años, un millón de días? es su primera muestra individual en la Argentina.

Descendiente directo, por rama paterna, del apreciado artista argentino Ernesto de la Cárcova, Francisco se sentaría durante horas en el Museo de Bellas Artes de la ciudad de Buenos Aires frente a la canónica pintura ?Sin pan y sin trabajo? soñando con llegar a realizar sus propias obras algún día. De su tatarabuelo materno, Marcos Sastre, héroe de la Revolución de Mayo, heredó la pasión por la escritura, que incorpora en sus obras o bien como materia pictórica o bien como alusión narrativa.

En la escuela secundaria pasaría los períodos entre las horas de estudio recorriendo los barrios de casas con enormes parques de San Isidro, admirando la naturaleza y sintiendo sus primeras experiencias de solitaria libertad. Terminada la secundaria comenzó a estudiar la carrera de Ciencias Exactas, período en su vida donde se dio cuenta de que su fibra no era de orden matemático, sino subjetivo y artístico. Siguiendo los pasos de su abuela, encontró en el mundo de las plantas y la naturaleza un universo fascinante que le brindaría paz y bajo este influjo comenzó la carrera de arquitectura en la Universidad de Belgrano terminando la carrera de arquitectura paisajista en la Universidad de Harvard.
Completó sus estudios de arte con el argentino Jorge Otermín Aguirre en París, luego de lo cual vuelve a su amada ?Reyna del Plata?, como él la llama con nostalgia, y se refugia en la provincia de Buenos Aires por unos años hasta que, durante una noche fresca de verano, pudo espiar dos estrellas fugaces en un mismo instante. ?Para mí las noches en el campo son muy importantes. Creo en presagios, en señales. Te dan el porqué de las cosas. Y así esa noche supe que tenía que cambiar el rumbo de mi vida?, dice. Volviendo a su casa en Carmen de Areco guardó algo de ropa en una valija y se mudó a Brasil y luego, a los Estados Unidos. ?Las decisiones se toman en un instante; si no, las olvidamos en ese mismo instante?, considera.
Casabal Sastre reside en la ciudad tejana de Dallas desde principios de los 90. Allí se abocó de lleno a la pintura especializándose en el diseño de interiores para mansiones de coleccionistas de arte, como Steve Katzman y el matrimonio Gloria y José Fuentes, dueños, a su vez, de la cadena de restaurantes salvadoreños Gloria´s, donde realizó una importante serie de murales con motivos históricos medievales, españoles, precolombinos y contemporáneos. Justamente en otro de ellos, el famoso Art Bar de Dallas, fue el único artista latino en participar en 1996 del Everything But Art organizado por el arquitecto Brent Gaither.
?La pintura y la escritura me acompañaron durante los primeros años de soledad en este lugar nuevo y desconocido para mí, hasta que se convirtieron en mis mejores compañeras. Se levantan conmigo, me acompañan en mis mañanas, se acuestan conmigo y hasta algunas veces me despiertan en la madrugada con algún poema de Borges dejando algún color nuevo sobre mi tela?, comenta.
Entre setiembre y noviembre de 2004 participó en el Homenaje por los cien años del nacimiento de Pablo Neruda que organizó el Latino Cultural Center de Dallas, junto a los artistas Romanho (Chile), Solange Mariel (Brasil), Adriana Cobo-Frenkel (Chile) y Amalia El Masri (Paraguay) y Clara Borja Hinojosa (México). Sin otras ataduras que la búsqueda de la paz interior y la satisfacción por la obra realizada, Casabal Sastre viaja por el mundo plasmando sus impresiones en la fotografía en blanco y negro, de la cual siempre ha sido un enamorado.
Su última colección de trabajo fotográfico se presenta estos días en el espacio contracultural Flux de la ciudad de Buenos Aires bajo el título ?Jesús Jesús?, acabada muestra de lado fantasioso y sensual de la creación artística. ?El sexo es la comunión con lo sagrado, con la unión de nuestro espíritu, con lo maravilloso de sentirnos nosotros mismos?, sostiene sin falsos pudores.
Casabal Sastre ha tenido la oportunidad de mostrar en el país sajón distintos aspectos de su raíz criolla enmarcándola con colores sepias y grises. ?Su trabajo intriga a los observadores por la capacidad de expresar, con profundidad y minuciosidad, su amor por la experiencia humana de todos los tiempos, desde la antigüedad hasta el presente. Los viajes de Francisco, su educación y visión del mundo se unen juntos en una explosión visual de cultura, lenguaje, textura y color, lo que deja al espectador envuelto en una mágica sensación de bienestar interior?, ha dicho de su obra Stacey Bagley, curadora de la Fine Art Gallery de Neiman Marcus.
Diecinueve de estas obras, realizadas sobre telas con diferentes bases de colores y textura y presentadas sin vidrio, en una caja de 0,60 m x 0,60 m, serán exhibidas durante el mes de octubre bajo el título de ?Un millón de años, un millón de días? en el Salón Dorado del Palacio Municipal de la ciudad de La Plata.
Sus próximas exhibiciones lo llevarán a Venezuela, Nueva York, Barcelona y Puerto Rico.

Dice Francisco Casabal Sastre: ?Sólo el misterio nos hace vivir, sólo el misterio?, escribe en un poema Luís Cernuda. El misterio de una civilización que se perdió en algún instante de nuestra historia, la historia que se ha encargado, desde siempre, de destruir lo que algunos han escrito con su sangre sobre las playas de un continente que existió antes del universo aceptado. Un universo antes de nuestro universo plástico.

Un millón de años, un millón de días, encierra la historia de la vida eterna de una raza noble y pura que existió desde siempre. Una civilización que brilló antes de nuestro tiempo, antes de nuestra estúpida ignorancia. Una humanidad que buscaba acercarse a sí misma conociendo su historia, encontrando un eslabón eterno con un cosmos infinito.”

Entrá a las noticias de Ayesha

Publicado en Leedor el 27-10-2005

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