Millones

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Una extraña fábula infantil del director de TrainspottingDisney + LSD

Por Julián Rimondino

El dinero hace al mundo girar. Al menos al de los adultos. ¿Y el de los niños?
Esta parece ser la pregunta que se hizo Danny Boyle (director los films de culto Trainspotting y Tumbas al ras de la tierra, del mega-fracaso La playa y de esa depresión post-apocalíptica que fue Exterminio) para realizar Millones, una especie de fábula infantil que mezcla la mirada inocente de un niño con el despliegue visual y la inventiva narrativa de quien sabe innovar.

Aquí, Damian (Alex Etel), a pesar de tener el nombre del Demonio, tiene una vocación religiosa tan fuerte que es todo un conocedor sobre la vida de los santos. Algunos de los cuales se le presentan y hablan con él. Porque desde la muerte de su madre, se ha obsesionado con el Cielo. Así que cuando un bolso con 200.000 libras le cae literalmente del cielo, no tiene duda de que se lo ha regalado Dios. Su hermano (Lewis Owen McGibbon) lo quiere invertir, pero él sólo quiere dárselo a los pobres. Una inocencia absoluta. Pero, de todos modos, ni los niños son ajenos al poder del dinero, que de a poco irá corrompiendo y complicando la vida de Damian y su familia.

Boyle filma con sobreimpresiones, mezcla la realidad de los personajes con su fantasías, ralentiza, usa cámara rápida, mezcla diferentes espacios en uno solo y pone la cámara en los lugares más extraños (dentro de un tacho de basura, por sobre las casas, mostrando que no son más que decorados) y se entrega a un estilo moderno, pero no por eso videoclipero ni carente de momentos emotivos.

Porque el juego visual, por momentos, deja espacio para escenas al mejor estilo Disney, que de todos modos se convierten en ácidas situaciones adultas de un momento al otro. Una superposición de géneros y estilos a los que ayuda la marcación de actores: mientras el elenco trabaja en el mejor estilo película-infantil-con-mensaje-y-niños-simpáticos, los diálogos que pronuncian son satíricos, oscuros, incluso un poco morbosos.
Millones es una película sobre la ambición y el dinero, pero también sobre las fantasías de un niño. Lo que quizás le dificulte encontrar un público: demasiado extraña para los chicos, demasiado inocente para los adultos. Los que más la disfrutarán serán los fanáticos de Boyle, que de todos modos no deben esperar la corrorsividad de Trainspotting, y los espectadores que no se preocupen por qué tipo de película están viendo y se dejen llevar el relato.
El film ciertamente atrapa y conmueve, hace reír cuando se lo propone y sobresalta cuando quiere, porque Boyle sabe perfectamente cómo filmar, montar, iluminar y musicalizar para hacer sentir al público lo que quiere transmitir. El pastiche es su territorio, y el espectador debe sentirse cómodo en la mezcla de elementos para poder disfrutar de Millones.

Publicado en Leedor el 21-10-2005