Parque Patricios

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Desde los altos de Monserrat y Balvanera bajan hacia el sur los barrios de San Cristóbal y Parque Patricios en busca de la curva del Riachuelo.SAN CRISTOBAL Y PARQUE PATRICIOS, BARRIOS UNIDOS POR LA HISTORIA

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Desde los altos de Monserrat y Balvanera bajan hacia el sur los barrios de San Cristóbal y Parque Patricios en busca de la curva del Riachuelo. Barrios del siglo XIX, fueron tierras que entregaron por mercedes los colonizadores en los siglos XVI y XVII a varios beneficiarios entre los que se destacan Don Pedro Roxas y Acevedo y Antonio del Pino. Eran campos quebrados por hondonadas, arroyos, lomadas y montes que dedicaron a la actividad agropecuaria.

Al norte, San Cristóbal forma un pequeño rectángulo con límites en las Avenidas Independencia, Entre Ríos, Juan de Garay y la calle Sánchez de Loria. En el ordenamiento de los barrios del año 1782 figura con el nombre actual y toma como eje la Calle de las Tunas (hoy Entre Ríos), solo una huella que lo conectaba con elSur.

La historia de San Cristóbal comienza a principios del siglo XIX con el enfrentamiento del Virrey Liniers con las tropas invasoras de los ingleses. En esos años los escasos pobladores concurrían a la Parroquia de Monserrat para los oficios religiosos y reuniones sociales.

En el proceso de transformación, San Cristóbal repite lo sucedido en otros barrios, donde los campos se convierten en quintas como la de Doña Melchora Oporto, Domingo Navarro, José Antonio Escalada y Tomás Espora, algunas muy señoriales, que luego se subdividen.

Al Sur, Parque Patricios se conocía como San Cristóbal Sud. El límite natural eral el Zanjón de las Quintas que conectaba el este con el oeste de la ciudad desde las barrancas de Lezama hasta las proximidades de los bañados de Flores. Pertenecía al partido San José de Flores de la Provincia de Buenos Aires hasta la federalización de Buenos Aires en 1880. Hacia el Sur las tierras eran bajas e inundables. Avanzados los años ´50 El Zanjón toma el no0mbre de la batalla de Caseros, donde Justo José de Urquiza vence a Juan Manuel de Rosas.

En los años ´70 del siglo XIX se instalan en un sector del actual Parque Patricios los corrales y matadero proveniente de la zona de Constitución (Corrales del Alto) dándole impulso poblacional al barrio. A fines del mismo siglo son trasladados definitivamente al barrio de Liniers.

Los tranvías a caballo comienzan a circular en el año 1853, cubriendo una línea el trayecto entre el Puente Alsina (Uriburu) y el centro, lo que trae progreso y alienta los loteos de quintas. En las proximidades del Puente Alsina se establece un basural conocido como la quema y se asienta un rancherío que constituye la primera villa de emergencia de la ciudad.

Avanzado el siglo XIX el sector de San Cristóbal hacia el sur seguía olvidado por las autoridades. Sólo quintas con pocas mejoras urbanas se iban fraccionando. La instalación del Matadero y Corrales del Sur hace que se radiquen nuevos vecinos. Comienza la construcción de conventillos para albergarlos. Se torna un barrio alegre y bullicioso que sucede al vecino Monserrat.

San Cristóbal se fue delineando como barrio en el último tercio del siglo XIX y Parque Patricios hacia finales del mismo. En los años ´70 se crea la Parroquia de San Cristóbal y avanzada la década del ´90 se proyecta el parque de los Patricios en los terrenos que ocupaban los corrales y matadero. Es un período de progreso con apertura y empedrado de calles; instalación de líneas de tranvías eléctricos y tendido de cañerías para la provisión de agua corriente. Comenzado el siglo XX se inaugura el parque proyectado por el paisajista Don Carlos Thays con jardines zoológico y botánico. El hecho histórico se produce en los años ´80 en las cercanías de los corrales con el combate de las fuerzas de la provincia de Buenos Aires y nacionales donde interviene el regimiento de Patricios, por la jurisdicción de las tierras que pertenecían al partido de San José de Flores.

Los límites del barrio Parque Patricios forman un polígono irregular con la Avenida Juan de Garay al norte y las paralelas Avenidas Entre Ríos y Vélez Sarfield al este y calles Sánchez de Loria y Almafuerte al oeste. El sur es una serie de calles cortadas donde predomina el aspecto ocupado por las instalaciones deportivas y estadio de fútbol del Club Huracán, próximo a la quema.

Un acontecimiento terrible marcó los destinos de los barrios del sur. En el año 1871 se declara en San Telmo un brote de fiebre amarilla, originado en la insalubridad provocada por la falta de servicios públicos. Carecía de agua corriente y la basura se acumulaba en los huecos y zanjones por falta de recolección. Este suceso influyó para que se instalaran en el sector la mayoría de los hospitales de Buenos Aires donde la labor de los médicos fue denodada y angustiante demostrando una íntima vocación profesional pero no suficientemente valorada hasta el presente. A la Avenida Caseros se la conocía como ?la calle de los hospitales? por la cercanía de muchos de ellos. Recién a mediados del siglo XX se construye un gran depósito de agua corriente para la zona, obra monumental de arquitectura moderna del ingeniero Antonio Paitoví.

El desarrollo arquitectónico de los dos barrios comienza en el último tramo del siglo XIX y continúa en el XX influenciado por la celebración del Centenario de la Revolución de Mayo de 1810. Se construyen escuelas y hospitales en estilo neoclásico; la cárcel de Encausados de líneas coloniales, a la que se agregan en los pasados años ´70 dos torres moderno-brutalistas fuera de contexto con el entorno, próximas a demoler y el Arsenal Esteban De Luca, construcción militarizante demolida en el año 1965. En la edificación civil prevalecieron los conventillos, con cocinas y baños comunes que derivaron en casas estilo pompeyano de varios patios. Famosos fueron ?El Palomar? donde vivió el actor Enrique Muiño; ?El Sarandí? o ?Dos Mundos? donde tocaba tangos el bandoneonista Vicente Greco y concurría el músico y vecino Don Francisco Canaro con sus amigos, el poeta Evaristo Carriego y escritores como José Ingenieros y Roberto Payró.

El poeta y músico Juan G. Villoldo escribió la música del tango ?El Choclo? a principios del siglo XX, que resume cuplés, habaneras y danzas populares del siglo XIX, considerado el primer tango instrumental. A mediados del siglo XX, Enrique Santos Discépolo, nacido en Parque Patricios, le pone letra para cantar y afirmó: ?el tango había salido del barrio buscando el cielo.?

La bohemia se instala a principios del siglo XX en los barrios del sur de Buenos Aires. Cafés, bares y burdeles fueron herederos de las bullangueras reuniones en los patios de los conventillos. Estos míticos locales se encontraban en las más animadas calles de San Cristóbal y Parque Patricios. En los cafés ?El Estribo? y ?El Caburé? de la avenida Entre Ríos se enseñaba a bailar el tango; el café ?La Pichona? de la calle Pavón, regenteado por ?La Moreira?, señora hábil con la daga; el burdel ?María La Vasca? de la calle Carlos Calvo, era dominado por la ?Emperatriz del tango?, mujer de gran belleza; tangueros conocidos como Homero Manzi y Julián Centeya se reunían en el ?Café Benigno? de Parque Patricios y en el ?Rioja? realizaban tertulias pintores y poetas como Guillermo Facio Hebecquer, Fortunato Lacámera, Atilio Malinverno y Onofrio Pacenza. Los pequeños clubes barriales eran centros sociales donde se organizaban bailes populares y practicaban deportes. Trascendió el Club Miriñaque, que además tenía murga para animar los festejos del barrio.

Desde principios del siglo XX se produce el desarrollo arquitectónico de San Cristóbal y Parque Patricios, con algunas obras religiosas de finales del siglo XIX. En 1884 es bendecida la Parroquia de San Cristóbal, santo sirio crucificado en el siglo III. En estilo neogótico con fachada de una torre, rosetón y arquitos románicos. El interior es dominado por gran retablo de madera tallada. En las proximidades se encuentra la Iglesia de la santa Cruz de los Padres Misioneros Pasionistas de año 1894 donada por la colectividad irlandesa. Es uno de los templos religiosos de Buenos Aires que más se ajustan al gótico. Con fachada de una torre aguja y torrecillas y gran rosetón multicolor en flor, es un revival del gótico. Os bancos y confesionarios del interior son en madera tallada al estilo, posee tres naves con ventanas y óculos vitraux que le dan una luz acogedora. Como retablo hay una pintura al fresco en el ábside. En un espacio se destaca una réplica de la gruta de Lourdes con la Virgen y Santa Bernardita.

En el año 1925 se inaugura en Parque Patricios la actual Iglesia San Antonio de Padua, sede parroquial declarada Santuario en 1982. La estructura arquitectónica es barroca de una torre-reloj, arcos de medio punto, columnas corintias, galería en el atrio, hornacina con San Antonio y óculos luminarias. El interior es de una nave, con capillas enmarcadas por columnas corintias y valiosos retablo en mármol tallado. Una reliquia del barrio es la Capilla Nuestra Señora de Luján, de una torre románica y decoraciones de azulejos en estilo barroco-mudéjar, obra del año 1895.

En San Cristóbal se halla la Mezquita islámica Al Amad, primera de la República Argentina de la colectividad siria. Posee artístico minarete desde donde el almuecín emite las cinco oraciones diarias, también se destaca la cúpula acebollada sobre la sala de ceremonias. En Parque Patricios se encuentra la sede de la Iglesia Cristiana Evangélica eslava en edificio moderno de líneas orientales.

En arquitectura civil, una de las obras más interesantes de Buenos Aires es el Instituto de Enseñanza Bernasconi, ubicado en una de las lomas de Parque Patricios. Donada por Don Félix F. Bernasconi fue inaugurada en el año 1929 en terrenos que pertenecieron a la quinta del geólogo Perito Francisco P. Moreno. De estilo neoclásico con edificios en torre en los cuatro ángulos y gran escalinata de entrada adornada por dos grupos escultóricos en mármol de J. Lagos. Es una construcción simétrica con verjas de hierro y parque en el entorno con reminiscencias de villa florentina-renacentista. Otras obras destacables de los dos barrios son la neoclásica Escuela Nacional de Maestras Julio A. Roca con galería columnaza y los modernistas-racionalistas Hospitales Churruca, Penna y Garrahan. En el sudoeste de Parque Patricios, el barrio obrero ?La Colonia? del año 1910 posee la belleza de lo simple.

La Autopista 25 de Mayo es una franja elevada que marca y divide al barrio de San Cristóbal. Construida en los pasados años ´80, dejó lugares libres que se convirtieron en pintorescos rincones verdes y cercenó la Plaza Martín Fierro, donde estaba la Metalúrgica Vasena cuyos obreros en huelga fueron reprimidos por la policía y el ejército en el año 1919, ocasionando la histórica Semana Trágica. Tres obras de arte se encuentran en las cercanías de los dos extremos. Al este en la neoclásica Escuela Carlos Pellegrini de principios del siglo XX la puerta historiada en bronce, con paneles en dos hojas del escultor Arturo Drescó en estilo renacentista y al oeste en la Plazoleta de los Corredores la sensible y clásica escultura en bronce del dramaturgo Florencio Sánchez, a pocas cuadras un mural al óleo del plástico Carlos Genovese titulado ?En lo de Laura?, de buena concepción se refiere a un prostíbulo que funcionó en la zona del barrio de San Nicolás.

La Avenida Caseros divide a Parque Patricios. Salvo sectores, el norte está bien urbanizado y forestado. En el vértice noreste limitan con San Cristóbal los terrenos descampados que pertenecieron al ex Arsenal De Luca, cedidos por la municipalidad para espacios públicos En la misma zona las tierras de la ex Cárcel de encausados o Caseros serán urbanizados y parquizados. El sur de la Avenida Caseros tiene tres parques, varias plazas y plazoletas. El Parque de los Patricios, instalado en el lugar del antiguo matadero, es el más extenso y se conocía como Corrales Viejos. Lo planifica Don Carlos Thays con características de pequeño bosque y se inaugura a principios del siglo XX. En el ángulo suroeste del parque se proyecta y realiza el Jardín Zoológico del Sur con varias construcciones en estilo grecorromano de las que queda como testimonio el Templo de la Fortuna Viril, convertida actualmente en Parroquia Patrocinio de la Virgen. En la década del ´30 el predio es transformado en campo de deportes.

El parque está jerarquizado por varias obras de arte. En la plazoleta anexa Coronel Pringles, ubicada en la franja noreste, se encuentra el monumento al político y escritor Bernardo de Monteagudo y murales historiados de los corrales y matadero. En el parque se destacan la escultura ?El trabajo? en mármol de Emilio Andina; el busto ?La Madre? de Luis Perlotti; la talla en madera ?El Soldado Patricio? de Julio C. Vergottini y la fuente en piedra y mármol de Nicolás Lamanna. El busto del poeta Evaristo Carriego ha desaparecido, sólo queda el pedestal de cemento.

El Parque José E. Uriburu, próximo al de Patricios, es un espacio con árboles que se encuentra olvidado y desprotegido.

En el borde este del barrio, cerca de la Avenida Vélez Sarfield se halla el Parque Florentino Ameghino que tiene continuidad hasta la Avenida Amancio Alcorta (ex Paso de Burgos), límite sur del Parque Patricios, son los terrenos del Hospital Dr Francisco J Muñiz construído en el año 1910. El nombre del hospital es en homenaje al médico-infectólogo que se inmoló combatiendo la fiebre amarilla. En el centro del parque hay un monumento del escultor uruguayo Juan M. Ferreri que recuerda a las víctimas de la epidemia. Este espacio verde sirvió como improvisado cementerio por la emergencia.

Las Avenidas Caseros y Amancio Alcorta se abren en abanico desde un punto en el barrio de Barracas hacia el suroeste. Después del Parque Ameghino y Hospital Muñiz, Parque Patricios conserva una porción de barrio escondida, de ritmo cansino, en un contexto de casas bajas, talleres, fábricas y depósitos. Son rincones ocultos de las ciudades a los que les cantan los poetas populares. Al oeste está el Parque de los Patricios y la sinuosa y poética calle Pepirí, a la que el poeta Armando J. Tagini le dedicó la letra del tango Mano Cruel donde recuerda a ?la piba más mimada de la calle Pepirí?; al sur el estadio de fútbol del Club Huracán, con pasado de glorias, y al norte la calle Patagones, paralela a Caseros, sitio de reunión de la ?Agrupación de Arte Bohemia? que frecuentaban los plásticos Lino E. Spilimbergo, Alfredo Guido y Enrique Larrañaga y organizaba exposiciones artísticas y sesiones musicales.

Por los barrios vuela el espíritu de las ciudades. Los tesoros secretos pueden ser las paredes descascaradas de edificios abandonados; el empedrado que subyace y asoma en las calles asfaltadas o las cromáticas esquinas de los viejos almacenes. Esos retazos absurdamente olvidados de las ciudades mantienen el sabor y la esencia de los barrios apartados.

El barrio de San Cristobal tiene su página web

Publicado en Leedor el 12-10-2005

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