Edward S. Curtis

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Hasta diciembre se podrá ver en el Museo Hispanoamericano Fernández Blanco de Buenos Aires el Legado Sagrado fotografiado por Edward S. Curtis autor de The North American Indian colección de 20 tomos hechos a mano, con más de 2.200 fotografías originales y amplio texto cada uno.
Legado Sagrado

Fotografías de Edward S. Curtis

en el Museo Hispanoamericano Fernández Blanco
Suipacha 1422, entre Av. del Libertador y Arroyo.
del 12 de octubre al 30 de diciembre de 2005.
de martes a domingos de 14 a 19 hs.
Entrada al Museo: residentes $ 1.-, no residentes $ 3.-
Informes de lunes a viernes de 10 a 17 hs al tel. 4326 ? 3396

Edward Curtis nació en 1868 en el Wisconsin rural. Construyó su primera cámara fotográfica a los 12 años, a los 17 empezó a trabajar de aprendiz de fotógrafo y pronto llegó a dominar los fundamentos de la fotografía, a la que se dedicó profesionalmente con seriedad y entusiasmo. En 1892 obtuvo un préstamo con garantía de la propiedad familiar, con el que adquirió una participación en un pequeño estudio fotográfico en Seattle. Dos años después, tras haber logrado cierta seguridad económica, contrajo matrimonio y empezó a formar una familia. Muy pronto pasó a ser el principal fotógrafo de estudio de Seattle, lo que le dio un nuevo sentido de libertad financiera que le permitió pasar tiempo fuera de su estudio en pos de su verdadera afición, la naturaleza. Esta exploración le condujo a encuentros con pequeños enclaves Indígenas Norteamericanos que todavía conservaban algunos vestigios de sus estilos de vida tradicionales. Estas experiencias llevaron a Curtis directamente a dar comienzo, en 1906, a lo que absorbería su vida durante los 24 años siguientes: la creación de su obra magna, The North American Indian, colección de 20 bellos tomos hechos a mano, acompañados de otras tantas carpetas. Cada juego contiene más de 2.200 fotografías originales y amplio texto.

Fue un hábil impresor, con grandes dotes de ingenuidad técnica y virtuosismo. Curtis utilizó una variedad de técnicas fotográficas en la impresión de sus fotografías, algunas de las cuales son especialmente raras. Esto era por varias razones: para hacer un examen inicial de los negativos cuando todavía estaba en el terreno, para fines de referencia y edición, como experimentos y como estampas listas para la venta o la exposición. Es difícil exagerar lo ingente de la tarea de Curtis. No sólo hizo decenas de millares de negativos a lo largo y a lo ancho de los Estados Unidos, sino que también fue el principal etnógrafo, recaudador de fondos, editor y administrador del proyecto.

Si bien The North American Indian es una valiosa contribución al arte, la fotografía, la etnografía y la encuadernación, el proyecto estuvo a punto de costarle la vida a Curtis. Perdió su familia, su hacienda y su salud. Para 1930 era un hombre quebrado. Vivió el resto de su vida en la oscuridad hasta su muerte, en 1952.

Publicado en Leedor el 12-10-2005

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