Guerra Civil Española

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Agrupados un poco apretadamente, las decenas de carteles de la Guerra (Civil Española) 1936-1939 que se agrupan en un par de salas del Museo Nacional de Bellas Artes impactan al visitante con el recuerdo de una Guerra fraticidaCuando la historia la escriben los que pierden.

Por Raúl Manrupe

Afiches de la Guerra (Civil Española) 1936-1939 en el MNBA. Hasta el 16 de octubre.

De una formidable colección atesorada por el Partido Socialista Español, llegaron al Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires. Se trata de una buena selección de los más de 2000 afiches o carteles como se les llama más frecuentemente en España, pertenecientes a la Fundación Pablo Iglesias y correspondientes a uno de los periodos más sangrientos y todavía no superados del siglo XX. Se trató de un campo de experimentación para lo que después fue la llamada Segunda Guerra Mundial. Pero básicamente una guerra fraticida que se llevó miles y miles de muertes, desencadenando en una dictadura ?por la gracia de Dios? que se prolongó hasta nada menos que la mitad de los años setenta.
Agrupados un poco apretadamente, las decenas de carteles que se agrupan en un par de salas del MNBA impactan a un visitante que podríamos dividir en unos tres grupos: personas interesadas en la historia española; estudiantes de diseño o relacionados con la estética; turistas extranjeros.
Puede ser la anécdota directa de una svástica con forma de morsa aprisionando a un obrero, el diseño gráfico más puro alertando sobre la conveniencia de preservar la Higiene mental, o el más puro sentimiento conmovido ante la tragedia.
Como se ha dicho, nunca antes las vanguardias artísticas estuvieron tan ligadas a las ideas políticas. En esos afiches, se pueden anticipar recursos y líneas estéticas que muy poco tiempo después se pondrían al servicio de los mensajes tanto de los países Aliados como de los integantes del Eje. Esos labios sellados por candados, soldados ideales que invitaban a morir por una idea, las mujeres trabajadoras, la ridiculización del enemigo, se harían famosos en todos los libros y estudios dedicados a la cartelería de la Segunda Guerra Mundial. En cambio, es poco el material de análisis que se conoce fuera de su país de origen acerca del motivo de esta muestra. De influencia soviética en lo ideológico, en lo gráfico conviven tanto variaciones del constructivismo ruso, como el art-decó tardío, un realismo patriótico y cierto modernismo que se vería en la postguerra. Llama la atención el cuidado dispensado al tema educación de los pueblos?así como la reflexión del efecto o impacto que estos carteles pueden haber tenido más allá de las idealistas mentes y manos que los concibieron. De las pocas muestras de afiches que se realizan en Buenos Aires, esta trae un mensaje al menos doble?por un lado la fuerza de sus mensajes, por el otro, el drama de una guerra que tocó de cerca a nuestro país y todavía resuena en la memoria colectiva hispana.

Publicado en Leedor el 11-10-2005

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