Imposible

0
9

La película de Pauls es sugestiva en metáforas que no logran más que zigzaguear continua y confusamente.Imposible (disfrutarla)

Por
Elizabeth Motta.

Aunque parezca todo lo contrario, no es nada fácil para un crítico el tener que hablar de una película que no disfrutó, y menos cuando se trata de una producida en su propio país. Todo columnista cinematográfico sabe bien que cumple un rol fundamental en el momento de asegurarle un mayor o menor porcentaje de espectadores a los films realizados en su territorio, convirtiéndose en un importante factor de difusión e incentivando, de este modo, la producción y la industria de la cinematografía nacional. Ahora bien, la labor del crítico es, en primer lugar, transmitir al lector lo que percibió de una película, y esto incluye lo malo. Y aunque eso muchas veces perjudique al consumo (en este caso, del producto nacional) hay que tener en cuenta que es también un llamado al cambio, al progreso, ya que no hay mejor lección que la de aprender de los errores.

Lamento decirlo, pero no tengo nada bueno que decir de Imposible. Hay dos parejas, una compuesta por el personaje de Damián de Santo y Alejandra Flechner, y otra por Jimena Anganuzzi y Francisco Fernández de Rosa. Mientras que la primera pareciera haber salido de la nouvelle vague por ser dos personajes llenos de incógnitas, de los cuales poco sabemos, la segunda parece salida del ya tan caracterizado suburbio urbano, como el de Pizza, Birra y Faso. Aunque nada tengan que ver unos con otros, una accidentada situación, que parece haber ?hechizado? a dos de los protagonistas, actúa como disparador para el desarrollo del relato, donde las vidas de las parejas comenzarán a fusionarse.

No hay motivos concretos por los cuáles estos personajes vayan de aquí para allá, se busquen o se mezclen; tampoco sabemos bien por qué están tan tristes todo el tiempo. Quizás haya muchas sugestiones metafóricas en el film que se privilegian ante el relato (por ejemplo la herida de Damián de Santo sangra repetidas veces, tal vez haciendo alusión a una herida del pasado que no puede cerrar), pero muchas de ellas están descontextualizadas, y lo que logran no es más que zigzaguear continuamente la lectura global -incluso secuencial- del film.
La escritura de un guión tan enigmático debe ser tomada con mucho cuidado, y se debe tener en cuenta que en el momento de rodarlo no basta con prender la cámara y ambientar los planos con muy poca luz.

Si la intención es la de hacer un cine como el europeo de los años ?60, entonces lo que hay que alcanzar es algo que sólo lograron grandes cineastas, lo que es igual a imponerse una meta casi inalcanzable, cuyo resultado será siempre la frustración. Por qué repetir lo que ya fue perfectamente hecho, cuando se puede hacer muchas cosas nuevas, innovar. Basta de romanticismo y melancolía.

Publicado en Leedor el 2-9-2005