La Noche del 10

0
4

Con mucho de fiesta de nuevos ricos televisada y un esquema de la RAI pero made in Argentina, La noche del 10se planteó como una comisión de autohomenaje permanente. Ya se viene la segunda…El día que Maradona se convirtió en Pelé.
Acerca de La Noche del 10.

Por Raúl Manrupe

Ya lo dijo Batistuta en su momento: a Maradona no le fue dado el elegir; a los diez años ya se juntaba gente para verlo jugar.

Esto es, más allá de una necesidad económica o de generar hechos, la presencia del astro en la pantalla obedece a una continuidad de protagonismo. Con mucho de fiesta de nuevos ricos televisada y todo un esquema de la RAI pero made in Argentina, La noche del 10se planteó como una comisión de autohomenaje permanente. Que Diego se cantara a sí mismo La mano de Dios, fue tan autorreferente como los almohadones con su cara. Pero más allá de las lágrimas de Don Diego, genuinas, el panel millonario en dólares, los globos con premios para el público (más fiesta de ricos) y el maestro Pérez Céliz pintando un cuadro con la firma de Diego y pongámosle un violín para acompañar, queda algo para la observación. Es el hecho de ver a Diego con su enorme tatuaje del Che en el brazo, deshaciéndose en elogios hacia Daniel Hadad y Tinelli ?después acusó al conductor por no atenderle el teléfono a Claudia Villafañe-, a Diego hablando como si se hubiera tragado a un presentador televisivo, es Diego todavía puesto en incomodidad por Pelé. Ese Pelé que como Blatter o Havelange siempre estuvieron históricamente en sus antípodas. Y a la vez, es el stablishment, aceptándolo ahora que está bien, ahora que adelgazó, ahora que es socialmente aceptable y poco problemático en un reportaje. En las tapas de las revistas, Diego sigue vendiendo. Hace unos meses, era el número homenaje ante su posible muerte, maquinaria editorial en la que destacamos el ambivalente y genial título de Editorial Atlántida:?Inmortal? le pusieron, una palabra que preveía la venta del ejemplar independientemente del resultado final de la internación del ídolo.

Ahora Diego vende salud, el dios me ayudó, el quédese en el trece para ver. Diego sigue vendiendo. Así fue y así será. En esta nueva etapa, del otro lado del mostrador.

Nota relacionada: El Mundo según M, por Juan Manuel Alegre

Lee las Opiniones, cartas, mensajes etc

Publicado en Leedor el 21.8.2005