Identidad en el Nudo

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El derecho a la identidad sexual, un acercamiento a la adopción y otro a la apropiación de menores son los temas de tres obras que en el Teatro El Nudo reúne Teatro x la Identidad. Las comenta Alejandro Margulis.Tres obras de Teatro x la Identidad en el Nudo

Por Alejandro Margulis

Se dice que lo literario funciona mejor cuando el texto logra suspender la incredulidad natural del lector: lo que se está leyendo es ficción, un invento, algo construido, pero está tan bien contado que uno acepta creer que es lo que de verdad pasó. Voy a tratar de pasar por este tamiz las dos obras que he visto hasta ahora en el exitoso ciclo Teatro x la Identidad.
Instrucciones para un coleccionista de mariposas“, de Mariana Eva Pérez con dirección de Leonor Manso se estrenará este lunes 22 en reemplazo de “La Entrevista”, y durará hasta el fin del ciclo.

Un océano transexual

?Océano interior?, de Walter Sánchez con dirección de Osvaldo Peruffo, tematiza la libre elección sexual. Con argumento pequeño y paródico -un hombre vestido de mujer no logra votar porque pretende hacerlo en una mesa electoral destinada a los varones-, la puesta trabaja con las repeticiones del absurdo y se resuelve postulando lo ridículo de que no se reconozca el derecho a ser como se quiere ser. El problema es que a esta conclusión se arriba más retórica que dramáticamente. Lo que podría ser chistoso termina teniendo la eficacia de un gag a lo Marcelo Tinelli. La idea de mostrar el cambio de sexo por medio de disfraces viene en el teatro desde los días de la Comedia del Arte, creación colectiva que entre otras virtudes tenía la frescura de mostrar, en clave cómica, los enredos en que se veía metida la gente para sortear las prohibiciones de una sociedad puritana e ignorante. Desprovisto de otra intención que la de enfatizar el derecho al transformismo el recurso pierde acá toda su eficacia, creo. Que esto se muestre una y otra vez bajo el amparo de la reafirmación de la identidad elegida no me parece que salve al sketch del aburrimiento.

Entrevista

En ?La entrevista?, escrita y dirigida por Bruno Luciani, hay una excelente actuación basada en un cuento redondo. Como el programa no dice el nombre de la actriz que lo interpreta (en rigor, eso falta en todas las obras presentadas, no entiendo porqué) me voy a limitar a repetir que la interpretación es un acierto. Acá lo que está en escena es un monólogo aparentemente trivial, dicho a lo Catita, donde una adolescente que está buscando trabajo empieza a narrar su corta vida durante la entrevista de admisión; como nadie la interrumpe sigue hablando sin parar, y en el fluir del relato surge la sorpresa de que ?el bombonazo? del colegio que le gustaba -primero le atraen sus ojos, que son como los de ella; luego la misma ?cara de galleta?- resulta que era su hermano de sangre: sólo que ella vivió apropiada y él en la familia de origen. Los eufemismos clásicos que denotan las más profundas diferencias que generó la década del 70 aparecen con perspicacia en el texto y en la exposición: ?crímenes de la dictadura militar? decían en una familia, ?guerra contra la subversión? en la otra; ?padre desaparecido? en una, ?padre muerto en combate? en la otra. Ahí donde la obra podría haberse desbarrancado en el melodrama incestuoso (no olvidar que a la chica le gusta mucho ?el bombonazo?), un muy hábil juego dramático elude los lugares comunes con apuntes de verdad: ?no es que no me había dado cuenta pero algo en el estómago me lo decía?? , comenta la narradora-actriz-protagonista con mucho ángel, virtud inestimable. Luego está el humor con que ella misma se desdobla a lo largo de la actuación; sus recursos parecen venir de las escuelas del relato, que tan buenos actores vienen formando desde hace algunos años, y que tan útiles son para contar a las nuevas generaciones las impiadosas circunstancias históricas que motivan todo el ciclo.
Es una pena que se levante este lunes.

Espacio abierto

En el marco del Espacio Abierto se presentó la lectura textual del cassette que le grabó Mary Riveros a su hija Tamara Arze cuando las Abuelas la localizaron.. ?Sé que vivís con una familia que te quiere y te cuida y eso me hace feliz, pero también quiero que vengas conmigo?, dice la mamá en un planteo ético que toca uno de los nervios de la lucha por la restitución: si no se puede obligar a alguien a estar con quien no se conoce, al menos hay que dejar constancia de que ese otro que en realidad es la familia de uno sigue esperando. La escueta puesta en escena (una mesita desnuda sobre el escenario apenas iluminado) apuntala el sentir de que mientras la hija pródiga no regrese, la casa materna seguirá siendo oscura y triste. El planteo de todas formas apunta a una realidad más compleja, ya que esa mujer no le habla a una hija apropiada brutalmente sino dada en adopción. Los padres sustitutos la han tratado bien y además nunca le mintieron. ?Quiero ayudarlos?, dice la mujer solitaria en la escena. ?Esa es la verdad verdadera?. Pregunta teatral a la vez que tierno alegato a la recomposición familiar, funciona perfectamente y conmueve como argumentación.

Nota relacionada: Teatro x la Identidad: La encrucijada crítica

Publicado en Leedor el 15-8-2005