Colección Tamayo en Proa

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Reunida por el artista plástico mexicano Rufino Tamayo y su esposa Olga a lo largo de muchos años, la selección expuesta en la Fundación Proa, es un ejemplo de coleccionismo.RUFINO TAMAYO: coleccionismo y mecenazgo.

Por Julio A. Portela

Exposición ?Arte del Siglo XX?.
Colección Internacional de Museo Rufino Tamayo, México.
Fundación PROA.
Av. Pedro de Mendoza 1929. La Boca. Buenos Aires.
Martes a domingo de 11 a 19 hs.
Hasta el 18 de setiembre de 2005.

La colección Rufino Tamayo, en una selección expuesta en la Fundación Proa, tiene un origen de excepción. Reunida por el artista plástico mexicano Rufino Tamayo y su esposa Olga a lo largo de muchos años es un ejemplo de coleccionismo. La paciencia de seleccionar pieza por pieza ? acción propia del coleccionista- con el asesoramiento de especialistas para cada artista representativo del arte del siglo XX, estuvo marcada muchas veces por la renuncia de sus gustos personales en beneficio de la formación de un grupo coherente de obras plásticas.
Esta acción iniciada a mediados de los años ´60 tuvo asimismo como propósito legar la colección al pueblo mexicano, objetivo logrado cuando el matrimonio logró construir un museo en 1981, financiado por capitales de origen mixto: público y privado.
Nos encontramos así con el doble propósito de formar una colección de alta calidad para ser entregada luego a la comunidad en una voluntad de mecenazgo.
Entendemos que en este caso intervinieron adicionalmente políticas culturales de apoyo a ? la cultura a largo plazo? y no meramente de carácter coyuntural. Se proveyó sin lugar a dudas la legislación adecuada para posibilitar la participación de los sectores privados y estatales en la realización de proyectos culturales, dictando las normas adecuadas, lamentablemente aún ausentes en nuestro país para igual propósito.
Lo cierto es que ahora nosotros por efectos de un hecho compartido, y por un gesto solidario del pueblo de México hacia nuestra cultura, nos encontramos en condiciones de apreciar una selección de la colección que fuera enriquecida con los años y en la que se buscó una confrontación de los europeos, con las obras de artistas latinoamericanos.
Las aproximadamente cien obras sorprenden por su calidad y coherencia y son mostradas en distintas salas como núcleos centrados en distintos criterios de percepción.
Estos módulos incluyen a muchos de los artistas representativos de las corriente plásticas del siglo XX entre otros a Pablo Picasso, René Magritte, Max Ernst, Fernand Léger, Joan Miró, Mark Rothko, Giorgio De Chirico, Francis Bacon, Jean Dubuffet.
Entre las obras seleccionadas encontramos ?Pueblo cansado? (1943) de Max Ernst que muestra columnas de apariencia rocosa o tal vez estructuras vegetales que se proyectan en sombras largas creando un paisaje metafísico.
Las palomas vegetales de René Magritte posadas en la playa frente al mar diáfano y de horizonte en azul lejano, contrastando con las aves en su trazado en pequeñas pinceladas puntillistas.

Los ?Clavadistas circulares? (1942) de Fernand Léger con sus figuras esquemáticas resaltadas en negro y grandes planos interiores en rojo, azul, verde o amarillo.
Pablo Picasso está presente con dos obras, una de las cuales es un óleo de grandes dimensiones ?Desnudo sobre un diván? (1960) dominado por la presencia de una figura única en una conformación fragmentada con superficies tratadas en tonalidades del rosa y sepia.
También encontramos en los planteos figurativos de la figura humana y del paisaje, esas obras donde la búsqueda de la tridimensión a partir de Duchamp y los futuristas italianos con que intentaron a principios del siglo XX representar el movimiento. Se trata del grupo de artistas que en la década de los ?60 indagaron nuevamente sobre las posibilidades de representar el movimiento desde el plano de tela. Aquí encontramos las obras de Víctor Vasarely o Jesús Soto y a Julio Le Parc o Rogelio Polesello en su búsqueda de efectos de moviento cinéticos, que para concretarse necesariamente necesitaron de la complicidad del espectador.
Rufino Tamayo también participa con sus enigmáticas ?Sandías? de 1968 con tajadas del fruto distribuídas en el plano sobre fondo tiza que otorga a la composición cierto ambiente esfumado de irrealidad.
Consideramos que se trata de una de las mejores exposiciones del año que es imposible perderla, por la oportunidad única de poder contemplar obras de artistas legitimados en las artes plásticas universales, pero además reunidas en colección con gran criterio selectivo. Esperamos el resto de la colección.

Publicado en Leedor el 26-7-2005

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