Un buda

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Renunciando a los actores abúlicos y a las tramas impávidas, el film-debut de Diego Rafecas apuesta a lo espiritual sin caer en el panfleto.Todo está en calma

Por Julián Rimondino

?La crítica conservadora no la entenderá?, rezan los afiches promocionales de Un Buda, debut en la dirección-guión-producción de Diego Rafecas, quien además protagoniza y distribuye. Hombre orquesta, parece atajarse desde la publicidad de los prejuicios que su film podría levantar. La historia de un joven budista que busca abandonarlo todo en pos de su espiritualidad, y de su escéptico y racional hermano, es una propuesta inédita para el cine argentino, incluso riesgosa. Porque si se tiene prejuicios contra el cine argentino, más se tiene contra el cine argentino raro.

El tema (una dulce paradoja) es que Un buda no es un film tan raro. En todo caso, su historia es inusual para la cinematografía local, pero su realización (inventiva, por momentos incluso intachable), su relato, su fotografía y su casting no la vuelven una película que la juega de distinta. Esto no es Monobloc. Ni siquiera Géminis. Rafecas ha renunciado a los actores abúlicos y a las tramas impávidas. Aquí hay una cotidianidad, una sensación de dulce armonía, de mucha calma: una mirada pacífica dirige la película, que se emparenta con el estilo de vida que lleva su protagonista. Personaje que Agustín Market, debutante, actor no profesional, budista en la vida real, construye sin caer en las “caras de nada” tan típicas de los actores jóvenes de nuestro (sí, nuestro, hagámonos cargo) cine nacional, trabajando por sobre todo el silencio y la inmovilidad. Si el objetivo de un actor debe ser encarnar en movimientos y gestos lo que siente su personaje, Market vive bajo la piel de su Tomás como sólo los actores talentosos, con poca técnica y mucho instinto pueden hacerlo (pensemos en la Björk de Bailarina en la oscuridad). Carolina Fal y Tina Serrano, con su bagaje teatral a cuestas, terminan de conformar lo más destacable de un elenco que sorprende y agrada por la coherencia que su trabajo tiene con la propuesta integral del film.

De todos modos, Un buda no es ni un panfleto budista, ni la historia de cómo quien no cree en Dios, ni en la religión, encuentra la fe (quizás el camino más tradicional que podría haber tomado el personaje del hermano, que el mismo Rafecas interpreta). La forma en que se presenta el budismo y la vida zen es similar a la que trabajó Doris Dorrie en otra joya sobre los occidentales y el mundo oriental: Sabiduría garantizada. Dorrie y Rafecas plantean la necesidad de sus personajes de hallar algún tipo de paz en este mundo, algún lugar donde hallarse a sí mismos y alejarse del mundanal ruido. Así, muestran cómo el budismo puede ser una de las muchas alternativas posibles.
Porque ese es el gran logro de esta película. Inspira al espectador a buscarse, a probar, a experimentar. Un buda transmite alegría, satisfacción. Incluso paz. Uno sale del cine tan vitalizado como los personajes de la pantalla al final del film.

(Ahora, algunos comentarios que ameritan el uso de la primera persona. 1- Un buda no es un film perfecto. Tampoco necesita serlo. Algunas cosas no me cerraron: no todas las actuaciones son parejas, algunos efectos de montaje ?el fundido encadenado en particular? resultan un poco artificiales, por momentos los diálogos son demasiado discursivos. Pero profundizar en todo esto sería poco útil: la película se disfruta enormemente, y no quiero dar motivos a nadie para pensar que no merece ser vista. La ?crítica conservadora? (que yo llamaría prejuiciosa) ya se ha encargado de esto. 2- Soy una persona terriblemente escéptica, y venderme la religiosidad y la espiritualidad, en cualquiera de sus formas, es muy difícil. Rafecas y su film me han hecho disfrutar con una historia sobre ella porque aquí el budismo funciona como medio para pensar sobre la felicidad del hombre, sobre la necesidad que todos tenemos de sentirnos realizados. 3- Quiero recomendar esta película a todo el mundo. Porque me gustaría que otros entendieran y compartieran la alegría que me ha dado.)

Publicado en Leedor el 15-7-2005