Tinteros

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Todos los tinteros, especialmente los antiguos, son coleccionables. Ellos contribuyeron a consolidar la sensación de comodidad y placidez que proporciona la escritura.
Tinteros en su tinta

Por Julio Portela

En los comienzos de la edición de la sección Colecciones, pareciera que hubiera que escribir una nueva historia. Decimos escribir, es decir, representar palabras e ideas por medio de signos. Lo cierto es que en algún estado de su evolución, el ser humano necesitó de un medio complementario de la transmisión oral de la información; así de un modo casual o provocado descubrió la técnica de la escritura.

Siendo la escritura una asociación de ideas, nos llevó a pensar como en el caso de la gallina y el huevo, sobre cuál de los dos fue el primero, si la tinta o el tintero.
Al introducirnos en la historia de las cosas, encontramos que el uso de la tinta se remonta a tiempos pretéritos. No fue posible establecer el lugar exacto donde se la utilizó por primera vez. Sin embargo, existen indicios de su uso habitual en la antigua China y el viejoEgipto.

De China se tienen noticias de tintas en estado sólido que se vendían en barras. Al frotar su superficie se desprendía un polvo que, mezclado con agua, se transformaba en sustancia líquida para escribir. Se habría descubierto así la tinta china.

Posteriormente se empleó para su obtención el negro de humo, producto de la degradación de materias de origen vegetal y animal, siendo tenida como de mejor calidad, la proveniente de semillas de linaza. La obtención de la tinta partía del negro de humo mezclado con cola y perfumado con alcanfor y almizcle, lo que da idea del refinamiento del producto.

Por su parte en Egipto, la técnica alcanzó grados de perfección: en escrituras sobre papiros, las tintas conservaron por siglos, el color negro en toda su intensidad.

Deducimos que el descubrimiento de la técnica de la tinta en estado líquido, provocó la necesidad de disponer de un cuenco o recipiente para almacenarla. Resulta posible que en principio se la conservara en cavidades naturales; pero su transporte resultara al menos dificultoso.

Finalmente aquí revelamos el enigma, asignándole a la tinta su lugar primero.
Sin embargo, se tienen noticias de los bizantinos, quienes portaban los tinteros colgados de la cintura, acompañados de todos los elementos de escritura, y junto a los romanos convirtieron sus tinteros de barro y bronce, en objetos de distinción social y alto nivel cultural.

Pero el proceso de alfabetización del pueblo fue largo y tedioso, hasta llegar a los pupitres con tintero que se convirtieron en objetos emblemáticos de la educación en las escuelas argentinas hasta mediados del siglo XX. De ahí que por siglos no existiera una demanda masiva de tinteros. Debe considerarse que en esos tiempos sólo un veinte por ciento de la población se encontraba en condiciones de leer y escribir.

En sus diseños y materiales, el tintero siguió los dictados de la moda, en versiones sencillas o sofisticadas. Como testimonio se han encontrado en la Europa del siglo XVIII bellísimas piezas únicas en loza que se hacían a pedido. Cuando formaron un conjunto con más de un tintero, lapiceras, relojes, portaplumas, llamadores y otros elementos decorativos se las llamó escribanías. Ellas contribuyeron a consolidar la sensación de comodidad y placidez que proporciona la escritura.

El creciente empleo primero de las plumas estilográficas y luego las Birome, determinó paulatina y naturalmente la inexorable caída en desuso de los tinteros. Sin embargo, aún en la actualidad los orfebres producen piezas en plata y oro que compiten con los modelos antiguos o los recrean.

Todos los tinteros son coleccionables ?especialmente los antiguos- que incorporados a escritorios y mesas les otorgan elegancia y distinción, aún cuando se prescinda de su uso.

Aquí presentamos algunos de ellos, dignos de integrar una colección.

Referencias imágenes:

1) Tinteros de estilo Imperio, el de la izquierda en bronce patinado y el de la derecha en bronce dorado, aplicados a estructuras de mármol verde alpe. Procedencia Francia, principios del siglo XX.

2) Doble tintero en bronce oriental con recipientes con tapas rebatibles Profuso calado artístico y presencia de rostros orientales en relieve incluye asa simulando una canasta. Se apoya en zócalo rosso de Italia.

3) Juego para escritorio compuesto de un tintero de cristal facetado con tapa rebatible en plata italiana 800 grabada; portasecante y portapluma en la misma plata. Italia, fines del siglo XIX.

Publicado en Leedor el 14-7-2004

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